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sábado, 25 de abril de 2015

Crítica concierto de Pink Tones en Zaragoza el 24/04/2015


 Nunca he sido partidario de los grupos tributo. La mayoría de ellos me dan bastante grima, no me convencen las imitaciones ni las recreaciones en directo de los grandes grupos de la historia del rock. Sin embargo, he de reconocer que lo que hacen Pink tones no es una imitación sino más bien una celebración ejecutada con absoluto respeto y total maestría.

 Pink Tones no se andan por las ramas, nada de imitaciones físicas ni un repertorio asequible para el gran público que sólo conoce Money o Another brick in the Wall. Pink tones es un grupo de y para fans acérrimos de Pink Floyd. Esos fans que quieren oír en directo temas como Echoes. Pink tones se recrean en la época más progresiva de Pink Floyd. No hay temas de la época de Syd Barrett y sólo sonó un tema de la era post Roger Waters (la excelente High Hopes). Obviamente el último disco (el olvidable The endless river) fue totalmente ignorado. Pink Tones se centran en la época dorada de uno de los mejores (sino el mejor) grupo de la historia del rock. Lo cual obliga a tener una perfección técnica envidiable a la hora de afrontar el casi inimitable sonido de Pink Floyd. Por  imposible que parezca, Pink tones lo logran. Su calidad musical es indiscutible, casi tanto como su respeto por los originales que interpretan.

  Lo de Pink tones es interpretar fielmente y de manera asombrosa algunas de las mejores y más complejas composiciones de la música popular de los últimos 50 años. Hay que estar muy seguro antes de atreverse a interpretar en directo un disco entero como Wish you were here (1975) o temas de Animals (1977) amén de tener los bemoles de interpretar temas como The great gig in the sky y salir más que airosos. El nivel musical de todos los miembros del grupo es sobresaliente y muy superior al de cualquier grupo que triunfa actualmente en las radioformulas. El grupo funciona como una máquina perfectamente sincronizada que ejecuta impecablemente un repertorio de lo más complejo y variado. Todo ello acompañado de proyecciones, rayos láser e incluso un muñeco hinchable (que esta vez se lució bastante menos ue en su anterior visita al mismo teatro). Pink tones entienden perfectamente la fusión entre música e imagen que siempre ha sido una de las constantes en la carrera de Pink Floyd y así plantean sus shows de 3 horas.
Pink tones dejaron para el final los temas más célebres de The Wall, el disco que significó el final de Pink Floyd como grupo, lo que vino después no puede compararse a los logros anteriores del grupo. En un final apoteósico sonaron como Another brick in the Wall, Run like hell y Confortably numb. 

 Lo único negativo que puedo decir de la noche mágica del pasado viernes fue el agobiante calor que por momentos se hizo casi insoportable en el teatro de las esquinas. Parece ser que el aire acondicionado no funcionaba o no había presupuesto. Por suerte, el calor no nos aguó la fiesta, pero a punto estuvo. A ver si los responsables de El teatro de las esquinas toman nota. Una sala de conciertos no es una sauna.

 Vale que Pink tones no son Pink Floyd y no son los compositores originales. Pero, sinceramente, no creo que hoy por hoy nadie (ni siquiera Waters y Gilmour por separado) interprete el repertorio de Pink Floyd con mayor pasión y perfección técnica. Como bien dijo un extasiado colega al salir del concierto y salvando las distancias: “Ha sido como ver a la Filarmónica de Viena interpretar a Mozart”. Pues eso.

lunes, 29 de septiembre de 2014

Concierto de The Delta Saints en la Sala López, Zaragoza el 28 de Septiembre de 2014


No todos los días tiene uno la oportunidad de ver en directo a una banda de blues rock de primer nivel. Da igual que sea Domingo y al día siguiente paguemos las consecuencias, hay citas a las que no demos decir que no y The delta saints son una de ellas.

Partiendo de las raíces de la música americana como el soul, el blues y el swamp rock, Delta Saints eleboran un cóctel explosivo altamente refrescante. No han inventado nada pero lo ejecutan de forma apasionada y apasionante. No se puede pedir más. Delta Saints son un exponente de esa nueva música americana fuerte mente enraizada pero que no teme mirar hacia el futuro y que tan buenos ejemplos nos está dando en los últimos años.

Los de Nashville recalaban en la capital de cierzo como colofón a su maratoniana gira europea. No sé si se les notarían los kilómetros que llevaban encima, confesaron que llevaban recorridos unos 15.000 en un mes, pero el grupo funcionó de escándalo con un sonido y una fuerza bárbaros.
 Ni los kilómetros ni el cansancio parecían hacer mella en un grupo que es un engranaje perfecto de fabricar buena música. Todo un lujo poder verlos así de cerca en una sala pequeña como la Sala López. Debo mencionar el buen rollo y camaradería que destilaban todos los miembros del grupo el exquisito virtuosismo de unos músicos que disfrutaron tanto como el público asistente a su torrente de rock-blues inmortal. Un conjunto de músicos impresionantes, yo diría extraterrestres, facturando un rock alucinante de apabullante energía que se metió al público en el bolsillo desde el primer tema. Por Dios, qué energía destilan estos tipos.

 Recordad ese nombre: The delta saints. Pueden ser el próximo pelotazo del rock internacional (como lo fueron en su día The Black crowes, Jack White o The black keys) o puede que no pase nada con ellos y el gran público nunca los conozca. Quizás sea mejor así, podremos seguir disfrutando de su rock de forma mucho más cercana.

Por su parte los zaragozanos Mama Kin hicieron lo propio con un concierto mucho más que correcto, derrochando clase y ganas.

Lo dicho, un lujo, oiga.

jueves, 10 de octubre de 2013

Crítica del concierto de Sinèad O'Connor en Zaragoza


 “Quiero cambiar el mundo pero soy incapaz de cambiarme de ropa interior”. Con esta frase inició ayer su concierto Sinéad O’connor en Zaragoza. La frase pertenece  la canción Queen of Denmark de John Grant de la cual la O’Connor realiza una estupenda versión en su último álbum de estudio How about I be me (and you be you) de 2012. A pesar de ser una canción ajena, la letra se ajusta como un guante a la cantante irlandesa, eso mismo debió de pensar la O'Connor cuando decidió grabarla e iniciar sus conciertos con ella.

 Sinèad O’connor nunca fue fácil de manejar para las compañías de discos ni fue una máquina de hacer dinero. Sinèad siempre fue un personaje difícil y contradictorio. Provista de una voz maravillosa el éxito internacional le llegó pronto, con apenas 23 años. Su versión del Nothing compares 2 U (un tema perdido que Prince había compuesto y grabado para uno de sus múltiples proyectos ocultos: The family) la catapultó hacia un éxito que quizás ella nunca deseó.

 Sinèad no es la típica estrella femenina que usa sus armas de mujer para encandilar al público masculino ni es ejemplo de cómo seducir moviendo las caderas. Sinèad siempre ha huido como de la peste de la imagen estereotipada (y tremendamente machista) que se proyecta de la mujer en los medios de comunicación. Sinèad nunca fue una marioneta en manos de la industria, era demasiado incontrolable.
 En pleno apogeo de su fama a la cantante irlandesa no se le ocurrió otra cosa que romper una foto del Papa Juan Pablo II en el Saturday Night Live. Devota creyente pero en eterno conflicto con la Iglesia Católica, Sinèad expresó en ese airado gesto su odio contra una institución en la que, según ella, urgía un cambio. Obviamente, el gesto no fue bien entendido por miles de seguidores y las reacciones de los sectores más conservadores no se hicieron esperar. El escándalo sexual da fama y dinero (que le pregunten a Madonna, Rhianna o muchas otras), el escándalo religioso da problemas. Sus discos se retiraron de algunas cadenas comerciales norteamericanas e incluso se quemaron públicamente. La aparentemente frágil chica calva con voz de ángel se había convertido en el diablo. Desde el incidente de las declaraciones de John Lennon sobre que los Beatles eran más famosos que Jesucristo, la puritana Norteamérica no se había convulsionado así. Sinèad fue abucheada en el concierto conmemorativo de los 30 años de carrera de Bob Dylan y ni siquiera pudo actuar, sólo el gran Kris Kristofferson la apoyó en el escenario. 

A partir de ahí la O’Connor siguió sacando discos, algunos realmente memorables como aquel Universal mother de 1994 y múltiples colaboraciones con artistas como Peter Gabriel, Massive attack, Asian Dub Foundation o U2. Pero su carácter inestable y sus problemas personales fueron el mayor enemigo de su carrera. En los últimos años se ha hablado más de sus intentos de suicidio, de sus fugaces matrimonios o sus salidas de tono en las redes sociales (buscando novio, psiquiatra o aconsejando a Miley Cyrus) que de su música.  Diagnosticada de trastorno bipolar y fatiga crónica, la O’Connor parece haber reconducido su vida personal y su carrera en los últimos tiempos. Veremos lo que dura.

El concierto ofrecido ayer en Zaragoza ante un escaso público (256 entradas vendidas y 201 invitaciones) fue una dura demostración de que la sutileza no es para las masas. Vestida con unos sencillos pantalones y camisa vaqueros, descalza y con su perenne cabeza rapada. La O’Connor parece recuperada y desprende aún buena parte de la magia que nos fascinó hace 2 décadas. Menuda sobre ese escenario, franqueada por una banda más que solvente y un escenario espartano, Sinèad sigue teniendo esa aura de persona frágil. Sin embargo se transforma en el escenario en todo un torrente. Por momentos, parecía que no habían pasado los años. La O’Connor estuvo entregada y por momentos parecía estar pasándoselo realmente bien a pesar de estar continuamente luchando contra problemas de sonido que sólo ella parecía percibir. Sonaron excelentes temas de su último disco (4th and vine, The Wolf is getting married, Reason with me o la citada Queen of Denmark) junto con piezas de toda su carrera, conformando un sólido ramillete de canciones que subían varios enteros gracias a la interpretación vocal de la irlandesa. No faltaron temas de su repertorio como Jackie, Thank you for hearing me, Fire on Babylon, The last day of our acquaintance y un Nothing compares 2 U que sonó sorpresivamente pronto (nada de dejarla para el final, hubiera sido demasiado obvio y con Sinèad no hay nada obvio).

Un recital hermoso, lleno de emoción y sentimiento a cargo de una de las voces más personales y emocionante del panorama internacional de las últimas décadas. Un plato delicado que sólo unos pocos nos acercamos a saborear.

P.d.: Lo de por qué hubo tan poca gente y por qué había casi tantos invitados por el ayuntamiento como personas que pagamos religiosamente la entrada es un tema en el cual no voy a entrar.

viernes, 28 de junio de 2013

Crítica del concierto de Smashing Pumpkins en Barcelona, sala Razzmatazz, 27-06-2013

El tiempo es un ser cruel. Su paso deja huella en todos nosotros, incluso en las estrella del rock. No todos podemos hacer pactos con el diablo en un cruce de caminos al más puro estilo Robert Johnson ni podemos mover las caderas con 70 años como si tuviéramos 20. La inmensa mayoría de los mortales de sexo masculino nos limitamos a ver cómo cada vez tenemos menos pelo y más barriga. Billy Corgan, líder indiscutible de Smashing pumpkins, parece que es humano al fin y al cabo, el tiempo ha transformado a la joven estrella de principios de los noventa en toda una estrella decadente cercana a su adorado Robert Smith. Parece que nadie le ha dicho a Billy que las camisetas ajustadas hace tiempo que ya no le quedan bien o a éste no le importa. Dicen que "quien tuvo, retuvo" y Billy sigue teniendo esa irritante voz de niño enfadado aunque ninguno seamos como en los noventa, ni Billy ni nosotros.

 Tras un parón de 7 años, Billy Corgan se dio cuenta que sus proyectos fuera de Smashing Pumpkins no tenían la repercusión esperada y decidió resucitar al gigante que él mismo había dado muerte. La resurrección no fue tan exitosa como se esperaba y sus 2 discos de esta segunda etapa han pasado con más pena que gloria, a pesar de ser más que recomendables. Su tiempo pasó, probablemente Smashng pumpkins ya no vuelvan nunca a copar las listas de ventas ni ningún disco suyo vuelva a vender 10 millones de discos (ni ellos ni nadie parece ser capaz hoy en día de semejante proeza, viva la era digital).

¿Qué tenía que ofrecer un concierto de estos totalmente renovados Smashing pumpkins? ¿Qué esperar de un concierto suyo? Realmente, suelo ir a los conciertos sin esperar nada excepto pasar un buen rato. El hecho de que Smashing Pumpkins tocaran en una sala como Razzmatazz al increíblemente asequible precio de 28 Euros era suficientemente atractivo como para resistirse. Reconozco que no me gustaron cuando los vi en el Pabellón Príncipe Felipe de Zaragoza en el año 2.000, Billy Corgan había anunciado el final de la banda y aquella noche la furia de los Smashing apenas brilló (deslumbró, más bien) en 3 canciones. Ni siquiera la estimulante presencia al bajo de Melissa Auf der Maur logró evitar que la noche supiera a poco. Pero aún así decidí darles una oportunidad y hasta Barcelona que nos desplazamos esperando resarcirnos de la mala impresión causada por Billy y sus secuaces hace 13 años.

 El día de antes se nos anuncia vía e-mail que se adelantaba la hora del concierto 45 minutos, parece que Bily quiere acabar rápido para salir pitando hacia Vitoria para actuar en el Azkena rock el día siguiente. Sea como fuere, a las 20:45 salieron a escena estos renovados Smashing Pumpkins: como era de esperar, abrieron con la potente Quasar , un tema típicamente Smashing, un sonido cavernoso con mucha distorsión que solapaba completamente la voz de Billy, por suerte la cosa fue mejorando con el transcurso del concierto y el sonido llegó a ser francamente bueno. Las guitarras sonaron nítidas mientras Billy y los suyos nos ofrecieron, esta vez sí, lo mejor de su repertorio. No faltaron trallazos como Zero, Tonight, Tonight, Today, Bullet with butterfly wings, Disarm, o Ava Adore. Himnos generacionales que formaron parte de la banda sonora de nuestra juventud. Por suerte sonaron potentes y directas, casi perfectas. La sala Razzmatazz, llena hasta la bandera de cuerpos sudorosos, vibró y saltó en una celebración que parecía querer demostrar que eso del paso del tiempo es una puñetera ilusión.  Tampoco fallaron los nuevos Smashing con las canciones más experimentales del último disco de la banda, tanto Oceania como Pale horse sonaron francamente bien. Sólo puedo de calificar de gratas sorpresas las versiones de Space Oddity de David Bowie y el Inmigrant song de Led Zeppelin (con la que cerraron el concierto ante un público totalmente entregado). El bueno de Billy acabó emocionado y aplaudiendo al público por su entrega, incluso firmó algunos discos en el mismo escenario antes de retirarse tras dos horas y cuarto de show.

 Puede Razzmatazz sea un local un tanto cochambroso (todo hay que decirlo) pero el sonido estuvo a la altura. Yo no eché de menos a ninguno de los miembros originales que ya no acompañan a Corgan, ni D’Arcy, ni Jimmy Chamberlain ni James Iha creo que lo hubieran hecho mejor o hubieran estado más entregados que estos nuevos integrantes. Corgan sigue apostando por bajistas femeninas, imaginen ustedes el motivo, nada que objetar por mi parte. No sé si será cierta esa leyenda que corre sobre que la nueva bajista Nicole Fiorentino es la niña que aparecía en la portada del Siamese dreams (de 1993, chavales, han pasado 20 años) pero bien podría ser cierto.

Una gran noche de rock. ¿Nostalgia? No, hombre, no.


sábado, 30 de junio de 2012

Concierto de Joaquín Sabina y Joan Manuel Serrat en Zaragoza, Pabellón Príncipe Felipe, 29-06-2012



Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina han vuelto a unir sus destinos tras la gira conjunta del año 2007 (Dos pájaros de un tiro) y el posterior disco testigo de aquella peculiar unión. Ahora en 2012 han presentado un disco con canciones nuevas compuestas entre ambos (La orquesta del Titanic) que ahora presentan en la gira Dos pájaros contraatacan.


Vayamos por partes. ¿Qué hago yo en un concierto de Serrat y Sabina? He de reconocer que nunca he sido fan estos dos pájaros pero sí opino que algunas de sus composiciones son de lo mejor que se ha grabado en este país. No tengo ningún disco suyo (ni siquiera en mp3), nunca he sido seguidor incondicional suyo ni los había visto nunca en directo, pero se presentó la situación y decidí que ya era hora de hacerlo. Que estos pájaros ya tienen muchas horas de vuelo y uno nunca sabe lo que puede pasar. Además, con la edad creo que sus letras me van gustando cada vez más.

Sin esperar nada y sin ser un gran conocedor de su discografía no es el mejor panorama para enfrentarse a un concierto, ya lo sé, pero me la jugué. Y la jugada salió bien. La cosa ya pintó bien cuando antes de empezar unas proyecciones de dos pájaros nos dan la bienvenida, la voz de Serrat nos avisa de que no está permitido tomar fotografías ni vídeos, acto seguido la voz de Sabina nos dice que él no piensa apagar el móvil y nos invita a  tomar fotos y vídeos y mandarlos a los amigos que no han venido, para que vean lo que se han perdido, que se jodan. También nos indican que hay unos cestos en los laterales del escenario para que l@s fans tiren la ropa interior.  Políticamente incorrectos, estos dos pájaros están de vuelta de todo, se saben maestros en lo suyo y queridos a rabiar por varias generaciones.Se vistieron el traje de canalla y salieron a pasárselo bien.



Comienza el espectáculo con las canciones de su disco conjunto (La orquesta del Titanic) que ganan bastantes enteros en directo gracias a los toques de music hall y casi de Rat pack que el dúo aplica a sus composiciones. Sabina nos regaló un zapateado de claqué (fracaso absoluto pero lleno de gracia y desvergüenza) y a Serrat se le veía cómodo y relajado en su traje de pícaro (se arrimaba continuamente a las guapas coristas). Se notaba que se lo estaban pasando en grande. Hubo agradecimiento al público por gastarse los cuartos en plena puta crisis y siguieron con canciones de su repertorio individual interpretadas a la limón. Hay que apuntar que las canciones Joaquín Sabina despertaban más euforia en el público mientras las de Serrat pasaban quizás algo más inadvertidas al principio pero se ganaban el aplauso final del público. No faltaron clásicos intemporales como Mediterráneo o 500 días y 19 noches y muchas otras canciones que ya forman parte por derecho propio del cancionero popular de este país. Ni que decir que Sabina sigue poseyendo esa peculiar voz acazallada suya y que Serrat por momentos me recordaba a la imitación que le hacía el rubio de Cruz y Raya.


Entre canción y canción nos ofrecieron anécdotas y diálogos dignos de Frank Sinatra y Dean Martin. Serrat nos recordó la mala vida y la poca salud de Sabina (quizás sea este su último concierto, nos dijo) y éste nos hablo del diminuto tamaño de ciertas partes de la anatomía de Serrat.También hubo un entrañable recuerdo para José Antonio Labordeta que casi me arranca una lágrima. Humor y emociones se fusionaron perfectamente durante todo un espectáculo que era una celebración tanto arriba en el escenario como entre el público. La comunión del respetable con estos dos pájaros es algo digno de elogio y que sólo se logra a base de décadas de trabajo y respeto por el oficio. Parecía que la cosa se había acabado pero aún volvieron a salir un par de veces, alargando la comunión con el público hasta casi las tres horas. En la parte final Serrat hizo malabares (como lo oyen) y Sabina blandía una batuta a modo de enloquecido director de orquesta. Una locura, oiga. 

Ya os digo que nunca he sido fan de estos tipos, pero salí encantado. Que nadie les diga que estos pájaros están acartonados o acabados. A estos dos pájaros les queda cuerda para rato, os lo juro.

domingo, 5 de junio de 2011

Concierto de Fangoria en Zaragoza, Sala Multiusos, 04-06-2011

Hay que reconocerle a Olvido Gara (más conocida como Alaska) el inmenso mérito que tiene. Sin tener una buena voz ni una gran formación musical, Alaska lleva más de treinta años en el candelero.


Ya fuera con Kaka deluxe, Alaska y los pegamoides, Alaska y Dinarama o Fangoria y siempre secundada por el desaparecido Carlos Berlanga o el fiel escudero Nacho Canut, Alaska siempre ha estado ahí.
No olvidemos que Alaska ya salía en la película de Almodóvar Pepi, Luci, boom y otras chicas del montón de 1980, con tan sólo 17 añitos. No sólo fue musa de la movida, también nos culturizó a muchos niños nacidos en los setenta gracias a aquel programa tan subversivo y educativo como era La bola de cristal. Porque subversión y educación pueden (y deben) ir de la mano.

Como buena fan de Bowie, ha mutado de piel innumerables veces sin dejar de ser ella misma y entregando casi siempre productos más que dignos. Sólo Alaska ha sido capaz de pasar de musa del punk a diva del movimiento gay o a protagonizar con su marido Mario Vaquerizo un reality en MTV.
El concierto de Fangoria que pudimos ver el pasado sábado 4 de Junio en la sala multiusos de Zaragoza corresponde a su última reencarnación: De la astracanada al vodevil. Una revisión de sus éxitos de siempre con arreglos de música de baile actual. La puesta en escena de la gira se basa en la revista española: hay plumas, vedettes, escaleras, cambios de vestuario, strip-teases y bailarines. Sólo faltaba Lina Morgan.

La verdad es que la nueva textura dance hace que a veces se pierdan ciertos matices de las canciones originales y que el rollo revista podría haber estado mejor explotado, o haberle echado algo más de imaginación al asunto. Alaska sigue necesitando de una segunda voz (masculina) en directo y Nacho Canut opta por un discreto segundo plano (parece un participante de un concurso de imitadores de Chris Lowe de Pet Shop Boys, otra de sus influencias).
El strip-tease de Susana Reche con un remix de The beautiful people de Marilyn Manson no viene mucho a cuento pero sirve para animar al público masculino no homosexual, que algunos estábamos por allí. Por cierto, la chica de la guitarra era también muy mona pero tocaba más bien poco. Cosas de los conciertos de música enlatada.

El show no fue perfecto pero funciona y divierte si hay buenas canciones. Clásicos como A quien le importa, El rey del glam, Perlas ensangrentadas, Mi novio es un zombie, La funcionaria asesina, No sé qué me das o Electricistas siguen siendo tan efectivos como en su día (a pesar del rebozo techno) y nos hicieron pasar un muy buen rato.

Al final sonó el mítico Gracias por venir. De nada, a vosotros por seguir en el candelero.


p.d.: Tras el concierto pude hacerme una foto con Alaska. No es que yo sea un fan friki ni nada de eso, es que me hacía ilusión desde 1984.

lunes, 27 de julio de 2009

Concierto de Madonna en Zaragoza, 25 de Julio de 2009, Feria de Muestras.


Cuando uno va a un concierto de Madonna debe saber qué es lo que va a ver. Yo no esperaba que Madonna cantara de forma espectacular o tocara la guitarra de forma eficiente, son cosas que nunca ha hecho. Sinceramente, existen cientos de cantantes y músicos mejores que ella.

Madonna ofrece un enorme espectáculo perfectamente planificado. Un circo en el que cada paso de baile, cada mirada de complicidad, cada movimiento y cada segundo está coreografiado y calculado al máximo. Nada fue improvisado el otro día, no hubo un fallo ni un paso en falso. Todo funcionó como estaba previsto.

Ahí radica el éxito de Madonna desde hace 25 años. Madonna no es una cantante, es una empresa, una maquinaria perfecta de dar espectáculo y hacer dinero. Siempre ha sabido rodearse de músicos, productores y bailarines bastante mejores que ella. Su carrera no hubiera sido lo mismo si Warner no hubiera contratado los servicios de productores de lujo (Mirwäis, Timbaland, William Orbit, Paul Oakenfolf) que han adaptado sus discos al sonido más moderno de cada momento. Igualmente, ha sido lo suficientemente lista como para contar (a golpe de talonario) con los mejores coreógrafos y bailarines del mundo.

Lo dicho. Lo del otro día fue una puesta en escena milimétricamente diseñada. Pero ello no le restó nada de efectividad ni emoción. El show de Madonna es simplemente perfecto y apabullante. El espectador permanece boquiabierto y anonadado durante todo el show . Entre tanto bailarín, tanta animación por ordenador, tanta plataforma hidráulica, tanta pantalla gigante y tanto cambio de vestuario, las casi dos horas se te pasan volando y disfrutando de lo lindo.


Los mejores momentos fueron las reinterpretaciones de clásicos como Vogue, Music, Ray of Light, Frozen, Like a prayer o Into the groove. Incluso esa horterada de La isla bonita quedó muy apañada con el sorpresivo aire zíngaro. Hubo, obviamente, referencias al mundo árabe y al mundo oriental y vídeo ecologista-pacifista. Tambien se acordó de Michael Jackson mediante una lograda imitación a cargo de uno de sus bailarines que fue todo un subidón.

Vale que las canciones del último disco no son ninguna maravilla, es cierto, pero en escena ganan muchos puntos. Supongo que la iconografía de videojuegos, la pantalla rodeando a la diva o el Rolls Royce hacen que cualquier canción mejore. Incluso la presencia en las pantallas de compañías tan poco recomendables como Britney Spears o Justin Timberlake (puag) se interpretan como aciertos, dentro de unos años quizás nadie se acuerde de ellos, pero ahora Madonna los utiliza sabiamente para acercarse al público más joven.
¿Y ella? Pues impecable, no paró de bailar y saltar durante todo el tiempo que estuvo en escena. Tan pronto saltaba a la comba cual colegiala, que hacía de dominatrix, gitana, bailarina erótica o monje encapuchado. Una locura.


Puede que hiciera playback, no lo sé, yo no noté nada ni tampoco se lo achacaría si en algún momento lo hizo. Un día haces tú la prueba a bailar como ella y cantar a la vez y me cuentas qué tal te va cuando un pulmón te salga por la boca. Soltó alguna tontería como decir en castellano “Estoy muy caliente” o algún triste intento de emular a Hendrix (sodomizando a la guitarra contra el amplificador) que se podría haber ahorrado, la verdad. Pero en general estuvo muy entregada y se esforzó a tope aunque el aforo no estuviera lleno. Chapeau.

Nunca he sido fan de Madonna, ni creo que sus discos sean gran cosa, pero en directo… es la reina. Las aspirantes al trono tendrán que esperar aún unos años, lo siento, Britney.

p.d.1: La organización fue tan penosa y el calor tan agobiante como todos esperábamos.

p.d.2: Gracias a Pilutxi y Alice, sin ellas este artículo no hubiera sido posible. Gracias.


lunes, 13 de julio de 2009

PRINGAO TOUR 2009


Lo llevo oyendo hace días y ahora ya es más que un rumor. Parece ser que la promotora del concierto de Madonna en Zaragoza (previsto para el 25 de Julio) lo está pasando francamente mal para conseguir vender las entradas y no hacer el ridículo.


Si lo piensas fríamente, no es de extrañar:


-El último disco de Madonna es bastante flojo (por decirlo suavemente) y no ha vendido lo que se esperaba (no sé quien hace los cálculos pero ya le vale). Con las descargas ilegales hasta los mitos se resienten, lo de leyenda y genio le caerá encima a Madonna el día que fallezca, hasta entonces será una arpía, una hortera, una provocadora y una adicta al botox.


-La crisis económica es otro factor a tener en cuenta, no todo el mundo está dispuesto a pagar 100€ por mucha Madonna que sea.


- La ubicación del show es otro terrible factor en contra: un secarral como es el parking de la feria de muestras de Zaragoza es una aberración sin igual. Ni un puñetero árbol ni la más mínima sombra.

Los que asistieron a conciertos anteriores allí celebrados (Rolling Stones, Rem) saben de sobra del calor insoportable (y más en julio) y los tremendos atascos que se originan en semejante ubicación. Supongo que el temor a las lipotimias y a los golpes de calor harán que el número de asistentes sea aún menor. También hay que tener en cuenta cómo se las gasta el tiempo en Aragón: En el mes de Julio o te asas de calor o te cae una tormenta (probablemente con granizo) que acaba con cualquier escenario (que le pregunten a Deep purple, que por dos veces han intentado actuar en Zaragoza y las tormentas se lo han impedido).


- Si sumamos el hecho de que Madonna toca también en Madrid y Barcelona (grandes ciudades a pocas horas de distancia) la cosa se complica.


Resultado: ahora lloran todos (Ayuntamiento, promotores y hasta Rita la cantaora) debido a que sólo se han vendido 20.000 entradas de las 52.000 puestas a la venta.



Yo me compré la entrada el mismo día que salieron a la venta (superando al fin mi recelo ancestral a los macro conciertos) y ahora asisto cabreado al hecho de que casi las regalan comprando un helado de limón. Que si a mitad de precio si adjuntas una entrada a un partido de fútbol del Real Zaragoza, que si 25% menos por ser socio de la Fnac o casi el 50% si tienes la puñetera tarjeta del Corte Inglés. Y seguimos hasta que las acaben regalando si pasas a tus niños por el manto de la Virgen del Pilar.


Se rumorea que la empresa promotora piensa recompensar a los involuntarios pringaos que compramos las entradas hace meses. Dicen que nos van a regalar una camiseta. Espero que tengan de distintas tallas, que siempre me toca una XXXL y parezco rapero sin quererlo. Si puede ser, propongo que en la mía ponga “PRINGAO TOUR 2009”. Nos podían hacer un descuento en cremas de protección solar o un barato en el servicio de grandes quemados del hospital Miguel Servet.


Es Zaragoza una ciudad en la que no se defiende la música y la cultura por parte de las instituciones, se piensan que cultura sólo es llenar grandes estadios, Expos o explanadas al rojo vivo. Yo preferiría que se apostara por buenos grupos musicales aunque tocaran en recintos más pequeños (que los hay) antes que grandes superestrellas (casi siempre en horas bajas: Rolling Stones, Michael Jackson, Bob Dylan, Rem, la propia Madonna) que casi nunca salen rentables. A los promotores y a los ayuntamientos (¿no tienen nada mejor que hacer?) les da igual la cultura, van que la cosa les salga rentable (económica o electoralmente) y punto. A hacer negocio y poco más.


Al final no sé si el concierto de Madonna se llevará a cabo. Yo espero que sí. Igual Madonna no está para hostias ese día (las divas son así) y pasa de cantar (aunque sea en playback) ante un aforo que no esté a reventar. Igual le entra un extraño catarro repentino o se va a Namibia a adoptar a un poblado entero para limpiar su conciencia o sale a tocar media hora y se pira en su jet privado a Londres. Espero que no ocurra ninguna de tales cosas y que el concierto se celebre.


También espero que sirva de lección y escarmiento a quienes lo han organizado de forma tan apresurada y chapucera.

domingo, 5 de julio de 2009

Concierto de U2, Camp Nou, Barcelona, 2 de Julio de 2009


Aunque soy seguidor del grupo, no había visto nunca a U2 en directo y tenía ciertas ganas. Vale que sus últimos discos son bastante irregulares, pero el que tuvo retuvo y uno albergaba ciertas esperanzas. Además el enorme escenario era ya de por sí todo un espectáculo.


Tampoco había estado nunca en el Camp Nou, no me gusta el fútbol, pero tengo que reconocer que me gustaron tanto la organización, los accesos y la facilidad para conseguir bebidas que casi me hago seguidor del Barça. Realmente me impresionó ver un sitio tan enorme lleno de gente a rebosar.

Tocaron Snow Patrol a eso de las ocho y media mientras aún caía un sol de justicia. No los tengo muy trabajados pero me gustaron, le echaron ganas, no voy a hacerme fan suyo pero estuvieron bien en su papel de teloneros. El sonido no era muy bueno pero es lo habitual de los teloneros.

Cayó la noche y la expectación iba en aumento. Sonó el Space Oddity de Bowie y la locura se desató, el grupo estaba acercándose al escenario, se notaba la agitación entre bambalinas. Se apagan las luces y comienza a sonar Breathe, uno de los mejores temas de su último disco No line on the horizon. El grupo va apareciendo uno a uno en escena desatándose la histeria colectiva con Bono.

Es cierto que el tipo ronda los cincuenta y está algo fondón pero se menea sin parar y sigue teniendo un carisma chulesco innegable (esos puñetazos de boxeador y esa pose desafiante aún son efectivos ante las masas). El resto del grupo estaban como siempre, The Edge echándole ganas y la sección rítmica como si la cosa no fuera con ellos, aunque al final todos se pasearon por las pasarelas y se dieron un baño de masas.
Luego siguieron con No line on the horizon, Get on your boots y Magnificent con lo que se pulieron lo mejor de su último disco. Precisamente en Get on your boots me asalta un pensamiento: faltan watios.

El sonido era grave, algo normal en los grandes estadios, pero la guitarra de The Edge no sonaba todo lo fuerte que uno espera en un concierto. Está ahí presente todo el rato pero no suena atronadora como a mí me gustaría en algunos temas. Faltaban Watios.

Dos semanas ensayando, quejas de vecinos por el volumen de los ensayos, un show para disfrutar desde los 360 grados (o eso dicen), un escenario que parecía sacado de una peli de serie B japonesa y ¿el sonido es flojo? Pues sí. No sé si temían que les multara el ayuntamiento de Barcelona o eso de los 360º ha sido un invento fallido. Por cierto, que lo del escenario circular ya lo hizo Prince en 1988 o Peter Gabriel en 2001 de forma bastante más imaginativa.


Lo dicho: el sonido fue lo peor del Show, mejoraba a veces, cuando se iban por lo acústico, pero en general el sonido fue deficiente. Al menos desde donde yo estaba, faltaban watios, sobretodo a la guitarra.


Respecto al montaje escénico de luces, proyecciones, pantallas, pasarelas móviles, etc pues todo muy espectacular, apabullante más bien. Hubo momentos emocionantes como cuando las pantallas se desplegaron en City of blinding lights, las personas que anduvieron por la pasarela con la careta de Aung San Suu Kyi o el traje con lasers y el micrófono de presentador de boxeo en Ultraviolet.


Hubo recuerdo (como no) a Michael Jackson, Bono entonó Billie Jean y Don't Stop 'Til You Get Enough en Desire. Aunque mi momento preferido fue cuando en Party Girl Bono reconoció a una guapa chica australiana llamada Melissa que lo cogió en brazos en un show hace años, la sacó al escenario y ella acabó levantándolo otra vez.
También hubo sorpresas como que tocaran Electrical Storm, tema que nunca antes habían tocado en vivo, o la versión discotequera (cercana al petardeo de Pop) de Crazy tonight, que a mí me gustó más que cuando la tocaron en los bises en su versión normal.


Hubo obviamente royo Amnistía internacional y discursito de Desmond Tutu. Por suerte en la estación espacial tenían problemas y no hubo conexión (un concierto de rock no es una clase de ecologismo ni de educación para la ciudadanía).
Bono tuvo su típico discurso de agradecimiento, dijo amar a Barcelona, querer grabar un video allí y querer ser mejor amigo de la ciudad que Bruce Springsteen y Coldplay (comentario que me pareció fuera de lugar). También dijo que la recaudación del concierto iba a ser donada a Amnistía Internacional y alguna tontería más que los del estadio se dignaron en traducir sólo al catalán.





Poco a poco fueron sonando clásicos ineludibles de la banda como Where de street have no name, Sunday Bloody Sunday, Pride, With or without you, Vertigo, One o I Still Haven't Found What I'm Looking For. Temazos obvios del grupo pero que ya son clásicos por méritos propios y que te ponen los pelos de punta cuando los cantan 90.000 emocionadas gargantas. Yo eché en falta algún tema más de Achtung baby o Zooropa, la verdad.

Lo que no entiendo es por qué tocaron como bises finales Crazy tonight y Moments of surrender, creo que U2 tienen en su haber como tres docenas de temas mejores para acabar un concierto.

Pues eso, que u2 siguen siendo un gran espectáculo en vivo aunque estén en clara decadencia, el sonido sea malo y el set list no sea el ideal.

domingo, 10 de mayo de 2009

Concierto de Lenny Kravitz, 9 de Mayo 2009, Zaragoza, Plaza de Toros de la Misericordia


Seamos sinceros, Lenny Kravitz no ha inventado nada musicalmente hablando. Puede ser un gran músico, muy sexy y todo lo que quieras. Pero no es un genio. Sí es un tipo muy listo que sabe hacer buenas canciones basándose en el rock añejo de los años 60 y 70 con pinceladas de blues y funk. Igualmente es lo suficientemente listo como para sacarse del sombrero una gira para celebrar el 20 aniversario de su primer disco, el recomendable Let love rule. No están las ventas últimamente como para dejar pasar la oportunidad. Y en esas que la gira LLR 20(09) recae en Zaragoza. Pues habrá que ir. Ya sé que los últimos discos de Lenny han pasado con más pena que gloria (“Está acabado” sentenció hace poco un amigo mío), que ahora se lleva el revival de los 80 y que su época dorada pasó hace tiempo pero… había que ir.

Con hora y 20 minutos de retraso sobre la hora que ponía en las entradas arrancó el concierto.
Una cuidada puesta en escena y un sonido impecable nos hizo olvidar la hora de retraso con la que abrieron las puertas, el chaparrón que nos cayó encima, las eternas colas para cambiar los euros por dinero de la organización y que los mochilaman sólo llevaran cerveza.

Lo dicho, se nos olvidó todo al empezar a sonar “Freedom train”: ahí arriba había una banda simplemente SOBERBIA. A Kravitz le acompañaban un guitarrista que parecía primo de Slash, un bajo, un batería, un efectivo teclista y una sección de viento que quitaban el hipo. Una máquina de rock-blues-funky y (a veces) Jazz perfectamente engrasada que se dejaba guiar por el metrónomo humano que era el batería.

Lenny no se fue por las ramas, fue desgranado lo mejor de su discografía de forma impecable y con un sonido perfecto. Temas como "Mr. Cab Driver", "Always on the run", "It Ain't Over 'Til It's Over", "Believe", "I Belong to You", "Fly Away" o "American Woman" (menuda colección de temazos para tocar en directo) fueron sonando y haciendo las delicias de todos los asistentes. La verdad es que Lenny estuvo simpático, bajó a la arena, dijo estar realmente emocionado e hizo fotos del público (supongo que lo hará en todos los conciertos) para colgarlas en el Facebook.
Los momentos más bajos vinieron cuando Lenny cantó algún tema en acústico él solo, no están mal pero no se puede comparar con cuando toca con toda la banda. La recta final, con un público totalmente entregado y pasándolo de miedo, fue con una larga versión de “Let Love rule” donde Lenny sacó a relucir todo su don de gentes haciendo cantar y mover los brazos hasta a los de seguridad. Increíble. Cuando ya parecía que la cosa estaba acabada, Lenny volvió a escena para ejecutar una BRUTAL versión de "Are You Gonna Go My Way" que nos dejó simplemente extasiados.

Resumen: de acabado nada, Lenny Kravitz aún nos puede dar inolvidables noches de rock.

p.d.:
Respeto a los teloneros, los madrileños Vetusta Morla: a mí me gustaron, sonaron algo confusos (lo normal en los teloneros) pero tienen canciones bastante intensas. Son un grupo interesante que nos puede dar muchas alegrías en el futuro.