domingo, 2 de febrero de 2014
Adiós a Philip Seymour Hoffman
Se ha ido uno de los mejores actores de su generación y uno de mis actores favoritos. Vaya desde aquí un sentido adiós a este grandísimo actor que tantas veces nos hizo disfrutar con su talento.
martes, 5 de febrero de 2013
The master
Tras participar en la segunda guerra mundial y no tener rumbo fijo, Freddie (Joaquin Phoenix) entra en contacto con Lancaster Dodd (Philip Seymour Hoffman) que es el líder una sociedad religiosa. Ambos se sentirán intrigados y atraídos por el otro, iniciando una curiosa relación.
Tengo un problema con el cine de Paul Thomas Anderson, el tipo es un gran director pero sus películas son , por lo general, insoportables. Sé que suena raro pero el tipo se empeña en hacer un cine totalmente desapasionado sobre temas apasionantes y que darían mucho más juego en otras manos. Cuando no se dedica a sacar de sus casillas al espectador (Punch-Drunk love) se dedica a aburrirle soberanamente.
The master podría haber sido una gran película sobre las pseudociencias y los charlatanes del siglo XX, un estudio sobre cómo las ideas más ridículas pueden triunfar y tener millones de adeptos si detrás de ellas hay una buena organización. Podría haber sido muchas cosas interesantes que no suelen aparecer en pantalla, pero se queda en nada, buenas interpretaciones y poco más. Es una pena que se haya perdido una magnífica oportunidad de hablar claro sobre las sectas, los carismáticos líderes que las gobiernan y los incrédulos que acaban cayendo en ellas. Pero Anderson se va por las ramas y en dos horas y media no se define claramente ni es capaz de hacer que el espectador siga con interés su película. Su cine es así, tiene un particular universo al que yo no logro entrar, no conecto con su cine. Quizás sea culpa mía.
Es evidente que Anderson se ha basado en la iglesia de la cienciología y en la figura de su fundador L. Ron Hubbard, no se cita en ningún momento pero muchos aspectos recuerdan a esta secta peligrosa. La cosa promete al presentarnos a unos protagonistas tan distintos entre sí aunque no dejen de ser la cara de la misma moneda. Freddie necesita creer en algo y poner orden en su vida y Dood necesita fieles adeptos. Pero el film fracasa al profundizar en su relación, Anderson rellena metraje con momentos de buen cine pero que no cuentan nada ni ayudan al espectador a entender el funcionamiento de las sectas ni la deriva de la relación entre los dos protagonistas. Sí queda claro qué personas son las más fácilmente captables por este tipo de organizaciones pero no da consignas para distinguir una secta peligrosa de un simple e inofensivo club de aficionados a la filosofía griega.
Anderson elabora su guión basándose en los personajes y deja todo lo demás en el aire, va dejando pistas a lo largo de la película pero ninguna es definitiva. Su film es hermético para el espectador, no hay manera de meterse en la historia. Sólo en algunas escenas sueltas (la celda, los juegos, etc) el espectador deja de estar perdido en este confuso guión. Supongo que Anderson desea crear en el espectador la misma sensación de enorme vacío y confusión que siente el personaje de Joaquin Phoenix, y vaya si lo consigue.
Lo único realmente salvable de esta película son los actores, Philip Seymour Hoffman está muy bien encarnando a este ambigüo iluminado (o charlatán, que viene a ser lo mismo) del cual depende toda la organización. Pero el que está sobresaliente es Joaquin Phoenix, su composición del personaje es simplemente magnífica y justifica todas las tonterías de su carrera anterior. Su forma de andar y de poner los hombros es simplemente asombrosa. Sólo por ver a Phoenix y a Seymor Hoffman se puede decir que vale la pena ver esta película. Tambien cabe destacar a los personajes femeninos, Amy Adams es la mujer del gurú y poco a poco se va revelando como el cerebro detrás de toda la organización. Por su parte Laura Dern da la réplica como ferviente creyente que nos ofrece una esclarecedora escena sobre cómo estos cultos se van haciendo sobre la marcha y no permiten crítica ninguna.
Yo me aburrí a pesar de las interpretaciones y lo interesante del tema. A Paul Thomas Anderson le sigue fallando la empatía con este espectador que escribe.
domingo, 5 de febrero de 2012
Moneyball
Moneyball narra la historia real de Billy Beane, gerente de los Athletics de Oakland que se codeó con los grandes del baseball a pesar de contar con un presupuesto mucho más reducido. Vamos, como la gesta del Mirandés pero a la americana.
Moneyball no es otra película más sobre deporte. Lo parece en buena parte de su metraje, pero no lo es. Ya sabes, ese tipo de películas americanas que estamos cansados de ver: un equipo pequeño que intenta hacer historia. El deporte es lo de menos, ya sea fútbol americano, baloncesto, rugby o baseball. No es de extrañar que este tipo de historias de esfuerzo y superación les hayan gustado tanto desde siempre a los norteamericanos, es su más clara expresión del sueño americano: cualquiera con esfuerzo puede llegar a triunfar.
Moneyball es aparentemente una peli más de ese género de cine sobre deporte, pero tiene algo que la hace distinta: posee unas formas y un mensaje muy distinto a lo que estamos acostumbrados a ver.
Primeramente sorprende que apenas haya escenas de partidos en los dos primeros tercios del film. La peli va desgranando los entresijos del deporte mientras nos vamos dando cuenta de que no hemos visto realmente ningún partido (el personaje de Brad Pitt tampoco ve los partidos). Se habla de presupuestos, de las políticas de fichajes, de estadísticas, de contratos, de cesión de jugadores, etc... pero no muestra el juego en sí.
Luego llama la atención el peculiar trato de los personajes. En este tipo de pelis siempre hay un buen montón de secundarios (más o menos graciosos) que acaban por caernos bien y nos identificamos con ellos. Nada de eso pasa aquí. Ni siquiera Jonah Hill, está especialmente simpático ni gracioso, su personaje es realmente soso y anodino. Tampoco llegamos a conocer a casi ninguno de los jugadores, apenas se les dedica tiempo y apenas conseguimos asociar el nombre de unos pocos. Es curioso que los jugadores más nombrados son aquellos que ya no están en el equipo y son constantemente añorados mientras se intenta reemplazarlos.
Tampoco hay las bochornosas escenas del equipo haciendo piña o de superación de viejas rencillas entre personajes. Nada de nada. El mal rollo existente entre el gerente y el seleccionador no se resuelve de ninguna manera, no hay escena de conciliación y se huye de la lágrima fácil. Incluso los despidos de jugadores se resuelven sin apenas dejar hueco para la emotividad.
Realmente, el guión de Aaron Sorkin y Steven Zailian para Moneyball tiene bastante que ver con La red social (también de Aaron Sorkin), ambos son films que aparentemente hablan de algo bastante superficial pero pueden dar lugar a lecturas mucho más complejas. Si la red social nos hablaba de la soledad y la imposibilidad de comunicarse en la sociedad actual, Moneyball trata del compromiso con nosotros mismos y del sentido de la lucha de David contra Goliat.
Especial mención merece el personaje de Brad Pitt, un Billy Beane que conocido el sabor de la derrota demasiadas veces y que desea ganar de una puñetera vez. Su interpretación es totalmente creíble, una de las mejores de su carrera. También resulta creíble Jonah Hill en su cambio de registro, de adolescente salidorro a genio matemático hay un trecho. También aparecen Philip Seymour Hoffman y Robin Wright, ambos están tan bien como viene siendo habitual en ellos.
La dirección de Bennett Miller (Capote) es correcta (sin más) pero el resultado es un tanto frío. Moneyball no llega a emocionar al espectador, supongo que es totalmente premeditado.
Los que busquen un film más sobre deporte es posible que salgan decepcionados, los que busquen una comedia o una peli de Brad Pitt también se sentirán defraudados. Los que no busquen nada más allá de ver un buen film, saldrán bastante satisfechos.
¿Cómo se podría definir la filosofía de esta peli en una frase? El dinero no puede comprarlo todo, te lo dice Brad Pitt (que produce esta peli ya que gana 12 millones de dólares por película).
¿Cómo la resumiría yo? Pase lo que pase, gane tu equipo o pierda, el lunes a currar.
6
P.d.: No me gusta ver deporte televisado, me aburre soberanamente, pero algunas películas sobre deporte son especialmente interesantes. Ahora me viene a la mente esa ácida y vertiginosa crítica al podrido mundo del deporte que hizo Oliver Stone llamada Un domingo cualquiera. En su día me pareció exagerada pero el tiempo le ha dado la razón.
También me viene a la memoria The damned United, el film de Tom Hooper (El discurso del rey) sobre la historia real de un controvertido entrenador de fútbol inglés. También Ken Loach dejó hace poco un gran alegato futbolístico con Looking for Eric. Me gustó mucho a pesar de no haber visto ningún partido de fútbol desde el España-Alemania del mundial de 1982.
viernes, 6 de enero de 2012
Los idus de Marzo (The ides of march)
El film plantea unas preguntas que quizás muchos no quieran plantearse y probablemente los políticos no quieran responder: ¿Quién hay detrás de las personas que votamos?¿Quién controla los hilos? ¿Realmente creen en las personas que apoyan?
7
martes, 15 de marzo de 2011
La duda (Doubt, 2008)

Algunos detalles del guión nos situan en la convulsa sociedad norteamericana de los años 60 y en los cambios que en ella se estaban gestando (la foto del Papa Pío XII, los bolígrafos, etc). Los sermones del padre Flynn me parecieron geniales y esclarecedores de la nueva corriente católica del Concilio Vaticano Segundo (1962-1965) de Juan XXIII. La confrontación entre 2 formas de pensar, de vivir y de educar está servida. Mientras el mundo gira y cambia inexorablemente, algunos se empeñan en negar el movimiento.
La caracterización de Meryl Streep (hay que ver lo mal que me caen siempre los personajes de esta señora) es brillante aunque su personaje sea genialmente gris y severo. Philip Seymour Hoffman nos regala otra interpretación tan contenida como genial. Amy Adams (Encantada) nos llega a hacer dudar de si realmente es tan inocente como su personaje. Viola Davis sólo sale en una escena pero realmente lo borda. Pocas veces he visto una película con tan pocos actores con diálogo y que todos estén tan bien.
Si a un guión excelente (aunque claustrofóbico y lastrado por su origen teatral) le sumas unas interpretaciones perfectas sólo nos puede dar como resultado un buen film. Para mí este film es CASI perfecto pero no es una obra maestra ya que no atrapa lo que debiera. El agobiante ambiente teatral que planea sobre el film y la falta de toques de humor pueden provocar aburrimiento en muchos espectadores. El director John Patrick Shanley (autor de la controvertida Joe contra el volcán) hace un trabajo notable de dirección de actores, pero no olvidemos que los conflictos entre monjas y sacerdotes no son lo más apropiado para ver con los amigos.
Un film que gustará mucho a los amantes de los dramas (clericales o no) en los que aparentemente no pasa nada, a los profesores y a los académicos de Hollywood pero que quizás al resto del público le dejará algo frío en espera de alguna conclusión obvia a la que aferrarse. El film no da respuestas, ni propone soluciones, sólo genera dudas.
7
domingo, 2 de agosto de 2009
La última noche (The 25th hour, 2002)
¿Cómo te sentirías si mañana fueras a entrar en prisión? ¿Qué harías en tu última noche de libertad de los próximos siete años?
Que tal un día dentro de la vida de un tipo que lo ha perdido todo. Un tipo al que sólo le quedan la pataleta y la rabia. Todo esto es lo que nos propone Spike Lee en este interesante film del 2002. Un film valiente e inteligente que demuestra que Spike Lee es un director a tener en cuenta, no sólo la joven promesa que fue hace años. Es un gran director, uno de los grandes del momento. La escena del monólogo frente al espejo del baño es toda una maravilla de cómo un hombre vomita su odio hacia la sociedad y hacia sí mismo. Brutal.
Spike Lee parte de un guión inteligente y dirige el film con pulso firme. Si bien al pricipio marea algo al espectador con unos saltos temporales (haciendo que nos cueste identificar en qué momento de la historia estamos) y quizás le sobren algunos minutos, son fallos que no consiguen hacer naufragar a un sólido guion.Lee logra su objetivo y asistimos con verdadera angustia a las últimas horas de libertad del protagonista. Las conversaciones con su padre (genial Brian Cox), la rabia, los remordimientos, el miedo, las despedidas de los amigos y las dudas hacia su novia están plasmados magistramente configurando un film muy notable. Además, todo un aire de tristeza parece inundar a la ciudad de Nueva york tras el 11-S, la acción se sitúa tan sólo unos meses después y la ciudad aparece aún conmocionada y con rabia. Nada volverá a ser igual.
El film se beneficia de las geniales interpretaciones de Edward Norton (Fight club, American history X, El increíble Hulk), en uno de sus personajes más complejos y logrados. El genial Philip Seymour Hoffman (La duda, Antes que el diablo sepa que has muerto, La familia Savage) nos vuelve a dar todo un recital interpretativo en su papel de reprimido profesor a punto de echar su carrera por el retrete. Igualmente Rosario Dawson (7 almas) está impagable cono la novia del protagonista, una chica en entredicho, su ambiguo personaje no está exento de interés. También es ambiguo el personaje del siempre irritable Barry Pepper (La milla verde, Salvar al soldado Ryan), un amigo al que aún le falta por probar su lealtad con un último favor.
7,5
miércoles, 8 de julio de 2009
La familia Savage (The savages)
La juventud y la salud no duran siempre. No es un tema que se suela mostrar en el cine, todos tratamos de no pensar en ello. Los cuentos acaban el día de la boda, pero la vida sigue. Todo lo bueno se acaba y siempre aparecen la enfermedad y la muerte en nuestras vidas y en las de las personas que nos rodean. Ya lo siento, pero es así. El que no quiera seguir leyendo tiene ahora su oportunidad.Si has seguido leyendo debo decirte que esta peli escrita y dirigida por Tamara Jenkins es un duro drama familiar con pequeñas (muy pequeñas) pinceladas de humor.
Cuando deben hacerse cargo de su padre enfermo de demencia senil, los dos hermanos Savage se dan cuenta de lo mucho que se necesitan y de lo solos que están. Entre hospitales y residencias de ancianos asistimos a un fiel retrato de cómo esta sociedad aparta a los ancianos y a los enfermos. De cómo son tratados muchas veces como un estorbo para nuestras carreras profesionales y nuestra realización personal.
El miedo al compromiso es otro tema que está presente, ambos hermanos mantienen relaciones amorosas-sentimentales-sexuales pero son incapaces de comprometerse. El problema familiar los acercará y les obligará a enfrentarse a sus propios miedos, a madurar y a expresar sus sentimientos.
El guión es inteligente aunque le falta algo de ritmo, no te lo explica todo con flashbacks ni trucos por el estilo. Te deja que reflexiones y pienses, a veces demasiado. OJO. La peli se hace pesada a veces y el aburrimiento puede hacer acto de presencia.
Los actores están soberbios en todo momento, los geniales Laura Linney y Philip Seymour Hoffman nos ofrecen un verdadero recital interpretativo lleno de cambios de humor, miradas y silencios.
Aunque es cierto que me aburrió en algunos momentos, me pareció un film valiente y eso ya es digno de elogio entre tanto remake, tanta precuela y tanta adaptación de cómic.
6
lunes, 15 de junio de 2009
ANTES QUE EL DIABLO SEPA QUE HAS MUERTO

Dos hermanos con problemas financieros deciden montar un atraco a una joyería familiar. El plan es bastante sencillo pero la cosa no saldrá como esperaban.
La filmografía de Sidney Lumet incluye auténticas obras maestras como 12 hombres sin piedad (1957), Serpico (1973) o Network (1976). A sus 83 años ya no tiene nada que demostrar pero que siga regalándonos historias tan bien contadas como la que nos ocupa no deja de ser todo un lujo.
El film se centra en unos personajes que se ven atrapados por sus propias mentiras y no ven otra salida que seguir adelante. La huida hacia delante será en realidad hacia abajo y se irán hundiendo cada vez más en sus engaños. El típico pesimismo del cine de Lumet está presente: el drama está servido.
El guión de Nelly Masterson es muy bueno, un poco lento quizás para los espectadores más jóvenes o para los ansiosos de acción, pero atrapa. Sigue la moda de desordenar los hechos, te va contando la historia segmentada siguiendo a un personaje y luego a otro. Así el espectador va comprendiendo los diferentes puntos de vista y motivaciones de cada personaje. Cuanto más sabemos, más nos damos cuenta del lío en el que se están metiendo. Me gustó más que el film El punto de mira, está mucho mejor resuelto.
La dirección de actores de Lumet es magistral: Philip Seymour Hoffman y Ethan Hawke realizan unos de los mejores trabajos de su carrera como los dos hermanos metidos en problemas. Sobresaliente para ambos. El veterano Albert Finney está perfectamente creíble como el sufrido padre. Marisa Tomei (The Wrestler) se pasa media película desnuda y tiene el papel menos agradecido pero aún así está a la altura.
Recomendable, un cine del que ya casi no se hace.









