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viernes, 4 de agosto de 2017

SPIDER-MAN: HOMECOMING



Spider-man Homecoming es la celebración del regreso a casa del trepa muros. Spider-man ya está en casa. Y Marvel/Disney lo celebra con un entretenido film que supone la plena integración del personaje en el universo fílmico Marvel. 

miércoles, 4 de mayo de 2016

Capitán América: Civil war


 Parece que Marvel/Disney se ha decidido finalmente a seguir pos pasos de su rival DC y sus películas están madurando. El tono irónico e intrascendente debía quedar atrás más pronto que tarde para dejar paso a unas tramas más complejas y oscuras. Es la llegada de la madurez a un cine que aspira únicamente a entretener a la vez que entiende que no se puede continuar eternamente repitiendo esquemas (a no ser que hablemos de James Bond). Capitán América: Civil war es la constatación de la intención por parte de Marvel de hacer un cine más adulto (tampoco tanto), un cine menos destinado a los niños y más centrado en conflictos morales y éticos. Ver a los súper héroes partirse el careto a mamporros es un espectáculo de acción y efectos digitales de primera mientras evidencia que no todo es o blanco o negro sino que hay infinitas tonalidades de gris.

 Este film adapta muy libremente la saga Civil War de Mark Millar (que tampoco me parece una maravilla aunque sea de lo más destacable de los últimos tiempos en Marvel) y lo hace de manera solvente. Los hermanos Russo (responsables de Capitán América: Soldado de invierno) repiten formula y entregan un film entretenido a rabiar que apenas deja un minuto de respiro al espectador. A pesar de sus 147 minutos la película se hace amena. Cierto que tiene algunos altibajos y algunas peleas se me antojaron superfluas pero estamos hablando de cine de acción y súper héroes. Por suerte todos los personajes están bastante bien desarrollados y tiene su espacio en el guión. Se ahonda en la relación ente Wanda (Elizabeth Olsen) y Visión (Paul Bettany) y se introduce a personajes como Ant-Man (Paul Rudd, quien salta desde su propia película), Black Panther o al nuevo Spider-Man (el tercero ya). Todos bastante bien integrados en este frenético crisol de tipos en mallas. Se está haciendo imprescindible ver todas las películas Marvel y tenerlas recientes en la memoria ya que uno corre el peligro de no saber de qué demonios están hablando los personajes.

No estamos ante un guión perfecto, ni mucho menos. No logra disipar la sensación de que las escenas de diálogo sean puro relleno hasta la siguiente escena de acción, pero lo hace dignamente. Todas ellas espectaculares y perfectamente rodadas, como era de esperar. La novedad viene en el cambio a ese tono más amargo lleno de luces y sombras. El Capitán América (Chris Evans) es el personaje ideal para representar este cambio. Su vieja moral de la Segunda Guerra Mundial quizás ya no tenga cabida en el complejo mundo actual. Antes los villanos eran fácilmente identificables (los nazis, los rusos) y las intenciones estaban claras por todas las partes. Pero todo aquello cambió, hoy el enemigo no muestra nunca su rostro y es difícilmente identificable. Por cierto, esa Hydra no deja de recordarme a Al-Qaeda. Me gustó también el cambio que sufre el otrora vividor e irresponsable Tony Stark (Robert Downey Jr). Aquí Stark parece tomar conciencia de las repercusiones de sus actos y abandona su característico tono auto suficiente e irónico. Stark parece aceptar que sus actos pueden poner en peligro las vidas de miles de personas inocentes. La lucha por aceptar o no el control gubernamental (en la peli ejercido por Naciones Unidas y no exclusivamente por el gobierno USA) será la espoleta que hará saltar un conflicto que se verá avivado por la obstinación del Capitán América por defender a su antiguo compañero Bucky Barnes (ahora transformado en Winter Soldier). Todo ello manejado entre las sombras por un decepcionante Helmut Zemo (Daniel Brühl). Ocurre que esta vez el villano de la función no está a la altura, ni me creo sus motivaciones ni su plan es mínimamente verosímil. Mejor no buscarle tres pies al gato en este tipo de cine pero lo de este personaje es de traca. Al final sus endebles maquinaciones para enfrentar a los héroes no resultan creíbles por muy buenos resultados que den. Esperemos que el personaje reciba en un futuro el tratamiento que se merece, yo no pierdo la esperanza de verlo con su máscara.

Es en su tercio final cuando el film muestra sus mejores bazas y se pone trágico (tampoco mucho). El cisma entre las filas de súper héroes se hace inevitable y el enfrentamiento tendrá importantes consecuencias aunque creo que les ha faltado valor para llevar las cosas más lejos. Es cine palomitero, al fin y al cabo. La lucha final entre Iron Man y el Capitán América alcanza unas cotas de drama que no se habían visto todavía en el cine de Marvel. Había pocos niños en la sala pero apuesto a que esa escena no les hizo ninguna gracia.
 Otro asunto importante de cara a un futuro ¿Me gustó la introducción del nuevo Spider-man? La verdad es que sí, me parece todo un acierto. Me gustó Tom Holland (Lo imposible) y la forma en la que se ha enfocado el personaje. Cualquier cosa es mejor que aquel Spider-man de Andrew Garlfield. Parece que Sony finalmente ha cedido los derechos a Marvel y ésta ya puede sacar a Spider-Man. Buena noticia. Lo único que me desentonó fue ese flirteo entre Tony Stark y una tía May todavía de buen ver (Marisa Tomei).

Me queda la duda del motivo por el que esta película forma parte de la saga del Capitán América y no de Los vengadores, realmente es más un film de Los vengadores que del Capitán América. Supongo que realmente poco importa y todo es una cuestión de marketing.


Lo dicho, buen entretenimiento algo más maduro de lo habitual.

viernes, 6 de enero de 2012

Los idus de Marzo (The ides of march)


En el calendario romano, los idus eran los días centrales de cada mes. Tradicionalmente se creía que los augurios que se hacían en los idus de los meses de Marzo, Mayo, Julio y Octubre eran favorables. Pero no fue así para Julio César, a quien un vidente le había advertido que tuviera cuidado con los idus de marzo. Julio César no hizo caso y fue asesinado antes del fin del idus de marzo (el 15 de marzo del año 44 a.C.). La anécdota fue recogida por Shakespeare en su obra Julio César


 The ides of march es una buena traslación a nuestros días de las intrigas por el poder de la época de Julio César. Los entresijos de una campaña electoral y todo lo que rodea a un candidato hoy en día no difieren demasiado de los de la época romana. Hay ambición y traiciones exactamente igual que hace 2000 años. Se han modificado algo las formas de llegar al poder y la información fluye por la red, pero el ser humano y sus anhelos siguen siendo los mismos.


 The ides of march es la nueva película de George Clooney como director tras Ella es el partido y Buenas noches, y buena suerte. Clooney retoma una vez más un tema incómodo para las clases dirigentes y no teme meter el dedo en el ojo del poder. Clooney critica una vez más las miserias del sistema político de su país. Ya sea como actor o como director, Clooney es un abanderado de este movimiento crítico con el sistema político estadounidense. A este paso se va a convertir en un tipo tan incómodo como Oliver Stone o Robert Redford (otro que no pierde oportunidad en sacar a relucir las miserias de la democracia americana). Clooney sabe que su película no va a gustar a los republicanos (hace años que lo tienen calado) pero esta vez tampoco deja bien a los demócratas. Nadie se salva en la despiadada carrera por el poder.


A mí el film me gustó bastante, tiene un ritmo pausado al principio, Clooney se toma su tiempo en presentarnos el complejo mundo de una campaña electoral para unas primarias dentro del partido demócrata. Las encuestas, los debates, los mítines, etc... todo aparece perfectamente controlado por los asesores de la campaña de un candidato ideal interpretado por el propio Clooney. Yo mismo votaría por un tipo con el carisma y el encanto que desprende este actor (ya se le puede llamar así). Pero el film nos muestra el lado menos glamuroso, el lado de las zancadillas y las traiciones. El protagonista principal, un Ryan Gosling (Drive, Blue valentine) que pide a gritos un Oscar, es un prometedor asesor de campaña que realmente cree firmemente en su candidato. Pero las cosas no serán tan fáciles en la carrera hacia el poder. El jefe de campaña (interpretado por el excelente Philip Seymour Hoffman, Antes que el diablo sepa que has muerto) no es tan idealista. Mientras, el jefe de campaña del otro candidato demócrata (Paul Giamatti) parece no saber jugar limpio. El choque de egos e intereses será inevitable, no sólo hay que luchar contra el partido republicano, sino que hay que protegerse de las cuchilladas que vienen de tu propio partido. A todo ello se unirá la inquietante presencia de una joven becaria (Evan Rachel Wood, Si la cosa funciona) y las preguntas de una periodista experta en temas electorales (Marisa Tomei, The wrestler).


Clooney se maneja perfectamente, no es un gran director, pero sabe llevar la historia y le da la tensión necesaria. No se complica la vida y va directamente a narrar la absorbente historia que tiene entre manos. Bien por Clooney. Especialmente recomendables son los últimos 20 minutos del film, en los que se desata toda la tensión acumulada y las mentiras salen a flote. Espectacular Ryan Gosling en el plano final del film en el que el espectador siente perfectamente toda la tormenta que ocurre en el interior del personaje. Este momento final me recordó mucho al de This is England y me parece igual de sobrecogedor. 


El film plantea unas preguntas que quizás muchos no quieran plantearse y probablemente los políticos no quieran responder: ¿Quién hay detrás de las personas que votamos?¿Quién controla los hilos? ¿Realmente creen en las personas que apoyan?
Ya sabéis lo que se dice: no sólo hay que ser decente, hay que parecerlo. Pero... ¿a qué precio?

7

lunes, 15 de junio de 2009

ANTES QUE EL DIABLO SEPA QUE HAS MUERTO

Dos hermanos con problemas financieros deciden montar un atraco a una joyería familiar. El plan es bastante sencillo pero la cosa no saldrá como esperaban.

La filmografía de Sidney Lumet incluye auténticas obras maestras como 12 hombres sin piedad (1957), Serpico (1973) o Network (1976). A sus 83 años ya no tiene nada que demostrar pero que siga regalándonos historias tan bien contadas como la que nos ocupa no deja de ser todo un lujo.

El film se centra en unos personajes que se ven atrapados por sus propias mentiras y no ven otra salida que seguir adelante. La huida hacia delante será en realidad hacia abajo y se irán hundiendo cada vez más en sus engaños. El típico pesimismo del cine de Lumet está presente: el drama está servido.

El guión de Nelly Masterson es muy bueno, un poco lento quizás para los espectadores más jóvenes o para los ansiosos de acción, pero atrapa. Sigue la moda de desordenar los hechos, te va contando la historia segmentada siguiendo a un personaje y luego a otro. Así el espectador va comprendiendo los diferentes puntos de vista y motivaciones de cada personaje. Cuanto más sabemos, más nos damos cuenta del lío en el que se están metiendo. Me gustó más que el film El punto de mira, está mucho mejor resuelto.

La dirección de actores de Lumet es magistral: Philip Seymour Hoffman y Ethan Hawke realizan unos de los mejores trabajos de su carrera como los dos hermanos metidos en problemas. Sobresaliente para ambos. El veterano Albert Finney está perfectamente creíble como el sufrido padre. Marisa Tomei (The Wrestler) se pasa media película desnuda y tiene el papel menos agradecido pero aún así está a la altura.

Recomendable, un cine del que ya casi no se hace.

7,5

jueves, 5 de marzo de 2009

El luchador (The Wrestler)



Randy “The ram” Robinson es un ex-luchador profesional que ahora malvive en el circuito independiente.



Soy fan de Darren Aronofsky desde que vi su imprescindible película Réquiem por un sueño, el film más perturbador que recuerdo haber visto en años. La nueva película de este tipo es mucho más convencional, menos arriesgada formalmente, pero igual de notable.


Aronofsky ahonda sin problemas en las miserias de un antiguo campeón que lo ha echado todo a perder: ya no es joven, ni tiene amigos verdaderos, ni familia, ni futuro como luchador. Sólo vive de recuerdos y apenas consigue pagar el mísero alquiler.


La visión sórdida del mundo de la lucha libre norteamericana me pareció acertadísima. La soledad y el hastío de la antigua leyenda están muy bien retratados. Como en Réquiem por un sueño, Aronofsky nos muestra la otra cara del sueño americano, la cara de quien cogió el tren del éxito pero no supo aprovecharlo. El personaje de Randy podría ser un personaje de una canción de Bruce Springsteen, un fracasado que se resignó hace tiempo a serlo. El personaje puede parecerse al Rocky de Stallone, pero Rocky al final consigue su sueño. Randy ya no tiene sueños.

Otro tema que la peli explora muy bien es cómo la sociedad necesita de gente que la divierta a base de sufrir, aunque todos sepan que el espectáculo es mentira. La identificación de las masas con un luchador y cómo le van exigiendo cada vez más me pareció por momentos de una brutalidad mucho mayor que los golpes y la sangre de las peleas. Esta identificación de los seguidores me recordó a la genial Danzad, Danzad malditos!


La forma de rodar es tan convencional como impecable. Esta vez no hay montajes acelerados ni experimentos varios, la peli en ese sentido es bastante clásica: un drama sin paranoias ni alucinaciones (que podría haberlas incluido fácilmente). La peli gana así bastantes enteros a ojos de un público más acostumbrado al cine normal. Por momentos parece que Darren Aronofsky nos va a dejar noqueados con algún experimento suyo, pero no. Con una buena historia y buenos actores es suficiente, no hace falta más.


Siempre me ha parecido que Mickey Rourke era un gran actor. Soy fan suyo desde El corazón del Ángel (tremenda película) aunque su carrera ha sido bastante penosa. Ahora parece que vuelve de la tumba tras muchos excesos y no menos estupideces (sólo hace falta ver la cara que se ha dejado).


Lo que no parece que haya cambiado es su capacidad como actor. Para mí está excelente. Su composición del personaje es genial (la forma de andar, de hablar, el pelo, las miradas, esa voz de ultratumba). Se ajusta como un guante al personaje. No sólo físicamente (gran trabajo para un tipo de más de 50 años) sino también interpretativamente hablando.


El personaje y él tienen bastante en común. Mickey también tuvo su momento de gloria y lo dejó pasar tontamente. Esta peli puede ser su último combate para volver a ser un campeón, yo creo que lo ha logrado con la mejor interpretación de toda su maltrecha carrera. A mí me encantaron su personaje y su interpretación.


Del resto del reparto, Marisa Tomei (Antes que el diablo sepa que has muerto) y Evan Rachel Wood (Thirteen) están bastante bien (aunque casi no me di ni cuenta de ellas, el personaje de Rourke se come la pantalla y eclipsa al resto de actores). Por cierto, que Marisa Tomei parece que a los 40 años le ha pillado el gusto a salir ligerita de ropa, aún así está muy bien. También la aparición de muchos luchadores reales ayuda a dar credibilidad al film.


En resumen, un film amargamente genial.


8