
Ya está aquí la nueva película del polémico director danés Lars Von trier (Bailar en la oscuridad, Anticristo).
Luego entramos en materia y vemos que Lars sigue dividiendo sus películas en capítulos, el primero se llama Justin y se centra en la celebración de la boda de dicho personaje, mientras el segundo capítulo se llama Claire y se centra en la hermana de Justin. Una vez más Von Trier nos prensenta unos personajes femeninos totalmente irracionales: Justin (una excelente Kristen Dunst) se ve dominada por su rechazo a unas normas sociales en las que no cree, mientras que Claire (una no menos excelente Charlotte Gainsbourg) se ve dominada por su miedo irracional a la muerte. Ambos personajes son el núcleo del film, dos hermanas totalmente opuestas pero que son el prototipo de personaje femenino en el cine del Danés.

Justin parece un personaje atrapado por unas normas sociales que detesta (algo que parece haber heredado de su madre) y no puede evitar rebelarse contra ellas ni siquiera el día de su boda. Todo el protocolo de las celebraciones es mostrado aquí como algo ridículo y sin sentido (intentar subir con una limusina una escarpada carretera, el jefe de protocolo que se niega a mirar a la novia), tampoco los discursos o el lanzamiento del ramo son mostrados con ninguna piedad. Son costumbres ridículas que van a dejar de tener sentido en breve, pero a nadie parece importarle, salvo a Justin.
El resto de invitados a la boda no quieren dar importancia al peligro que se cierne sobre el planeta y siguen como si nada estuviera pasando. Siguen las normas sociales y los protocolos como si tuvieran aún algún sentido. Me gustó bastante el personaje de Kiefer Sutherland (quien se aleja bastante de su Jack Bauer en la serie 24) un personaje que aúna lo racional con la conservación de las normas sociales. También está lleno de significado y matices el personaje del veterano John Hurt.
Desde luego, Von Trier presenta un buen puñado de interesante preguntas: ¿Tiene sentido celebrar una boda cuando un planeta se acerca peligrosamente a la Tierra? ¿Tiene sentido casarse cuando la mitad de los matrimonios acaban en divorcio? ¿Es obligatorio celebrar tu boda por todo lo alto? ¿No existe el derecho a estar triste el día de tu boda? ¿Siempre hay que quedar bien con los demás?

El problema de Melancolía es que se hace algo pesada y aburrida en su parte final. La primera parte está muy bien y presenta conflictos muy interesantes, pero la segunda parte es demasiado lenta. Cuando todos los invitados a la fiesta desparecen, el film se centra en sólo cuatro personajes, aflorando el lado más poético e intimista de Von Trier. El tema del supuesto fin del mundo está tratado de forma modélica, nada de vacuos efectos especiales a lo Michael Bay o Roland Emmerich. Von Trier se centra en los personajes, sus miedos y sus certezas. Mucha poesía y mucho sentimiento contenido pero la trama acaba perdiendo algo de fuelle y se alarga demasiado.
No se puede decir que el resultado final sea satisfactorio al cien por cien, casi nunca lo es cuando se trata de este autor. A muchos les aburrirá y a otros les irritará pero es un film inquietante y de una perturbadora belleza.





