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domingo, 15 de enero de 2012

La doctrina del shock

Aquí os dejo el documental entero La doctrina del shock. El irregular director Michael Winterbottom  se ha basado en el libro de Naomi Klein acerca de cómo el capitalismo saca enormes beneficios aterrando a la población frente a una posible amenaza. No dice realmente nada que no supiéramos ya, pero expone hechos y testimonios que muchos desconocíamos. Aterrador.



sábado, 10 de septiembre de 2011

COMPRAR, TIRAR, COMPRAR. Fabricados para no durar.


Interesante documental que aborda el tema de la obsolescencia programada. Es decir, de cómo los fabricantes decidieron dejar de producir bienes de consumo duraderos para sacar más beneficio con bienes perecederos. De todos es conocido que hoy en día no sale rentable reparar cualquier aparato, es más barato comprarte uno nuevo. pero lo que muchos no sabñiamos es que las bombillas o las medias de nylon duraban de por vida en su origen. Pero cada usuario sólo compraría estos productos una vez en su vida. Se decició limitar la vida de estos productos para seguir vendiendo. Una forma de mantener la economía mundial en marcha, pero que puede acabar con los recursos del planeta.
Ya sabíamos que el capitalismo es un monstruo de apetito insaciable, pero este documental os puede dejar helados.

martes, 16 de agosto de 2011

Están vivos (They live,1988)


John Carpenter es un director capaz de lo mejor y de lo peor. Tuvo su momento de gloria a finales de los 70 y principios de los 80 con films como La cosa o La noche de Halloween. Pero a mediados de los 80 su carrera empezó a decaer sin remedio (salvo honrosas excepciones). El film que nos ocupa no deja de ser una buena idea bastante desaprovechada.




Basado libremente en un relato corto de Ray Nelson titulado "A las 8 de la mañana" Están vivos es una curiosa cinta de ciencia ficción con toques de denuncia social y un impagable humor negro. La premisa de que la crisis económica y el desempleo son causados por una clase dirigente que desea tener al ciudadano medio controlado no es nueva. Que el capitalismo es un gran monstruo que se alimenta de la pasividad y conformismo de las masas adormecidas es algo que todos sabemos. Que desde los medios de comunicación intentan controlarnos para que consumamos es otra obviedad que no merece discusión alguna. Pero en esta peli se le da a todo ello una interesante vuelta de tuerca creando una peculiar teoría de la conspiración: seres no humanos dirigen los hilos de nuestra economía y nuestra política (que no dejan de ser la misma cosa). La idea recuerda a Platón y al mito de la caverna y fue desarrollada posteriormente en films como Matrix. La realidad que percibes está controlada por las clases dirigentes, que desean que seas sólo ganado dócil. Todo lo concerniente al control de las masas mediante los medios de comunicación o los mensajes subliminales me parece lo más interesante del film.
No deja de ser curioso que el protagonista sea un parado de larga duración, un sin techo que va viajando en busca de un empleo. El film muestra las miserias de la América de Reagan, esa white trash que se quedó sin empleo en la crisis de los años 80 y a la que Reagan recortó las ayudas. El film identifica directamente al mal con los políticos, los ricos y las fuerzas del orden. Ahí es nada, un mensaje bastante revolucionario, la verdad, a veces parece que el guión lo hubiera escrito Fidel Castro. La revelación que recibirá el protagonista (gracias a un objeto de consumo muy popular en los 80 como unas gafas de sol) le hará tomar conciencia del problema, aceptando que estaba dormido hasta entonces y decidiendo pasar a la acción.

Lamentablemente, el film pierde bastante interés cuando convierte en una peli de tiros. Supongo que el objetivo de Carpenter era presentar una peli de acción con una trama algo más trabajada que lo habitual y no hacer una encubierta denuncia de la sociedad actual a través de una peli de acción. Además, me mola que los héroes del film sean unos obreros de la construcción, el proletariado al poder.
El guión es ameno pero tiene más agujeros que un colador (demasiadas casualidades) y los actores no ayudan demasiado. El protagonista Rody Piper era campeón de lucha libre y sus musculos están mucho más desarrollados que su talento interpretativo, no nos engañemos. El tipo está cachas pero no tiene el carisma de Kurt Russel, creo que su elección fue un error importante.Tampoco la chica de la peli (Meg Foster) es muy expresiva que digamos, su gélida belleza hace que nunca acabemos de confiar en ella (algo que sí hace el protagonista). Una persona con ese peinado y esas hombreras no puede ser de fiar, ni ahora ni en 1988.

Parece que a Carpenter le interesan más las escenas de tiros y batallas que la denuncia social. Una pena, a esta idea se le podría haber sacado mucho partido, pero el último tercio del film echa por tierra la correcta presentación del problema. De una forma bastante simplona se nos explica todo el entramado que subyace bajo la sociedad y se mete a los protagonistas en el centro neurálgico de todo el meollo. Menuda casualidad, hasta la chica trabaja allí.

No deja de ser un film divertido que conserva todo el encanto de esta serie B ochentera que muchos reivindican hoy día, pero yo me hubiera ido más por el lado sociológico y no por el bélico. Las analogías entre lo presentado en el film y la realidad son hoy día aún más evidentes que en 1988.

Curiosa

Por supuesto, se está preparando un remake a cargo de Matt Reeves (quien ya adaptó Déjame entrar).

miércoles, 20 de abril de 2011

Inside job


¿Qué es una hipoteca subprime? ¿Quién decide que un país está en bancarrota? ¿A quién se da dinero cuando un país debe ser rescatado? ¿Qué es una burbuja financiera? ¿Qué es una crisis financiera a nivel mundial? ¿De dónde proviene esta crisis? ¿Podremos salir algún día de ella? ¿Realmente existe eso que se llama MERCADO? ¿Pueden los gobiernos controlar la economía?


Este documental ganador del Oscar es de obligada visión para todos aquellos que quieran saber porqué los bancos ya no prestan dinero tan alegremente como antes o porqué están cerrando tantas empresas. Es decir, quién mueve realmente los hilos de la economía mundial. Los que prefieran vivir en la ignorancia pueden verse el partido del siglo de esta semana o la peli del patético Justin Bieber (me niego a pone su nombre en negrita), que intenta convencernos que con sacrificio se puede conseguir cualquier cosa, mentira cochina para adolescentes mimados.


Alguien tenía que buscar en las lujosas alcantarillas del sistema financiero para encontrar a los culpables de esta crisis. En Inside job, Charles Ferguson desarrolla un laborioso trabajo de investigación y entrevistas cuyo objetivo es no dejarnos impasibles. El documental es valiente y no teme señalar con nombres y apellidos a los culpables, tipos que pudieron evitar la debacle y que miraron para otro lado mientras se llenaban los bolsillos. Y lo hace de forma didáctica logrando que el espectador entienda el complejo entramado económico y financiero que nos ha llevado a esta maldita crisis mundial.

A estas alturas del partido, todos sabíamos que los responsables de la crisis se iban a ir con las manos llenas y sin que nadie les pidiera responsabilidades, lo que no impide que el espectador acabe cabreado y frustado. ¿Podemos asumir que un directivo que ha arruinado a millones de personas se vaya de rositas con sus trece aviones privados y una prima de varios cientos de millones de dólares? Puede que sea legal (alguien se han encargado de ello) pero no es justo.

Inside job aborda temas tan candentes como la desregulación del sistema financiero, la aplastante influencia de la economía sobre la política (y no al revés), la credibilidad de las agencias de calificación de riesgo (las que deciden la solvencia de un banco o un país, las que deciden en quien se puede confiar, las que dieron una clasificación AAA a Lehman Brothers 2 días antes de quebrar) y la objetividad de los expertos que cobran directamente de los bancos. Conocer ciertos datos de primera mano provoca en el espectador una enorme frustración.

Inside Job está narrado eficientemente por Matt Damon y, aunque se hace ameno en su primera mitad, tanto concepto financiero y tanta cifra con 6 ceros puede llegar a cansar y marear al espectador no acostumbrado a términos de macro economía. A mí se me hizo un poco pesado en su parte final. No sé si fue la frustración o el cabreo lo que hicieron a mi sistema nervioso buscar una desconexión en forma de sueño.

Por suerte, Inside Job no tiene ese punto de demagogia de Michael Moore (no le hace falta) ni el director aparece en pantalla intentando ser el protagonista. Los protagonistas absolutos de este film son los terribles datos y testimonios que nos presenta, lo cual le hace mucho más aterrador que cualquier peli de ficción sobre el tema. La realidad siempre supera a la ficción.


7