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viernes, 2 de septiembre de 2016

Jason Bourne


 Eso de estirar las sagas hasta lo inverosímil me ha parecido siempre una mala idea. Claro que en el negocio del cine no priman los intereses del público o los meramente artísticos, prima el dinero. La saga de Jason Bourne debería haberse quedado en las tres películas originales. Ya aquel sucedáneo de El legado de Bourne fue un film fallido. Por mucho que  ahora Matt Damon y Paul Greengrass hayan regresado a la franquicia, la cosa no ha dado los resultados esperados. Se podría pensar que la reunión del actor protagonista y el director principal de la franquicia vendría originada por una buena historia, nada más lejos de la realidad.
Cierto que Greengrass sigue siendo un maestro para las escenas de acción y las persecuciones pero todo ello palidece si viene acompañado de un torpe guión.Una pena que entre tanto dinero invertido no hubiera una partida para pagar un guión decente. La historia esta vez es de lo más simplona y la excusa para sacar a Jason Bourne de su escondite es de lo más peregrina. No hay quien se lo crea. Ahora Jason Bourne empieza a recuperar la memoria, cómo mola, y los malos de la CIA tienen algo decir sobre la muerte de su padre. No me digas. Para la siguiente entrega nos dirán que su madre está viva y presa en Libia.
 Mientras uno ve Jason Bourne no puede evitar que le asalte la sensación de innecesaria secuela cogida por los pelos. Ni siquiera hay una trama mínimamente interesante y la repetición de esquemas resulta preocupante. Esta franquicia creó escuela hace una década dentro del cine de ación (hasta James Bond tomó nota) pero ahora se suma al carro de la mediocridad. Una lástima. Me podría poner quisquilloso y hablaros largo y tendido de incongruencias y casualidades difíciles de creer como qué demonios pinta un director de la CIA en un congreso de redes sociales (lo flipo) o esos cachivaches de espías colocados estratégicamente en stands para que los coja el protagonista o ese mismo director de la CIA que, acosado por un asesino, pide quedarse solo en su habitación. Demasiadas casualidades que evidencian un pésimo guión que es una mera excusa para enlazar escenas de acción. La verdad es que uno hubiera agradecido que no se notara tanto que toman al espectador por idiota.
Lo que más me gustó del film es la electrizante persecución en moto por Atenas, escena que, por cierto, se rodó en Tenerife. Todo lo demás me resultó previsible y sin sentido. Tampoco esa persecución final en Las Vegas me pareció gran cosa debido a que han optado por la espectacularidad (o fantasmada) antes que la verosimilitud. Las anteriores entregas resultaban (o parecían) verosímiles, esta nueva entrega pierde toda su credibilidad en una escena final en la que las leyes de la física dejan de tener sentido. Y no es la única ocasión en la que ocurre.
Una vez más tenemos a buenos actores metidos en alimenticios papeles secundarios. Tenemos a la agente colaboradora de Bourne (Julia Stiles), el implacable asesino encargado de acabar con Bourne (esta vez interpretado por Vincent Casse), una ambigua agente de la CIA (Alicia Vikander). El villano de turno esta vez le ha caído al bueno de Tommy Lee Jones quien, pensando en la jubilación, seguro que ha agradecido el generoso cheque por participar en este proyecto. A Jones se le nota distante y poco comprometido, quizás se deba a que su personaje es un calco de los ya vistos en anteriores entregas o que, simplemente, pasaba en moto de implicarse. Otro que está bastante pasota es Matt Damon. No es que el tipo haya sido nunca un gran actor (por decirlo suavemente), pero aquí está especialmente inexpresivo. Se supone que toda la película recae sobre sus hombros pero el tipo es incapaz de transmitir nada con su expresión. He visto enchufes más expresivos. Lo de repartir mamporros se le da mejor. Y ni siquiera en eso está a la altura de anteriores entregas.

Supongo que los muy fans de Jason Bourne saldrán satisfechos ya que tendrán las dosis justas de acción pero no aporta nada que no hayamos visto y mucho mejor narrado en otras ocasiones.


jueves, 3 de diciembre de 2015

Marte (The martian)

 El éxito de propuestas como Gravity o Interstellar parece que ha creado una nueva moda de películas sobre el espacio con una visión más realista. The Martian adapta la primera novela de Andy Weir, un programador informático algo friki de los viajes espaciales que publicaba gratis sus relatos en su blog y que se documentaba en Google. El éxito de este relato en la red hizo que Weir lo publicará en Amazon al menor precio posible (0,99 dólares) y se convirtió en un best-seller. Lo mismo ocurrió con su lanzamiento ya como libro impreso en papel. Así pues, The Martian es la primera adaptación cinematográfica de un libro publicado inicialmente en formato digital. Los tiempos han cambiado, mejor adaptarse que morir.

lunes, 8 de diciembre de 2014

The zero theorem


  La buena noticia que suponía el regreso de Terry Gilliam a ese futuro distópico que tantas alegrías nos dio con Brazil y 12 monos se ha tornado en decepción una vez visionado The zero theorem.

 Seamos claros, The zero theorem es un tostón de cuidado, casi de la magnitud de Cosmopolis. Multitud de ideas poco desarrolladas que se pierden entre una falta de concreción y la estética habitual de Terry Gilliam.  El film nos ofrece un mundo controlado por la tecnología en el que las relaciones personales se han vuelto superficiales, cuando existen. Grandes corporaciones controlan la vida de los ciudadanos, que son meros consumidores sin voluntad. La premisa, sin ser novedosa, puede ser perfectamente válida. El problema viene cuando el guión es incapaz de sacarle partido.
El guión de Pat Rushin es un compendio de ideas apenas apuntadas y no elaboradas, un quiero y no puedo. Tras una prometedora presentación de personajes y de ese futuro distópico controlado por la tecnología, el guión es incapaz de captar la atención del espectador, a quien la anodina vida del protagonista y sus miserias nunca acaban de interesar. Tampoco los acontecimientos narrados consiguen atrapar nuestra atención, más bien todo lo contrario, son tan dispersos y confusos que acabamos por desconectar.
 Me gustó el hecho de la religión mayoritaria sea una cosa infantil mientras que el protagonista es casi como un monje que vive en una antigua iglesia. Toda esa metáfora sobre la religión me resultó muy inteligente, pero se desarrolla muy poco.


Sobre personas con problemas obsesionadas con el sentido de la vida yo os recomiendo Pi, fe en el caos, la película de Aranofsky es una propuesta mucho más radical pero al menos tiene algo que contar. The zero theorem es una película existencialista de ciencia ficción no tiene nada claro a dónde quiere llegar no cómo hacerlo. No creo que el problema sea del loco de Giliam, su film está bien dirigido y su estética casa perfectamente con la trama (si bien es inevitable que nos recuerde a Brazil). De hecho, lo más destacable del film es la estética que Gilliam impone a toda su obra. Hasta ahora Giliam había conseguido no caer en el error de Tim Burton de convertir a sus películas en vacíos envoltorios. Sin embargo, al dejar la escritura del guión en manos ajenas, Gilliam nos ofrece su película más endeble e inconsistente. Como la mente de su protagonista, todo el film es un completo caos que no lleva a ningún sitio. No es que cada espectador pueda sacar sus propias conclusiones, sino que no hay ninguna conclusión que sacar de esta batiburrillo de ideas inconexas.


 En cuanto a los actores, Christoph Waltz está francamente bien pero su esforzada interpretación no es suficiente para levantar este pesado ladrillo. También aparece Tilda Swinton haciendo el ridículo como empieza a ser habitual en ella últimamente. Tampoco la breve aparición de Matt Damon consigue hacer interesante el film. Entre tanta filosofada vacía sobre la existencia humana lo único estimulante del film es la presencia de Mélanie Thierry (Babylon AD), el resto  me resultó mortalmente tedioso.

 Me extraña que Terry Gilliam haya aceptado rodar un guión ajeno que desperdicie de tal manera la, a priori, atractiva premisa inicial. Totalmente prescindible.

4

domingo, 9 de noviembre de 2014

Interstellar

 Tenía que pasar, como todos los directores con ciertas aspiraciones, Christopher Nolan ha intentado realizar su propia 2001. 



 Hasta ahora a Nolan muchos le acusaban de pomposo y creerse demasiado trascendente, tales acusaciones se hacen irrefutables en Interstellar. Nolan une como nadie espectáculo y complejidad argumental.  Interstellar es demasiado ambiciosa y pretende abarcar demasiado, correcto, pero también es un espectáculo sublime.


 El guión de los hermanos Nolan parte de un argumento nos recuerda a muchas otras películas de ciencia ficción como la citada 2001, Señales, Contacto, Sunshine o Gravity, pero es capaz de aportar su particular visión. A estas alturas es muy difícil lograr una historia original que sorprenda al gran público pero para eso se supone que están los cineastas como Nolan. Sin ir más lejos, el año pasado Alfonso Cuarón nos sorprendió con la maravillosa Gravity que debido a su simpleza argumental era tremendamente entretenida sin dejar de ser una gran película sobre el espacio. Gravity fue un triunfo en toda regla mientras Interstellar es algo mucho más ambicioso.

 Intestellar es una buena película que dudo mucho que hubiera sido mejor si hubiera sido algo menos ambiciosa. Todo lo concerniente a la familia del protagonista, la granja, el abuelo, el dron y demás me resultó un tanto fuera de lugar la primera vez que la vi pero me acabó convenciendo tras un segundo visionado. Entiendo lo que Nolan pretende al introducir el aspecto sentimental en una película de ciencia ficción pero esta vez no he conectado con su propuesta. ¿Puede que el amor paterno sea una variable que debamos tener en cuanta a la hora de pensar en futuro de la raza humana?


 Nolan dirige con mano maestra y sabe crear emoción y tensión en el espectador como nadie en el cine actual. A pesar de sus casi tres horas y un epílogo demasiado largo a mí el film me mantuvo clavado al asiento y en tensión durante todo el metraje. Interstellar tiene momentos que harán las delicias de los aficionados al género de la ciencia ficción y de cualquier persona un pco sensible. Nolan se ha puesto trascendente en grado sumo y nos habla del futuro de la raza humana, el instinto se supervivencia, la familia, la gravedad y los agujeros de gusano en un film simplemente asombroso y emocionante.


 En el segundo visionado entendí mejor las motivaciones de los personajes de Matt Damon y Cassey Affleck. Incluso la química entre Matthew McConaughey y Anne Hathaway me resultó mucho más lograda. Mención aparte se merecen los robots del film, con esa peculiar apariencia me resultaron poco creíbles, la verdad, y no dejaron de recordarme a los androides de Naves misteriosas pero con mejores efectos especiales.
 Siempre es de alabar que una película no trate al espectador de idiota, pero irse al otro extremo tampoco es la mejor opción. Nolan debe creerse que todos los espectadores somos expertos en física, yo ni siquiera puedo leer morse o binario por lo que ciertos pasajes de la trama se escaparon a mi entendimiento. Si hablamos de cinco dimensiones la cosa se me complica aún más. He tenido que verla dos veces para entenderla en toda su complejidad científica (soy de letras) y caer rendido a sus pies.

 Debo destacar la magnífica banda sonora del alemán Hans Zimmer. Es uno de sus mejores trabajos, una partitura  al vez minimalista y grandilocuente que por momentos me recordó a (era inevitable) a 2001. Ese leitmotiv que recorre toda la película a base de unas pocas notas que se repiten incesantemente en un crescendo colosal sólo lo puedo catalogar de sublime. Una partitura hipnótica que eleva la cinta más allá de la estratosfera. Nolan da un gran protagonismo a la banda sonora de Zimmer y, como hace habitualmente, sube deliberadamente el volumen de la música hasta niveles casi excesivos. La energía que proyecta su música sobre las imágenes les da un dramatismo y una halo épico desbordante. .

Interstellar es toda una experiencia.

8

martes, 7 de octubre de 2014

Contagio (contagion)


 Ahora que estamos en plena psicosis por el primer caso de ébola en Europa (tenía que ser en España) creo que puede ser interesante  volver a revisitar esta película. Algo tan simple y tan habitual como un estornudo o un apretón de manos puede convertirse una amenaza mortal.

El cine de Steven Soderbergh no suele gustarme, me parece que este director tiene buenas intenciones pero es tan pretencioso que no se contenta con entretener al espectador. Steven Soderbergh tiene que demostrar siempre que él está un paso más allá, el problema es que no lo está. Sigo sin entender qué le ve cierta critica, sobretodo la estadounidense, que lo coronaron como la gran promesa con Sexo, mentiras y cintas de vídeo oTraffic (peli que no está mal pero no es nada del otro mundo). Supongo que Soderbergh era el recambio generacional necesario a mitad de los años 90, pero 15 años después este tipo sólo ha demostrado que no es ningún genio (Che, Ocean's eleven, El buen alemán,) pero sí es capaz de aburrirnos de lo lindo con sus pretenciosas películas ( Solaris, The girlfriend experience, The informant).
Ahora nos presenta Contagio y reconozco que me ha gustado. Teniendo muy presente las recientes gripe aviar, la H1N1 o el brote actual de ébola Soderbergh nos presenta una epidemia similar, un virus que puede poner en jaque a la raza humana. Soderbergh se mete de lleno en el cine de contagios y catástrofes e intenta hacer la película definitiva sobre el tema. No lo logra, como viene siendo habitual, pero entrega un film muy bien hecho y entretenido. No va más allá de films como la recomendable La amenaza de Andrómeda (1970) o la olvidable Estallido, pero el enfoque realista y veraz unido a un montaje muy acertado le confieren al film un ritmo ágil que atrapa desde el minuto 1. Con un montaje endiablado asistiremos al desarrollo del contagio y cómo los diferentes organismos internacionales intentar pararlo.


 Soderbergh opta por el tono documental y por no tener un protagonista claro, no hay un héroe en esta historia, evitando así caer en el género de aventuras o en la ciencia ficción. Una vez más, Soderbergh intenta abarcar demasiado mostrando varias historias de afectados, parientes, bloggeros, militares y médicos convirtiendo al film en todo un crisol de los distintos puntos de vista e intereses que una epidemia de este tipo genera. Me pareció especialmente interesante el personaje de Jude Law, quizás inspirado en el caso de Julian Assange y Wikileaks, un bloggero que desconfía por defecto siempre de la versión oficial. La película no muestra nada que no sepamos ya, pero logra conectar con el espectador e intrigarle. En un mundo en crisis el miedo se apoderará de la gente, siendo aún más peligroso que el propio contagio. Ya sabemos que cuando la gente tiene miedo, siempre alguien sale ganando. 

 Pero lo realmente aterrador de este film es que nos muestra lo frágil que es nuestra salud y lo fácilmente que se puede expandir una epidemia de este tipo. El contagio es tan fácil que realmente me entró una sensación de angustia mientras estaba viendo el film. Incluso tuve que levantarme a lavarme las manos. Tal es la sensación de paranoia e hipocondría que generó en mí esta película. Supongo que esa era la intención de Soderbergh.

Los actores están muy bien, algo fundamental si se pretende dar realismo a la trama. Me gustaron mucho Marion Cotillard y Kate Winslet. Me sorprendieron gratamente Matt Damon y Gwyneth Paltrow. Incluso Jude Law da la talla como bloggero de la teoría de la conspiración.

Por una vez, vale la pena contagiarse del cine de Steven Soderbergh. Y no olvidéis lavaros las manos.

6,5

sábado, 29 de junio de 2013

Behind the Candelabra


Dice Steven Soderbergh que se retira definitivamente de la dirección tras esta película para  la HBO. No sé si tal extremo será cierto, lo dudo mucho, pero hay que reconocer que este telefilm está francamente bien.

En Behind the candelabra  Soderbergh narra la relación de Liberace (un excéntrico divo del piano que existió realmente) y el que fuera su pareja sentimental durante varios años. El film destila ironía y auto crítica por los cuatro costados. No sólo parece atacar esos horteras espectáculos de Las Vegas (ciudad que es en sí todo un monumento al mal gusto) sino a toda la mentira que rodea a buena parte del showbusiness.
El personaje de Liberace (interpretado por un impagable Michael Douglas en su mejor papel de los últimos 20 años) es una buena muestra de la superficialidad de la sociedad moderna. A pesar de estar ambientada a finales de los años setenta y los primeros ochenta, esta película pone de manifiesto muchos males que nos afectan hoy día.

Sirva como ejemplo el intento de no envejecer y los ridículos extremos a los que se puede llegar. El personaje de Liberace es tremendamente jugoso: era gay pero lo negaba en público e incluso demandaba a quien osara publicar la verdad sobre su condición sexual. Liberace vivía alejado de la realidad, en un mundo de lujo y vanidad. Su narcisismo y su fastuosa mansión eran su terrible jaula de oro a la que sólo a unos pocos se les permitía entrar. Su vida privada poco tenía que ver con su vida pública, quizás el único punto de unión era que en ambas era muy hortera. No cuesta encontrar similitudes entre Liberace y otras estrellas como Michael Jackson, Elvis o Little Richard. El film es todo un acierto a la hora de retratar un mundo en el que la apariencia lo es todo. Detrás del candelabro y las plumas se esconde una terrible historia de soledad, negación y mentiras, muchas mentiras.
Tampoco el personaje de Scott (Matt Damon) está exento de interés. Su evolución física y vital me pareció muy bien llevada, por algo el film se basa en las memorias del Scott real. Me gustó el cambio de roles que se establece con la anterior pareja de Liberace y cómo acaban repitiendo los mismos actos. También la relación entre Scott y Liberace está muy bien llevada. Sorderbergh se maneja perfectamente para mostrarnos la evolución que va desde la inicial fascinación por el otro, los primeros síntomas molestos encontrados en el ser amado (los ronquidos) hasta llegar al hastío final. La relación de dependencia, dominación e identificación que se produce entre los dos protagonistas me gustó mucho.

Cierto que Soderberh no es Scorsese, ya le gustaría, quizás por ello el film no acaba de ser redondo, pero se deja ver y su mensaje es más que evidente. Sodrebergh no consigue mantener el ritmo durante todo el metraje y pierde el compás en su parte final, pero el resultado es positivo.
Los pilares del film (aparte de la horterísima dirección artística) es la pareja protagonista formada por Matt Damon y Michael Douglas, ambos sobresalientes. Por suerte, estas dos estrellas de Hollywood se han atrevido con estos personajes tan fuera de lo común. Yo prefiero a Mihael Douglas en este excéntrico personaje antes que seguir viéndolo en sus eternos papeles de ejecutivo vistiendo trajes. Es curioso que aceptara este papel, con el que guarda alguna similitud (su intento de retrasar los efectos de la edad). Cabe destacar la aparición del olvidadísimo (por suerte) Rob Lowe, ídolo de las adolescentes en los ochenta que, como todo ídolo de cara bonita y pies de barro, acabó cayendo en el olvido. Aquí Lowe interpreta a un cirujano paradigma de la obsesión por el físico y la juventud. Muy buen trabajo de maquillaje, por cierto.
 Lo dicho, un recomendable telefilm sobre una estrella que se negaba a apagarse por el paso del tiempo. Un cuento sobre el vacío que se esconde tras tanta obsesión por la belleza y la juventud. Como dice un amigo mío, Brokeback mountain con lentejuelas.

jueves, 17 de mayo de 2012

Infiltrados (The departed) versus Infernal affairs


Tras varios años en los que parecía que su carrera estaba en claro declive, Martin Scorsese volvió a brillar con Infiltrados (The departed, que significa Los difuntos, olé traducción). Con Infiltrados regresó al cine negro (lo que mejor se le da) e incluso ganó el Oscar a mejor película. Dato curiosos teniendo en cuenta que Infiltrados es un remake de la película China Infernal affairs (que aquí se llamó Juego sucio), analicemos ambas cintas.



Infernal affairs trata sobre un policía que lleva infiltrado varios años en una red mafiosa, a su vez la mafia tiene infiltrado a uno de los suyos dentro de la policía. El interesante juego del gato y del ratón se torna aquí en una tensa película en la que ya ninguno de los dos protagonistas tiene muy claro quien es quien ni qué diferencia el bien del mal. Especialmente el personaje del policía lo pasa francamente mal, lleva demasiado tiempo infiltrado viviendo una vida que no es la suya. Incluso empieza a pensar que los actos ilegales que comete habitualmente (necesarios para mantener su tapadera) pueden acabar por convertirle realmente en un delincuente. La frágil línea entre el bien y el mal se hace cada vez más difusa mientras la falta de una identidad y una vida personal propias pueden acaba por enloquecer al protagonista.

  Lau Wai Keung dirigió en 2002 este un buen thriller de acción a la Hongkonesa: tiene acción, tensión y esos antagonistas que realmente son muy parecidos. Hay una escena en la que cada uno de los protagonistas no sabe que está frente al infiltrado que busca, incluso tienen los mismos gustos y pasan un buen rato juntos. Es un film interesante, no es una maravilla, pero dejará satisfecho al espectador que busque un cine de acción con algo de trama. Recomendable también por el duelo interpretativo de Andy Lau y Tony Leung, las dos cara de la misma moneda. Posteriormente Wai Keung también dirigió las dos secuelas de este film, pero no las he visto.

En Infernal affairs Scorsese vio la oportunidad de volver al cine negro por la puerta grande. La trama daba mucho juego y Scorsese decidió rodar un remake a su estilo: el montaje endiablado, esos clásicos de rock que siempre usa como música de acompañamiento, luz cenital, etc. La dualidad de los protagonistas y la crisis de identidad del policía infiltrado siguen estando en el guión y Scorsese nos regala unas cuantas escenas memorables que podrían pasar a formar parte de su mejor cine.

 En infiltrados volvemos a ver la maestría dirigiendo del amigo Scorsese (a años luz de films previos como Gangs of New York o El aviador). La peli tiene momentos a la altura de clásicos como Casino, Taxi driver, Toro salvaje o Uno de los nuestros. Comparándola con el original, tengo que decir que Scorsese realiza una película de más calidad técnica en casi todos los sentidos. Es innegable que está mejor dirigida y la factura técnica no tiene comparación. Scorsese lleva el film a su propio terreno, no sólo lo cambia de país y de cultura, lo hace suyo y nos entrega su propia historia, adornando el guión original con secundarios y elementos de la trama que no siempre acaban de encajar. 

 Pensemos que el film chino dura sólo 97 minutos frente a los 152 del remake americano. Creo que el remake posee ciertas escenas en las realmente brilla el toque genial del maestro Scorsese, pero quizás haya demasiada paja. La historia se alarga demasiado, el interés no decae pero ciertos añadidos se podrían haber eliminado sin problemas. Hay un importante aspecto en la que la película original es claramente superior: en el remake se sacan de la manga un  triángulo amoroso que no hay quién se lo crea, demasiada casualidad. Realmente no es necesario y la trama funcionaría perfectamente sin él. En mi opinión, dicho triángulo es lo más forzado del film americano y no entiendo a qué se deben esta innecesaria modificación/aportación al guión original. ¿Era imprescindible crear un triángulo amoroso? ¿Era necesario meter una historia de amor aunque fuera con calzador? ¿Es una concesión de Scorsese al gran público? ¿Había que promocionar a la actriz Vera Farmiga? Ni idea, pero echa por tierra mucho de lo construido durante el resto del film, no es creíble y desvirtúa bastante lo visto hasta el momento. También el final sufrió varias modificaciones (que no puedo desvelar). En ambos aspectos, el film original es mucho más coherente y conciso.

En cuanto a los actores: Hay que destacar a un Jack Nicholson desatado dentro de uno de esos personajes tan extremos que tanto disfruta interpretando y con los que tanto nos hace disfrutar. El villano del film original no era tan histriónico, más bien todo lo contrario, pero es que con Nicholson la cosa se desmadra sin remedio. También me gustaron la pareja de infiltrados, tanto el soseras de Matt Damon como Leonardo DiCaprio están bastante correctos. Especialmente me gustó DiCaprio, los problemas de identidad de su personaje me parecieron bastante bien plasmados en pantalla. También me sorprendió Mark Whalberg en plan cabronazo.

Resumiendo, Infiltrados es un buen film que no deja de serlo por ser un remake (aunque le reste bastante mérito) sino por ciertas incoherencias y concesiones del guión. Una pena.

Por cierto, una pregunta para finalizar: ¿Cómo puede ser que a Martin Scorsese le dieran su único Oscar como director con un remake? Mejor no pensar en ello, cosas de Hollywood.

viernes, 17 de junio de 2011

Destino oculto (Adjustment bureau)


Los relatos de Philip K. Dick siguen siendo fuente de inspiración para el cine. En Destino oculto se adapta un relato corto del autor de Sueñan los androides con ovejas eléctricas. La percepción de la realidad y la falsa noción de libertad son temas habituales en la obra de Dick y están presentes también en esta película aunque se base muy libremente en el relato The adjustment team.


George Nolfi ha escrito y dirigido esta aceptable película de ciencia ficción, pero no es una adaptación propiamente dicha. Digamos que se inspira libremente en el relato de Philip K. Dick y coge sólo la premisa argumental inicial y cambia todo lo demás. La historia de amor y la lucha del protagonista contra el sistema no están en el relato, personalmente entiendo que se hayan introducido estas variaciones pero se ha transformado totalmente el sentido del libro. Dick siempre fue demasiado pesimista para el gran público.

Destino oculto es una ciencia ficción sin grandes efectos especiales pero logra sorprender gratamente al espectador adaptando la idea de Dick con un ritmo trepidante. Por su estética y su trama Destino oculto puede recordar a veces a films como Dark city, Origen o Matrix. Durante buena parte del metraje el film atrapa bastante, consiguiendo hacernos pasar un buen rato. Como siempre, hay cosas que no tienen sentido si las piensas 2 segundos: ¿para qué quiere el director tanta parafernalia y tanta tecnología? ¿Por qué los malos se parecen tanto a una agencia gubernamental?¿Por qué no variar antes el plan?. Demasiados agujeros e incoherencias en la explicación del misterio, pero el film es entretenido.
Lamentablemente el film pierde algo de fuelle hacia el final más que cuando cuando se adentra en los pantanosos terrenos de la historia de amor de los protagonistas. La ciencia ficción y el romanticismo casi nunca casan bien, pero aquí la cosa queda resultona. Por suerte, hay cierta química entre Emily Blunt y Matt Damon. Su relación queda bastante creíble y la escena del lavabo me pareció muy lograda.
No tan logrados están ciertos giros argumentales que desembocan en un final demasiado forzado. En busca de un final satisfactorio para el gran público se han olvidado algo del riesgo y la peli queda a medio camino entre la ciencia ficción inteligente y el blockbuster palomitero destinado a todos los públicos.

Nolfi se estrena con un correcto film de ciencia ficción que podría haber sido algo grande.

6

miércoles, 20 de abril de 2011

Inside job


¿Qué es una hipoteca subprime? ¿Quién decide que un país está en bancarrota? ¿A quién se da dinero cuando un país debe ser rescatado? ¿Qué es una burbuja financiera? ¿Qué es una crisis financiera a nivel mundial? ¿De dónde proviene esta crisis? ¿Podremos salir algún día de ella? ¿Realmente existe eso que se llama MERCADO? ¿Pueden los gobiernos controlar la economía?


Este documental ganador del Oscar es de obligada visión para todos aquellos que quieran saber porqué los bancos ya no prestan dinero tan alegremente como antes o porqué están cerrando tantas empresas. Es decir, quién mueve realmente los hilos de la economía mundial. Los que prefieran vivir en la ignorancia pueden verse el partido del siglo de esta semana o la peli del patético Justin Bieber (me niego a pone su nombre en negrita), que intenta convencernos que con sacrificio se puede conseguir cualquier cosa, mentira cochina para adolescentes mimados.


Alguien tenía que buscar en las lujosas alcantarillas del sistema financiero para encontrar a los culpables de esta crisis. En Inside job, Charles Ferguson desarrolla un laborioso trabajo de investigación y entrevistas cuyo objetivo es no dejarnos impasibles. El documental es valiente y no teme señalar con nombres y apellidos a los culpables, tipos que pudieron evitar la debacle y que miraron para otro lado mientras se llenaban los bolsillos. Y lo hace de forma didáctica logrando que el espectador entienda el complejo entramado económico y financiero que nos ha llevado a esta maldita crisis mundial.

A estas alturas del partido, todos sabíamos que los responsables de la crisis se iban a ir con las manos llenas y sin que nadie les pidiera responsabilidades, lo que no impide que el espectador acabe cabreado y frustado. ¿Podemos asumir que un directivo que ha arruinado a millones de personas se vaya de rositas con sus trece aviones privados y una prima de varios cientos de millones de dólares? Puede que sea legal (alguien se han encargado de ello) pero no es justo.

Inside job aborda temas tan candentes como la desregulación del sistema financiero, la aplastante influencia de la economía sobre la política (y no al revés), la credibilidad de las agencias de calificación de riesgo (las que deciden la solvencia de un banco o un país, las que deciden en quien se puede confiar, las que dieron una clasificación AAA a Lehman Brothers 2 días antes de quebrar) y la objetividad de los expertos que cobran directamente de los bancos. Conocer ciertos datos de primera mano provoca en el espectador una enorme frustración.

Inside Job está narrado eficientemente por Matt Damon y, aunque se hace ameno en su primera mitad, tanto concepto financiero y tanta cifra con 6 ceros puede llegar a cansar y marear al espectador no acostumbrado a términos de macro economía. A mí se me hizo un poco pesado en su parte final. No sé si fue la frustración o el cabreo lo que hicieron a mi sistema nervioso buscar una desconexión en forma de sueño.

Por suerte, Inside Job no tiene ese punto de demagogia de Michael Moore (no le hace falta) ni el director aparece en pantalla intentando ser el protagonista. Los protagonistas absolutos de este film son los terribles datos y testimonios que nos presenta, lo cual le hace mucho más aterrador que cualquier peli de ficción sobre el tema. La realidad siempre supera a la ficción.


7

martes, 1 de marzo de 2011

Valor de ley (True grit)


Puede que los hermanos Coen sean los únicos directores realmente libres de Hollywood: se mantienen independientes, ruedan lo que quieren, los actores se pegan por trabajar con ellos y sus pelis reciben un buen montón de premios y candidaturas. Hasta 10 nominaciones al Oscar ha tenido True grit, aunque no ganó ninguna de ellas.


Los Coen se saben inclasificables y ahora se descuelgan con una adaptación del libro de Charles Portis que ya tuvo una versión cinematográfica en 1969 protagonizada por John Wayne. Por el personaje de Rooster Cogburn Wayne ganó su único Oscar, ahora Jeff Brigdes también ha sido nominado interpretando el mismo personaje. ¿A qué viene hacer un remake? No sé, los Coen hacen lo que quieren.

Puede que no se diferencie demasiado del primer film o que sea un remake innecesario pero los Coen impregnan el film de su particular universo: venganza, anti héroes, personajes extravagantes, elipsis narrativas (no mostrar acontecimientos importantes), religión y momentos absurdos. El film es Coen 100%, para lo bueno y para lo malo. Lo bueno es una impecable factura técnica y un ritmo perfecto, lo malo es que puede dejar algo frío a más de uno (algo ya habitual en su cine). Si buscas un western al uso como los de los años 50 y 60, Valor de ley es algo que se le parece bastante. Yo destacaría alguna escena realmente memorable como el encuentro con el dentista, el ahorcado o el precioso plano final de las tumbas en el cementerio. Puro cine intemporal. Uno de los mejores westerns de los últimos 20 años, si olvidamos su pecado original: es un remake.

El problema es que los Coen se quedan en la corrección formal y no aportan realmente nada nuevo a la historia. La peli está perfectamente rodada e interpretada pero poco más. Si tienes reciente en tu memoria el original, puede que te parezca una copia innecesaria. Pero yo opino que está mejor hecha y es mejor película. Puede que sea una de las escasas ocasiones en las que el remake me parece mejor que el original. La música de Carter Burewll me parece soberbia, también la fotografía y toda la puesta en escena es asombrosa. El personaje de Cogburn que hace Bridges me ha gustado más que en la original, Bridges borda su papel de viejo marshall cascarrabias y borracho. Sus diálogos con Damon son tremendos.
Igualmente el personaje de la joven con sed de venganza me parece mucho más rico y lleno de matices. La joven Hailee Steinfield dota a su personaje de una determinación impagable. Su fuerza de voluntad es el verdadero motor de la trama. Ya su imagen con esas coletas y ese sombrero (que despiden fuertes convicciones religiosas y morales) es inolvidable.

Por su parte, Matt Damon sorprende gratamente. También aparecen brevemente Barry Pepper y Josh Brolin como unos villanos bastante peculiares.

Recomendable, sólo se puede decir en su contra que es un remake.

7

lunes, 7 de febrero de 2011

Más allá de la vida (Hereafter)


Varias personas que pierden a seres queridos o sufren experiencias cercanas a la muerte intentarán buscar respuestas al misterio de si hay algo más allá.


Me gustaría decir que esta película es estupenda, un film intenso, emocionante y que te atrapa desde el primer minuto. Nos ha pasado muchas otras veces con películas interpretadas y/o dirigidas por Clint Eastwood. Pero no es el caso. Esta película es un verdadero ladrillo. Me duele tener que decirlo, pero en mi opinión Eastwood ha patinado estrepitosamente con esta película.

El film empieza bien con unas sobrecogedoras imágenes de un tsunami basadas en las grabaciones caseras reales del tristemente célebre tsunami que asoló Tailandia en 2004. Por momentos parece que estamos viendo un film de catástrofes del amigo Michael Bay tipo 2012. Tras el shock inicial, el film nos presenta varias historias no relacionadas entre sí al más puro estilo Iñárritu. Pero Eastwood no consigue hacer interesante ninguna de ellas, el espectador asiste entre indiferente y aburrido a unos hechos que nunca consiguen interesarnos lo más mínimo. Al film le falta ritmo, emoción y sobretodo un guión que compacte y dé forma a todas las historias que nos presenta. Se sugieren muchas cosas pero no se concreta ninguna, dando una sensación de indefinición.

Temas como la pérdida de un ser querido, el destino, la muerte o el alma son universales y han dado mucho juego en todas las artes, pero aquí Eastwood no ofrece nada nuevo ni digno de mención. Sólo aburre. Yo fui incapaz de sacar ninguna conclusión válida, incluso me llegué a dormir. Al despertar la cosa era igual de anodina. Ni siquiera el final tiene un ápice de emoción, todo queda forzado e inverosímil. Por cierto, ¿Qué nos quiere decir Eastwood con esta película? Ni idea.

Quizás un fallo añadido a la mala estructura narrativa sea la preocupante inexpresividad de Matt Damon. El tipo queda bien saltando por los tejados y dando tiros pero lo de interpretar sigue sin ser lo suyo. He visto grapadoras más expresivas. Bryce Dallas Howard (La joven del agua, Spider-man 3, Terminator Salvation) está bastante sobreactuada, por suerte su personaje sale poquito. En mi opinión, Cécil De France es la mejor del reparto, está correcta en su papel de reportera pero acaba naufragando bajo el tsunami de aburrimiento que arrastra al film irremediablemente.

Es una pena que un film sobre la vida y el alma esté falto precisamente de esas dos cosas.
4

domingo, 14 de febrero de 2010

Invictus



1995, Nelson Mandela acaba de asumir el gobierno de Sudáfrica tras estar 27 años encarcelado. El Apartheid es historia pero aún queda mucho por hacer.

La nueva peli de Clint Eastwood es una buena peli, no podría ser de otra forma, pero menos de lo que venía siendo habitual. La historia es interesante y está bien rodada pero no engancha como otras veces. En conjunto, Invictus no pasa de ser un film entretenido, sin más. Cosa nada despreciable, pero del viejo Clint nos esperábamos más, nos tiene mal acostumbrados y le pedimos algo mejor que una edulcorada historia que ya todos sabemos. Una historia sin moraleja ni lado oscuro, demasiado simplificada.
Creo que el problema es más de guión que de la siempre solvente dirección de Eastwood. El guión consigue que nos involucremos en la lucha de Nelson Mandela por unir a un país separado durante mucho tiempo por el odio, pero al final vemos que hay poco tratamiento de personajes y mucho deporte. Tiene momentos de buen cine, pero al intentar plasmar un cambio producido en todo un país a través de ingenuas metáforas (los guardaespaldas, el niño negro y los policías) se pierde algo de profundidad. Son buenas metáforas pero quedan algo simples y edulcoradas, demasiado obvias.
La peli está bien, que conste, se sigue con atención pero poco más. La historia no da para las más de dos horas que dura el film. Al final se hace algo pesado tanto partido de rugby. Yo eché de menos un tratamiento de personajes más detallado. Apenas se cuenta nada de la vida anterior de Mandela y ni siquiera se nombra a su ex mujer.
En cuanto a los actores, Matt Damon no está muy creíble (se ve que pasó mucho más tiempo en el gimnasio que leyendo el guión) y Morgan Freeman está como siempre, eficiente. Da igual que haga de vaquero, boxeador, ladrón, presidente de los Estados Unidos o presidente de Sudáfrica, el tipo siempre responde.
Clint demuestra una vez más su innegable buen hacer y su experiencia, pero no va más allá. Se limita a entregarnos un film bientintencionado que peca algo de ingenuo. Un trabajo menor.
6