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viernes, 4 de agosto de 2017

SPIDER-MAN: HOMECOMING



Spider-man Homecoming es la celebración del regreso a casa del trepa muros. Spider-man ya está en casa. Y Marvel/Disney lo celebra con un entretenido film que supone la plena integración del personaje en el universo fílmico Marvel. 

domingo, 28 de febrero de 2016

Spotlight

 
Viendo Spotlight me vino a la mente aquella excelente serie sobre periodistas llamada Lou Grant. Dicha serie tuvo un serio problema cuando con un episodio en el que abordaba el abandono y el desprecio sufrido por los veteranos de Vietnam a cargo de las instituciones y la sociedad en general. El episodio en concreto mostraba cómo a los veteranos se les trataba como parias en su propio país, habían ido a luchar a una guerra que muchos no consideraban justa y encima volvieron como perdedores. Lou Grant no era únicamente una serie sobre periodista sino que la misma serie tenía el espíritu combativo que se supone que debe tener el periodismo. Por cierto, el mismo tema de los veteranos fue tratado en Acorralado (First blood), la primera película sobre Rambo de Stallone, quien pronto se olvidó de la crítica del sistema y pasó a alabarlo pegando tiros contra los comunistas.
En mi opinión, el periodismo debe ser siempre incómodo para el poder. En su búsqueda de la verdad debe ser riguroso e inflexible. Sin embargo, todos somos humanos y la objetividad e imparcialidad absolutas son meras ilusiones. En verdad, el periodismo debería ser el cuarto poder, consistente en sacar a relucir los trapos sucios de los otros poderes (legislativo, ejecutivo y judicial).
El caso en el que se inspira Spotlight es un perfecto ejemplo de investigación periodística, por ello ganó el prestigioso premio Pulitzer. No es que los periodistas descubrieran una compleja trama sepultada bajo siete velos de misterio y corrupción política. Simplemente pusieron de manifiesto una verdad que muchos conocían y nadie quería señalar. Sigue siendo sorprendente cómo el incesante goteo de casos de pederastia que se había producido durante décadas dentro de la iglesia católica de Boston no había llegado a la luz pública. Sólo había que poner todos los datos juntos y tomar distancia para ver el conjunto.
Spotlight es buen cine de periodistas que sigue la estela de la genial Todos los hombres del presidente. Haciendo gala de un envidiable pulso que va creciendo progresivamente y sin grandes alardes ni trucos narrativos, Spotlight va tirando de la madeja de forma magistral. Con un ritmo pausado pero inflexible, el film va cogiendo carrerilla y se llega  a hacer apasionante. Algo realmente sorprendente si pensamos que el máximo responsable de esta película es un tipo que ha pasado sin pena ni gloria como actor, escritor y director, hasta la fecha. Thomas McCarthy ha sido un mediocre actor y un guionista del montón que solamente llamó algo la atención en circuitos independientes con aquella bienintencionada cinta llamada The visitor. Por suerte para todos, con Spotlight se revela como un escritor y director a tener en cuenta. Su film no tiene alardes de ningún tipo ni inventa nada, pero lo que hace lo hace bien, muy bien.

Me resultó reconfortante que dentro del guión de McCarthy no hay un villano claro, sí hay víctimas y encubridores pero no hay una visible cara a la que podamos identificar como el malo de la película. No hay un único culpable, no hay un rostro al que odiar. Es un villano invisible de decenas de caras que se sirve del miedo para tapar sus fechorías. El mal no tiene cara en Spotlight, es todo el sistema el que ha colaborado de una u otra manera.Parece que hoy en día ciertos pilares de la sociedad americana siguen siendo intocables. Acertadamente, tampoco los periodistas son representados como héroes de ningún tipo. Ese enfoque junto las interpretaciones del coral elenco de actores son las mayores bazas de Spotlight. Tanto Michael Keaton como Rachel McAdams o Marc Ruffallo están perfectos, no es que sus interpretaciones requieran de grandes esfuerzos físicos ni desplieguen todo un muestrario de emociones, pero resultan veraces. También el siempre más que cumplidor Stanley Tucci y Liev Schreiber componen unos personajes a la altura.

Buena película.

lunes, 19 de enero de 2015

Birdman (o La inesperada virtud de la ignorancia)



 Cuenta la leyenda que Johnny Weissmüller murió creyéndose Tarzán y que Bela Lugosi se creía realmente un vampiro hacia el final de sus días (las drogas son muy malas, amigos). A veces se produce una identificación tal del actor con su personaje que es realmente difícil distinguirlos. Esperemos que tal cosa no le acabe ocurriendo a Michael Keaton y su Birdman.

 La identificación de Keaton con su personaje no puede ser mayor. Keaton fue el Batman de Tim Burton en sus dos películas sobre el personaje. Nunca me gustó Keaton como Batman, sólo a Burton se le ocurriría hacer un Batman canijo y un Joker gordo. Pero Keaton no supo aprovechar la fama que le dio el hombre murciélago y su carrera se hundió. Igualmente su personaje en Birdman, Rigan Thompson, rechazó seguir interpretando al superhéroe Birdman y su carrera se fue al traste. Ambos (Keaton y Thomson) acabaron siendo adictos al alcohol y a los peluquines. Ahora Michael Keaton/Riggan Thomson intenta demostrar que no están acabado. Así pues, ambos (actor y personaje) se lo juegan todo a una carta que los situará en la cresta de la ola o los sepultará definitivamente en el olvido. No voy a contaros lo que ocurre con Riggan Thomson pero Keaton está magnífico en su última oportunidad.

 No olvidemos que los actores de cine comercial son despreciados por sus compañeros del teatro. Generan millones de dólares pero no tienen prestigio, prostituyen su talento (en el hipotético e improbable caso de tenerlo) por unos efímeros fama y dinero. Es por ello que estrellas del cine comercial se refugian en el cine independiente o el teatro en busca de reconocimiento y prestigio. Parece ser que, ironías del destino, la jugada le ha salido bien a Michael Keaton, está en el mejor personaje de su carera y ya le ha valido el globo de oro. Incluso Birdman es firme candidata a los Oscars de este año con nueve nominaciones.  Ya sabemos lo que les gusta a los de Hollywood mirarse el ombligo y divagar sobre sí mismos. Les fascina ver el mundillo del cine y el teatro retratados en la pantalla, da igual que los pongan a parir. Casi les gusta tanto como relanzar las carreras de actores olvidados. Sirva como ejemplo Michael Keaton.


 ¿Qué ha movido al director mejicano Alejandro Gonzáles Iñárritu a escribir y dirigir Birdman?  ¿Estaba cansado de ver cómo películas infames son las más taquilleras y cómo penosos actores son considerados estrellas? Yo diría que sí. El cine es (o debería ser) un arte además de una industria.
  Iñárritu ha sido valiente (osado más bien) y ha hecho un film visceral que se nota que le ha salido de las tripas (o más abajo), ha cargado contra todo aquello que le ha dado la gana: actores, críticos, industria, público, etc. Bravo por él, necesitamos más directores así. Se ha quedado tan ancho y encima parece que su película está gustando mucho a la crítica (contra la que lanza unas cuantas puyas) y los académicos. Por primera vez Iñárritu introduce la ironía y el humor negro en su cine, algo que le era muy necesario a su mortecina filmografía. Al menos, nadie puede negarle a Iñárritu que no haya intentado ser original y romper su propio estilo. Birdman es una negrísima autoparodia del mundo del espectáculo.

 Iñarritu arremete violentamente contra el cine comercial, personificado en Spider-man y Transformers. Ya sabemos que Hollywood es una industria que vomita siempre la misma basura para un público idiotizado a cambio de grandes beneficios. Todo pasa tan rápido hoy en día que dejas de ser una estrella cuando aún eres joven, imposible mantenerse siendo (casi) imposible volver a reflotar tu carrera. Cuando dejas de ser trending topic eres olvidado. Los quince minutos de fama de Warhol nos parecen mucho hoy en día.


  Birdman está lleno personajes que parlotean sin parar en ese microuniverso de camerinos y pasillos del teatro. Al espectador le cuesta entrar en la película, una vez que entras la cosa mejora y se disfruta pero AVISO: no es un cine para todo tipo de paladares. Que nadie piense que va a reírse con esta ácida comedia o que va a ver un film de superhéroes al uso.
Birdman adolece de demasiada cháchara y algunos bajones de ritmo. Tampoco esa especie de realismo mágico creo que sea del agrado de muchos espectadores. Yo pasé un buen rato pero acabé algo aturdido, se me hizo algo dura por momentos, sus dos horas de intensos diálogos me dejaron casi exhausto. Por cierto, yo acabé harto de la percusión de Antonio Sánchez, menudo peñazo de música. Quizás la intención era que el espectador se sintiera tan aturdido y confuso como el personaje principal, en ese caso es un éxito. La fotografía de Lubezki me pareció muy acertada a pesar de la complejidad que representaba la forma de rodar las escenas.


 En el irregular y caótico guión casi todos los actores tienes momentos en los que te ponen los pelos de punta. A parte de Michael Keaton, están sobresalientes Emma Stone (Amazing Spider-man), Naomi Watts (King Kong) y Edward Norton (El increíble Hulk). Como vemos, todos ellos tienen culpas que expiar por haber participado en el cine comercial y de súper héroes. Una vez más, Birdman nos ofrece una identificación entre actores y sus personajes.

 La forma de Birdman va unida de forma indivisible con lo narrado. Esta historia no tendría sentido de no estar contada en un único (y falso) plano secuencia. Ya en 1948 Alfred Hitchcock intentó rodar La soga en un único plano secuencia, como si de una obra de teatro se tratara. Las limitaciones técnicas se lo impidieron, parece ser que los rollos de las cámaras no duraban más de 10 minutos, por lo que La soga tiene varios cortes hábilmente disimulados por el mago del suspense. Casi 70 años después Iñárritu lo vuelve a intentar con un falso plano secuencia lleno de trucos digitales. Su plano secuencia tiene momentos realmente sublimes y escenas que se hacen demasiado largas, estupendos momentos de gran intensidad que contrastan con salidas de tono del tamaño del Empire State.
 Viendo Birdman no sólo me acordé de La soga, también me vinieron a la mente películas de grandes maestros como John Cassavetes (Opening night), Peter Bogdanovich (¡Qué ruina de función!), Woody Allen (Balas sobre Broadway) o Bob Fosse (All that jazz). En todas ellas asistimos a los miedos, miserias y dudas de los actores antes de una función. Así pues, la propuesta de Iñárritu no es totalmente novedosa ni en su temática ni en su forma de narrarla. Su innegable mérito reside en su mala leche y en su valentía.

 Iñárritu ha cuadrado el círculo, ha atacado al sistema y a éste le ha encantado. Sólo por ello vale la pena echarle un vistazo a Birdman.

7



domingo, 6 de abril de 2014

Robocop (2014)


Han pasado más de 25 años desde el estreno del film original cuando nos ha llegado este innecesario y decepcionante remake. Un remake fruto de la escasez de ideas que impera dentro del cine hollywoodiense actual.

 Hollywood se ve totalmente incapaz de crear nuevos mitos y se dedica a reciclar ideas que saben que funcionan. John McClane sigue al pie del cañón e incluso Stallone y Scharzenegger han unido fuerzas.  Pero ya no estamos en los años ochenta, las cosas han cambiado en el cine de acción, a peor. Todo lo que hacia especial a la película original ha desaparecido. No hay rastro de la extrema violencia ni de la ironía del film original. Este Robocop es un producto sin alma y sin nada nuevo que aportar. Un blockbuster palomitero del cual nadie hablará dentro de 25 años.


 Una pena pero es innegable que este film es un fracaso de principio a fin, ni siquiera haría falta compararlo con el original. Ya la escena inicial con un Samuel L Jackson haciendo de presentador televisivo ( tan capcioso y reaccionario que parece sacado de Intereconomía o 13 TV) nos deja claro que la peli va por caminos distintos al original. Su crítica al avance de la tecnología armamentística y al uso de ésta sólo fuera de las fronteras norteamericanas se queda en una mera anécdota. A mí me recordó a ciertas paradojas de la política exterior norteamericana (como tener presos durante años sin juzgar en una base norteamericana ubicada en territorio invadido a los cubanos, sí, hablo de Guantánamo), siempre hay una manera de burlar la ley y de manipular a la opinión pública.  Robocop sigue siendo un peón en manos de las grandes empresas pero la crítica al capitalismo está ahora mucho más difusa. Aquí se acaba toda la crítica del film. El resto es un anodino film de ciencia ficción apto para casi toda la familia. 

No me han gustado las modificaciones sobre el original, no se trata de hacer un calco con mejores efectos, pero sí, al menos, hacer alguna aportación atractiva o novedosa. Yo sólo esperaba un film ameno que tuviera algo de la crítica del original y algún guiño de cara a la galería. La verdad es que sólo han respetado unos pocos elementos al inicio del film para que los fans del original se no se sientan estafados. Han decidido recuperar el logo original, el score de Basil Poledouris y los célebres ED-209. Pero ahí se acaban las similitudes. Todo lo demás se ha modificado buscando agradar al gran público, quedando la violencia y la ironía reducidas a su mínima expresión. Hay muchas escenas de lucha sin una gota de sangre e incluso la agresión que sufre el agente Murphy resulta bastante light (sobre todo si la comparamos con la cruel escena del original). Yo eché de menos unos villanos a la altura, ni siquiera era necesario que fueran tan sanguinarios como los del original, con un poco de carisma era suficiente, ni por esas.

  Pero las decepcionantes modificaciones no acaban aquí, incluso se ha cambiado el sexo el agente Lewis, pasando de ser una mujer a ser el típico secundario de color que ayuda al protagonista. Parece ser que ahora estaría mal visto que un Robocop tuviera de compañero a una mujer o había que cumplir con la cuota de actores de color. Tampoco entiendo a qué viene lo de conservar la mano derecha de Murphy, no tiene ninguna lógica ni aporta nada al personaje, sólo es un punto débil dentro de la armadura.
Se ha dado más protagonismo a la familia de Alex Murphy modificando el hecho de que Murphy no ha perdido su memoria. Parece que ahora era importante que Robocop conservara sus recuerdos y su personalidad, por lo que ya no hay lucha interna dentro del personaje. Murphy sabe siempre quien es, no debe sobreponerse a una programación. Por cierto, yo eché de menos la cuarta directriz, ahora se ha sustituido por unas ridículas pulseras cuyo impacto es mucho menor.

El responsable de dirigir este desastre de remake es el brasileño José Padilha, responsable de la estupenda Tropa de élite. Lamentablemente, no se vislumbra nada del buen hacer de este director en este producto de laboratorio. Padilha sabe mover la cámara y entrega eficientes escenas de acción, el problema del film no es suyo, es de un pésimo guión. Los efectos especiales están bastante bien, no es que innoven nada pero son lo mejor de la peli. Lo que no me gustó fue el pésimo diseño que incluye una ridícula moto con luces y un traje de Robocop que recuerda demasiado al Batman de Nolan. Pésima idea la de pintar de negro la armadura.

En cuanto a los actores, pues Joel Kinnaman (The killing) no lo hace mal pero el toque humano que han intentado darle al personaje no me acabó de convencer y eché de menos la gélida interpretación de Peter Weller. También aparece un Gary Oldman que está bastante comedido al principio de la peli pero poco a poco va dejando paso a su ya habitual exceso de gesticulaciones y gritos en un personaje que no hay por donde cogerlo. Me gustó algo más el recuperado Michael Keaton en su papel de dueño de la multinacional OmniCorp. Por cierto, la guapa Abbie Cornish no me acabó de convencer como madre y esposa desconsolada.

 Un remake totalmente prescindible.

4



Puestos a recordar al Robocop de Verhoeven, os recomiendoyo el proyecto Our Robocop remake, una reconstrucción realizada con mucho cariño por aficionados al original que le rinden un merecido homenaje. El film está formado por segmentos realizados cada uno de ellos por un equipo distinto. Os dejo con el segmento que recrea con bastante gracia uno de los momentos más célebres del film orginal.