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lunes, 6 de enero de 2014

Trailer de Iceman

Estupendo trailer de esta película basada en el asesino de la mafia Richard Kuklinski, conocido como Iceman debido a su increíble frialdad a la hora de asesinar a sus víctimas. El magnífico Michael Shannon encarna al implacable asesino.

martes, 3 de septiembre de 2013

Mud


 Jeff Nichols (responsable de la inquietante Take Shelter) nos presenta otra película aparentemente sencilla pero llena de connotaciones. En Mud Nichols narra las aventuras de dos chicos que descubren a un fugitivo en una isla del río Mississippi.

Mud retrata el complejo mundo de los adultos visto desde los ojos de unos chavales. Su mente infantil se topa de pronto con los sinsentidos del mundo adulto gracias al personaje de Mud (Matthew McConaughey). Me gustó la simbología que reside en el hecho de que buscando un lugar secreto en el que esconderse (simbolizado por un bote en un árbol), los chicos encuentren en ese lugar alejado del control paterno a un tipo como Mud. Él tampoco acepta las normas de los adultos (a pesar de ser uno de ellos) y se oculta en esa extraña isla en mitad del río. Mud parece no haber madurado, es un adolescente en un mundo de adultos.


Rodeados de adultos que han fracasado en sus relaciones amorosas, los chicos encuentran en Mud el ejemplo a seguir. Mud es libre, apasionado y está dispuesto a defender a su amada e incluso a matar por ella, así debería ser la fuerza del amor. Tampoco le ata nada a ningún lugar, es un tipo duro capaz de sobrevivir en una isla perdida en el río Mississippi. Pero Mud no es perfecto, ha cometido algunos errores y la verdad irá saliendo a la luz conforme se desarrollen los acontecimientos.

 Nichols presenta más contradicciones y conflictos internos en los personajes de lo que uno podría esperar y no es desde luego solamente un film sobre el paso a la edad adulta.  Mud podría considerarse como una actualización de las novelas de Mark Twain, ese ambiente de pantanos, jóvenes y prófugos de la justicia me recordó a la obra del padre de la literatura norteamericana. Sin embargo Nichols aporta suficientes elementos de interés, vienendo a contarnos que los adultos no somos más que niños desilusionados. Dicen que madurar es descubrir que ciertos sueños no se pueden cumplir (o que cuando los cumples te das cuenta que no era para tanto).


 Estando Nichols tras la cámara, tenemos que hablar una vez más de muy buenas interpretaciones,  Matthew McConaughey está mejorando mucho en los últimos años y en breve le va a caer un Oscar (tiempo al tiempo). Películas recientes como Bernie o Killer Joe son otros ejemplos del buen hacer que este actor (ahora ya se le puede llamar así) ha ido adquiriendo con los años. Esperemos que siga así y no vuelva a sus insulsas comedias románticas con la estrella femenina de turno. También Michael Shannon (actor talismán de Nichols) y Sam Shepard están más que correctos. También aparece Reese Witherspoon como el amor platónico de nuestro protagonista, está bien.

Una película muy bien hecha a la que quizás solo le pese cierto exceso de metraje.

6,5

martes, 2 de julio de 2013

El hombre de acero (man of steel)


No entiendo por que a esta película no la han llamado  Superman begins o The dark man of steel rises o algo parecido. El estilo serio a la hora de afrontar a los superhéroes que ha triunfado con el Batman de Nolan se ha intentado trasladar al hombre de acero. El problema es que Superman no es Batman. Superman siempre ha sido un héroe de una pieza, un tipo sin traumas ni malos recuerdos, mientras Batman era todo lo contrario. Mientras Superman era la luz, Batman era la oscuridad.

 Al darle un tratamiento más adulto a Superman nos encontramos con un Superman lleno de dudas existenciales, atormentado por no conocer su origen y expuesto a múltiples contradicciones. Este Clak Kent parece un personaje de Shakespeare y que en cualquier momento va a decir la famosa frase de "Ser o no ser, he ahí la cuestión...".
Yo prefiero al Superman de las películas de finales de los setenta, esas películas eran mucho más divertidas, eran pelis de aventuras influidas por Star Wars (indudablemente) que sólo buscaban hacer pasar un buen rato a niños y mayores. Yo lo flipaba con las escenas de Superman volando o levantando cosas imposibles, nada de estudios de los traumas de Superman, puro entretenimiento servido en los mejores efectos especiales del momento.

Si de efectos hablamos, es innegable que hemos avanzado mucho en estas tres décadas, pero este film no es más divertido que los de los setenta y primeros ochenta. Es más serio (demasiado) y más adulto pero se han olvidado de hacernos pasar un buen rato. No se ha pretendido crear un héroe para la posteridad (ni siquiera hay una melodía asociable al personaje) sino casi un análisis pormenorizado de la psique del héroe por antonomasia. Algo que no era necesario y que no ha terminado de funcionar. Incluso se empeñan en explicar y contar el origen de elementos clave del personaje que no hacía falta explicar (ahora resulta que lo que Superman lleva en el pecho no es una letra S).


La mano de David S. Goyer y Christopher Nolan se nota en ese enfoque más adulto y en esa manía de desordenar cronológicamente los hechos presentados. El film se toma su tiempo en presentar a los personajes y el origen del héroe (algo que ya todos nos sabíamos y que casi hubiera sido mejor acortar), pero al menos lo hace de forma eficiente. Lástima que no nos interese demasiado. La cosa se pone interesante cuando aparece una amenaza para el planeta Tierra que sólo Superman puede neutralizar, pero el guión de Goyer le da una vuelta de tuerca y Superman es el culpable indirecto de esta amenaza. Otro dilema moral que debemos sumar a la conciencia de este atormentado Superman. No acaban aquí los quebraderos de cabeza, en un momento dado, Superman debe tomar una decisión in extremis que va en contra de todos sus principios, pero... no había otro remedio. Más contradicciones y traumas para el muchacho, seguro que acaba compartiendo diván con Woody Allen.

 Zack Snyder dirige de forma eficiente este encargo e intenta compaginar el estudio psicológico con el gran espectáculo o, mejor dicho, la destrucción masiva. En El hombre de acero hay más destrucción que en todas las películas de los odiosos Michael Bay y Roland Emmerich. Pero ni por esas consigue ser un emocionante film de aventuras, mucha presentación de personajes y mucho dilema moral pero poca aventura. Un problema que ya le ocurrió a Snyder con Watchmen. Por muy bien que están las escenas de acción (realmente espectaculares) la peli fracasa como divertimento. Se hace algo enrevesada y pesada a pesar de la simpleza de su historia y de que ya nos la habían contado antes.

En cuanto a los actores, me resultaron todos bastante convincentes. El guapo Henry Cavill ha sido el elegido para encarnar esta vez al hombre de acero, este actor me gustó mucho en Los Tudor, aquí el muchacho se ha puesto cachas y compone un Clark Kent / Superman que no nos hará  olvidar al Christopher Reeve de nuestra infancia pero es mucho mejor que el soseras que pusieron en Superman Returns (que la peli no estaba tan mal). Amy Adams como Lois Lane no me hizo mucha gracia, la verdad, ni fu ni fa. Ese gran actor que es Michael Shannon (Take Shelter, Boardwalk empire) está bastante excesivo en la piel del típico villano de este tipo de pelis, es lo que el personaje requería. Me parecieron más que correctos Kevin Costner y Diane Lane como los padres adoptivos de Clark. Por su parte Russell Crowe como el padre verdadero de Superman, me dejó algo frío, nunca acabé de creérmelo volando sobre esos bichos alados. Me quedo cien veces con el personaje de Marlon Brando en la versión de 1978.

 Puede que El hombre de acero sea el blockbuster de este año, pero en comparación con el del año pasado, Los vengadores me pareció mucho más divertida. Quizás se debiera a que Los Vengadores no intentaba ponerse sería ni tenía complejo de inferioridad al ser un film de superhéroes.
El hombre de acero no es una mala película, pero no es la película de Superman que yo esperaba ver.

lunes, 9 de julio de 2012

Machine gun preacher


Machine gun preacher narra la historia real de Sam Childers y cómo paso de ser un traficante de drogas a un predicador que practica el ojo por ojo en el sur de Sudán.
La peli empieza fuerte. Si la primera escena de Machine gun preacher no te deja helado, es que no tienes sangre en las venas. El conocimiento de tales crímenes son lo que cambiaron la vida de Sam Childers.

 La película es interesante y refleja las terribles contradicciones de este mundo en el que vivimos. Pero el director Marc Foster (Quantum of solace) no ha conseguido que las partes formen un todo homogéneo, quedando un film entretenido pero que no va más allá y deja pasar la oportunidad de realizar un film realmente importante. Foster consigue mantener el film a flote sin aburrir pero no profundiza en el cambio interior del personaje ni en las repercusiones que sus actos generan. Puede que Foster sólo pretendiera mostrarnos una realidad y que sea cada espectador quien saque sus propias conclusiones, pero resulta un tanto superficial al no responder las preguntas que plantea. La película fue un fracaso de crítica y público, pasando con más pena que gloria allá por donde se ha visto. Yo recomiendo su visionado a pesar de que sus defectos.

No sé, quizás el mundo fuera mejor si hubiera más Sam Childers sueltos por el mundo, o quizás sería un caos mucho peor. No creo que la violencia sea la respuesta a la violencia, aunque algunas veces no quede otro remedio, prefiero pensar que siempre se pueden solucionar los problemas de otra forma antes que empuñando un arma automática. La violencia unida a la religión me parece especialmente peligrosa (Red State). Puede que los propósitos de Sam Childers sean loables (salvar la vida de cientos de niños no es nada malo) pero sus controvertidos métodos (más cercanos a Rambo que al Papa) evidencian que es un producto de la violencia, una persona que no conoce otra vía de solucionar los problemas. Antes usaba la violencia para conseguir drogas y ahora la usa para salvar las vidas de cientos de niños. Ha encontrado un objetivo en la vida y se ha volcado en ello, ha cambiado la droga por Dios, pero la violencia sigue ahí. Childers predica el amor en su iglesia pero no condena la violencia cuando la considera oportuna.
Me gustó mucho que en un momento del film una médico le dice a Childers que el mayor tirano de la región comenzó como él, con muy buenas intenciones, pero que acabó derivando hacia una loca espiral de terror y muerte. ¿Qué diferencia a un héroe de un tirano si ambos usan los mismos métodos?

Para un personaje tan extremo y arrollador era necesario un actor con carisma. Gerard Butler ya demostró que va sobrado de carisma en films como 300 o Rocknrolla. Aquí creo que está en su mejor papel, no es que sea un gran actor pero sabe transmitir toda la fuerza del personaje. También Michael Shannon está francamente bien (en su línea, vamos), este tipo es quizás el actor más en forma del momento.

Un film que parte de una buena historia pero no sabe sacarle todo el jugo, planteando preguntas que no sabe o no quiere responder.
6



jueves, 3 de mayo de 2012

Take Shelter



Take shelter es un film atípico. No es la habitual historia sobre catástrofes ni es una película de fácil asimilación. Estáis avisados. Si buscas una historia original, muy bien narrada y muy bien interpretada, Take shelter os gustará. Si buscas que te lo den todo mascado y tú sólo has de tragarlo, Take shelter se te atragantará (y mucho).

La historia de padre de familia que presiente que una terrible catástrofe se acerca se podría haber narrado de muchas maneras pero Jeff Nichols opta por salirse por la tangente y nos entrega un film atípico y valiente. La catástrofe no se encuentra en el exterior (en la naturaleza) sino en el interior del personaje protagonista. El miedo parece ser el verdadero enemigo y la verdadera tormenta que amenaza nuestras vidas. Para el miedo no hay refugio ni valen máscaras anti gas. Cuando el enemigo está en tu mente y no puedes distinguir la realidad de la imaginación, estás realmente jodido. El miedo puede paralizar tu vida o, lo que es peor, echarlo todo a perder.

El estilo de Nichols es más que correcto y solvente, el tipo sabe moverse con la cámara y nos adentra perfectamente en la pesadilla que viven los protagonistas. La tensa calma que destila toda la película me pareció muy lograda y agobiante (bastante más que cientos de edificios volando por los aires). Take shelter sugiere muchas preguntas (¿Dónde reside realmente la catástrofe? ¿Qué diferencia a un loco de un héroe?) pero deja al espectador la tarea de hallar sus propias respuestas. Nichols juega deliberadamente con todos los tópicos del cine de catástrofes: la típica familia americana, la niña con discapacidad, el perro, medio rural, etc y los desarrolla como si de una película de los hermanos Coen se tratara. A mí me recordó en algunos aspectos a Un tipo serio (ese final...).

Michael Shannon (Revolutionary road, Boardwalk empire) está realmente magnífico durante todo el film y nos entrega una de las mejores interpretaciones de los últimos años. Shannon compone de forma brillante un personaje tan al borde de la locura que nunca sabemos a qué atenernos. Shannon y Jessica Chastain (El árbol de la vida) están en sus mejores papeles hasta la fecha, ambos están asombrosos en la dramática e inolvidable escena de la fiesta. 

 Puede que el protagonista sea una metáfora de la sociedad actual o que simplemente la peli sea una paranoia de un director con ganas de llamar la atención. Quien sabe, cada uno que saque sus propias conclusiones. Quizás Take shelter se convierta con el tiempo en un film de culto para gafapastas, a mí me pasó como con Tenemos que hablar de Kevin, me gustó pero no me fascinó.

6,5


lunes, 14 de febrero de 2011

BOARDWALK EMPIRE


Hubo un país hace 90 años que se atrevió a prohibir el alcohol. Un país emergente que recibía mano de obra de una vieja Europa recién asolada por una terrible guerra. Un país nuevo que era todo un hervidero: irlandeses, italianos, polacos, alemanes, griegos, etc Todos ellos tuvieron cabida en este país adalid de la democracia pero controlado por políticos corruptos.



En el centro de todo este crisol tenemos a la ciudad de Atlantic city (recreada casi totalmente por ordenador) dominada por un Enoch (Nucky) Thompson genialmente interpretado por Steve Buscemi. Buscemi dota a su personaje de todos los matices y contradicciones que alguien tan complejo requiere. Un ejemplo, Thompson es benefactor de una asociación femenina a favor de la prohibición pero se llena los bolsillos vendiendo alcohol ilegal. Nucky Thompson es el paradigma del político corrupto y con doble moral, casi la génesis de todos ellos. Un mentiroso sin escrúpulos que se aprovecha de sistema en beneficio propio.

De origen humilde, Thompson se alía con el partido republicano y consigue ser tesorero de la ciudad y coloca a su hermano al frente de la policía, juntos la gobernarán sin grandes problemas. Cuando la prohibición se cierne sobre el país él decide sacar tajada. Pero otros muchos querrán su parte del pastel. En la serie asistimos al nacimiento de las bandas de gánsters y al crimen organizado. La violencia de estos nuevos grupos de delincuentes amenazará con romper la red de favores e influencias que Thompson ha tejido durante años.
Ya desde los surrealistas títulos de crédito vemos a Thompson ante un mar que le devuelve cientos de botellas de whisky vacías, su peor pesadilla. El negocio corre peligro, Nucky se da la vuelta y anda decidido hacia la ciudad, seguro que algo se podrá hacer. Quizás hasta Poseidón sea sobornable.

Pero no sólo Nucky es un todo un personaje, por los bajos fondos nos encontraremos con un joven que regresa de la guerra transformado (Michael Pitt), un fantasma de la ópera con puntería mortal, un Al Capone con ganas de medrar, un puritano agente del FBI, una viuda a la que Thompson ofrece su ayuda (y algo más) pero a la que oculta que él mató a su marido.

De todo ello y muchas más cosas habla Boardwalk empire. Una gran serie que se sustenta en un eficaz guión y una factura técnica impecable. Una serie que entretiene mientras nos enseña que por mucho que el mundo haya evolucionado en 90 años hay cosas que no cambian. Puede que en 1920 el KKK fuera una organización legal, las mujeres no pudieran votar o que la cocaína se usara en medicina, pero las pasiones y miserias humanas siguen siendo las mismas. La codicia nunca ha tenido límites, ni ahora ni nunca. Nucky Thompson podría haber existido perfectamente en cualquier ayuntamiento de nuestro país.
Escrita por Terence Winter (Los Soprano) y producida por Mark Whalberg y Martin Scorsese, Boardwalk empire es una de las mejores series de los últimos años. Sólo el primer episodio (dirigido por Scorsese) es mejor que la mayoría de las películas que se entrenan en cines cada año.

No voy a contar más, no os la perdáis.


lunes, 13 de septiembre de 2010

The Runaways



Descubrí a Floria Sigismondi en aquel perturbador video clip de Marilyn Manson “The beautiful people”. La inquietante atmósfera de pesadilla de este video hizo que la contrataran gente tan interesante como The White Stripes, The Cure o David Bowie. La excéntrica fotografía de su trabajo en el video clip no parece haberse trasladado a su primer largo, hubiera sido demasiado asfixiante. Lo que sí destila su película sobre las Runaways es su pasión por la música rock.


Es cierto que hemos tenido otros biopics mejores en los últimos años sobre grupos de rock, mi favorito sigue siendo Control, el biopic sobre Ian Curtis (Joy Division) que fue el debut del fotógrafo Anton Corbijn. Este de las Runaways se puede ver y entretendrá sobretodo a los amantes de la música de los setenta, el Glam rock y el punk. La banda sonora está plagada de temas de Bowie e Iggy Pop, lo que le da Sigismondi la oportunidad de demostrar que el videoclip es lo que mejor se le da. Pero cuando se centra en los personajes es cuando flojea algo, son algo planos y esquemáticos. Nunca llegamos a identificarnos realmente con las miembros del grupo. Por supuesto, en la peli hay mucho rock, algo de sexo y mucha droga (no podía ser de otra manera) pero algo le falta para atrapar al espectador.


Sigismondi cumple en su debut pero su historia no transmite el entusiasmo que los amantes del rock andamos buscando. Quizás se deba a que la historia de las Runaways no es tan excitante como se pretende y no hay mucho donde escarbar. Al fin y al cabo, sólo eran unas quinceañeras jugando a ser estrellas del rock. Sin pensármelo mucho, se me ocurren unos 15 grupos de rock cuya historia haya sido mucho más interesante. Por cierto, Lita Ford aparece muy poquito.

Lo mejor del film (aparte de los números musicales) creo que es la ambientación en la época, como fotógrafa Sigismondi ha cuidado cada detalle para transportarnos a la época: cada traje, cada peinado, cada maquillaje, cada tachuela y cada plataforma están perfectamente copiados de los originales de la época.


También cabe destacar el crecimiento físico e interpretativo de Dakota Fanning, esta chica ya no es una promesa, su recreación de la delicada Cherrie Currie es genial. Por su parte, Kristen Stewart (Crepúsculo) está bastante mejor que en la saga de los vampiros (no era muy difícil) y da el pego como una rebelde Joan Jett, eso sí, no puede evitar mesarse el pelo por muy cardado que lo lleve.

6

miércoles, 14 de octubre de 2009

Revolutionary road



Frank y April Wheeler son aparentemente la pareja ideal. Su aparente perfección (guapa pareja, guapos hijos, bonita casa) impide ver a un matrimonio que hace agua por todos lados.

Basada en una novela de Richard Yates, La historia de un joven matrimonio en la idílica Norteamérica de los 50 le sirve a Sam Mendes (marido de Winslet en la vida real) para mostrarnos todas las mentiras y frustraciones del sueño americano. Ninguno de los miembros de la pareja protagonista ha conseguido su sueño, ella no es actriz y él trabaja en la misma compañía en la que lo hizo su padre. Sus sueños no se han cumplido. No tienen un gran talento para nada, son vulgares, personas normales. Sólo un cambio de aires parece que puede salvarles de la mediocridad, que ellos entienden como fracaso. Pero no se puede huir de uno mismo.

Sam Mendes ya trató el tema de la frustración en American Beauty y ahora retoma el tema, pero de una forma bastante más dramática. En este film no hay apenas notas de humor ni ironía. Es un drama familiar en toda regla. Un drama sobre personas atrapadas en una realidad que no es la que ellos desearían. Una pareja atrapada en los convencionalismos de una sociedad que les oprime casi tanto como sus propios fracasos. Una sociedad que no ve con buenos ojos que la mujer trabaje fuera de casa ni el cambio de residencia a Europa.

Todos los personajes del film intentan guardar las apariencias y reprimen sus sentimientos. Se engañan, mienten y ocultan sus verdaderos deseos. Sólo el personaje del enfermo mental (estupendo Michael Shannon) se atreve a decir las verdades, probablemente debido a su enfermedad. Me pareció muy curioso que sea el personaje con problemas mentales el que realmente se libere de todas las ataduras sociales y hable con total libertad. Sin importarle las consecuencias. Sus diálogos serán los desencadenantes de la tormenta. Quizás sólo un loco pueda ser realmente libre en nuestra sociedad.

 Sam Mendes se mueve como pez en el agua en este intenso drama y le saca todo el partido a la historia. Así mismo, consigue una dirección de actores magistral. Los diálogos tienen una viveza inusitada y por momentos el dolor que transmiten traspasa la pantalla y golpea al espectador.

Ni que decir que Kate Winslet está perfecta. Tanto en sus silencios, sus miradas o sus gritos enfurecidos su interpretación es memorable. Han pasado 11 años para volver a juntarse con Leonardo DiCaprio tras Titanic. Ya en aquel film me pareció que Winslet estaba bastante mejor que su compañero. Ahora ambos demuestran lo mucho que han mejorado en todo este tiempo. Creo que en esta película ambos nos dan las mejores interpretaciones de sus carreras. El resto de los actores también están perfectos, Kathy Bates, Jay O. Sanders y el citado Michael Shannon completan un reparto excelente.

A mí la película me pareció muy interesante y me entretuvo. Me agradó especialmente la escena final del film, toda una parábola sobre la felicidad en el matrimonio.

7,5