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martes, 1 de marzo de 2011

Valor de ley (True grit)


Puede que los hermanos Coen sean los únicos directores realmente libres de Hollywood: se mantienen independientes, ruedan lo que quieren, los actores se pegan por trabajar con ellos y sus pelis reciben un buen montón de premios y candidaturas. Hasta 10 nominaciones al Oscar ha tenido True grit, aunque no ganó ninguna de ellas.


Los Coen se saben inclasificables y ahora se descuelgan con una adaptación del libro de Charles Portis que ya tuvo una versión cinematográfica en 1969 protagonizada por John Wayne. Por el personaje de Rooster Cogburn Wayne ganó su único Oscar, ahora Jeff Brigdes también ha sido nominado interpretando el mismo personaje. ¿A qué viene hacer un remake? No sé, los Coen hacen lo que quieren.

Puede que no se diferencie demasiado del primer film o que sea un remake innecesario pero los Coen impregnan el film de su particular universo: venganza, anti héroes, personajes extravagantes, elipsis narrativas (no mostrar acontecimientos importantes), religión y momentos absurdos. El film es Coen 100%, para lo bueno y para lo malo. Lo bueno es una impecable factura técnica y un ritmo perfecto, lo malo es que puede dejar algo frío a más de uno (algo ya habitual en su cine). Si buscas un western al uso como los de los años 50 y 60, Valor de ley es algo que se le parece bastante. Yo destacaría alguna escena realmente memorable como el encuentro con el dentista, el ahorcado o el precioso plano final de las tumbas en el cementerio. Puro cine intemporal. Uno de los mejores westerns de los últimos 20 años, si olvidamos su pecado original: es un remake.

El problema es que los Coen se quedan en la corrección formal y no aportan realmente nada nuevo a la historia. La peli está perfectamente rodada e interpretada pero poco más. Si tienes reciente en tu memoria el original, puede que te parezca una copia innecesaria. Pero yo opino que está mejor hecha y es mejor película. Puede que sea una de las escasas ocasiones en las que el remake me parece mejor que el original. La música de Carter Burewll me parece soberbia, también la fotografía y toda la puesta en escena es asombrosa. El personaje de Cogburn que hace Bridges me ha gustado más que en la original, Bridges borda su papel de viejo marshall cascarrabias y borracho. Sus diálogos con Damon son tremendos.
Igualmente el personaje de la joven con sed de venganza me parece mucho más rico y lleno de matices. La joven Hailee Steinfield dota a su personaje de una determinación impagable. Su fuerza de voluntad es el verdadero motor de la trama. Ya su imagen con esas coletas y ese sombrero (que despiden fuertes convicciones religiosas y morales) es inolvidable.

Por su parte, Matt Damon sorprende gratamente. También aparecen brevemente Barry Pepper y Josh Brolin como unos villanos bastante peculiares.

Recomendable, sólo se puede decir en su contra que es un remake.

7

martes, 22 de junio de 2010

Paris Je t’aime (2006)


Una película estructurada a base de breves cortometrajes es siempre un riesgo interesante. En este caso los segmentos están realizados por algunos de los realizadores más prestigiosos de los últimos años quienes se han basado en la ciudad del amor, París. Cada realizador eligió un distrito de dicha ciudad para ambientar su corto y darle nombre al mismo, centrándose a su vez en una faceta distinta del amor: desde el amor a un hijo al amor por un desconocido pasando por el amor aún no conocido.
Quizás el formato de cortometraje sea incapaz de crear el ambiente requerido o sea insuficiente para que la historia nos atrape. O quizás haya historias que necesiten de más tiempo. Aún así hay segmentos maravillosos como el del mimo, el metro (de los hermanos Coen con un Steve Buscemi impagable), el chico ciego, los inmigrantes o el de la madre y el niño. Otros segmentos están muy bien (el de Isabel Coixet, por ejemplo) mientras unos pocos se nos antojan insustanciales. Algunos parecen el arranque de una interesante historia (el primero) pero al quedarse en sólo eso saben a poco y nos dejan deseando saber cómo continuará la cosa.

En especial el relato de Alfonso Cuarón con Nick Nolte me pareció bastante anodino, el diálogo está muy bien y los actores cumplen pero no llega a ningún sitio de interés, dejando al espectador con la impresión de que le han tomado el pelo.

Mi favorito de lejos es el citado segmento de los mimos (Tour Eiffel de Sylvain Chomet), un maravilloso relato lleno de humor y magia. El que menos me ha gustado es el de Vicenzo Natali (autor que nos deslumbró con Cube y desde entonces sólo aburre), una esteticista historia de vampiros con Elijah Wood que me pareció bastante insulsa.

La idea es buena pero el desigual resultado de los cortos acaba por lastrar un poco el ritmo del film. Es una lástima que la peli acabe haciéndose pesada tras hora y media, haciendo que el espectador desee que la cosa se acabe cuanto antes. Tantos relatos cortos acaban por hacerte perder el interés. Yo creo que se deberían haber seleccionado mejor los cortos o reducir su número, 18 son demasiados.

Resumiendo, una interesante propuesta que se disfruta mucho más en pequeñas dosis.

6,5

domingo, 21 de marzo de 2010

Los hombres que miraban fijamente a las cabras


Un periodista en crisis se topa casualmente con la bizarra historia de una unidad secreta del ejército norteamericano autodenominada El ejército de la nueva tierra.

Tras un título tan curioso no se podía esconder ninguna otra cosa que un curioso film. La aparición de buenos actores como Ewan McGregor (Angeles y demonios), Jeff Bridges (Corazón rebelde), Kevin Spacey o George Clooney (Up in the air) ayuda a dar empaque al asunto sobre todo cuando parece que ni siquiera ellos mismos se han tomado en serio la película. Tomarla en serio sería un gran error, no es más que una gamberrada que no pretende otra cosa que hacer pasar un buen rato. La trama es interesante (y absurda), llena de escenas ridículas, pero el desarrollo no ha sido el adecuado.

Tiene buenos momentos aislados (casi todos gracias al personaje de Bridges y a las parodias a Star Wars) pero algo falla, no es una mala comedia pero promete mucho para lo poco que da. Sabe a poco. El tono de absurda comedia casi surrealista no acaba de desembocar en momentos realmente divertidos, provoca apenas algunas sonrisas pero no provoca ninguna risa. Quizás es lo que se quiere llamar humor inteligente o humor del absurdo pero la peli se acaba haciendo algo pesada. Un pecado imperdonable en toda comedia por absurda que sea.

Este tipo de comedias absurdas les salen muy bien a los hermanos Coen (bien lo sabe George Clooney quien colaboró con ellos en Quemar después de leer) pero a Grant Heslov (conocido en su casa a la hora de comer) la cosa le ha venido grande. No ha sabido dar con la mezcla adecuada de ironía, absurdo y gamberrada (yo he echado en falta este último ingrediente). Narrativamente hablando hay constantes parones y saltos temporales no muy logrados que hacen que el interés del espectador se vaya perdiendo paulatinamente.
Un film interesante que promete mucho y lamentablemente entrega poco.

5

jueves, 28 de enero de 2010

Un tipo serio (A serious man)


El particular universo de los hermanos Coen (Quemar después de leer, No es país para viejos) se sigue expandiendo sin rumbo fijo aparente. Esta vez nos presentan la historia de un profesor de matemáticas judío que ve cómo su vida se va a pique sin que él pueda hacer nada por impedirlo.


Los Coen nos entregan otro estupendo guión lleno de momentos sublimes enmarcados dentro de la más ridícula cotidianeidad (el tío Arthur, la escena del tejado, Marshak, los dientes del gentil). Como viene siendo habitual, la planificación del guión y la dirección de actores son los puntos fuertes de la película. Igualmente las ganas de huir de lo previsible siguen estando presentes en su nuevo film. El espectador asiste atónito a las sucesivas vueltas de tuerca a las que el guión somete al impotente protagonista, siempre esperando que tome la iniciativa o provoque un desenlace que no acaba de llegar.

Ya desde el magnífico prólogo, los Coen dejan claro que hacen lo que quieren, impregnando toda la película de su fino sentido del humor. Un humor sutil y casi imperceptible que tiñe de excentricidad los momentos más vulgares. Porque los personajes de la peli son de los más anodino que se ha visto en una pantalla. El hecho de que los protagonistas sean judíos y casi sólo se relacionen con judíos hace que sus asfixiantes costumbres acaben por parecernos cómicas. No sé si los Coen han decidido reírse del judaísmo o hacer un esperpento de sus costumbres pero el resultado ha sido bastante curioso, como poco.

Los Coen usan un afilado bisturí para diseccionar la vida de los judíos en los años sesenta en Estados Unidos, un opresivo ambiente que quizás conocen muy bien. El sufrido protagonista sigue los principios de la fe hebrea y confía en que la vida le vaya bien, pero cuando todo empieza a desmoronarse, ni su fe ni sus principios parecen darle ninguna solución. El sometimiento del individuo a los designios de un Dios todopoderoso no parece tener ya ningún sentido. El mundo gira pero él sigue inmóvil. Sus contradicciones y sus indecisiones hacen que se hunda sin remedio. Tendrá a su alcance formas de salir a flote pero se verá totalmente incapacitado, está atrapado en unas costumbres demasiado arcaicas que anulan al individuo.

Remarcar la estupenda labor de todos los actores, logrando transmitir tal sensacion de aburrimiento vital que no parece que estén actuando. Yo destacaría a los estupendos Michael Stuhlbarg, Richard Kind y la inquietante presencia de Amy Landecker. Tambien es de agradecer el hábil uso que los Coen hacen de la gran canción de Jefferson Airplane "Somebody to love", quizás la única clave para entender todo el film.

Quizás no sea una película destinada a atraer al gran público, no es una comedia al uso, no provoca carcajadas ni nada parecido. Yo la recomendaría sólo para los incondicionales de los protagonistas torpes y las situaciones ridículas propias de los Coen. Dichos incondicionales la disfrutarán de lo lindo. El resto no le verán la gracia y se quedarán con un palmo de narices. Mola.

7,5



sábado, 10 de enero de 2009

QUEMAR DESPUÉS DE LEER (Burn after reading)




Un agente de la CIA decide plasmar sus experiencias en un relato, pero poco puede sospechar las consecuencias que se originarán cuando el cd en el que lo guarda caiga en las manos equivocadas.


La nueva película de los hermanos Coen sigue siendo fiel a sus principios, haz lo que quieras. Su cine es libre y no se anda con concesiones a las productoras o al gran público. Igual no te gusta, pero es innegable sus ganas de contar historias originales.

Originales por que los personajes no son los típicos personajes de las películas norteamericanas (el héroe guapo, la chica mona y el malo maloso), los personajes de los Coen son mucho más complejos que todo eso. De hecho, en esta peli no hay héroes ni chicas monas ni malvados. Sólo hay personajes torpes, muy torpes. Son personas normales metidas en unos líos horrorosos debido a su ambición y su torpeza.

Los Coen usan una premisa de espías y extorsiones para desarrollar una original y despiadada radiografía de la sociedad norteamericana actual: obsesión por el cuerpo, cirugía estética, armas, dinero fácil, engaños y la omnipresente CIA. Los Coen siguen destrozando tópicos con su cine y saltándose todas las reglas narrativas que pueden. Al igual que ya pasó en Fargo o en El hombre que nusca estuvo allí, cuando piensas que la trama va a ir por un sitio… te sorprenden con un giro inesperado. Bien.


Los actores están bien riéndose de los personajes que suelen interpretar habitualmente, Brad Pitt y George Clooney están perfectos como antihéroes empanados. El personaje de Pitt es toda una auto parodia del típico cachas de gimnasio mientras Clooney representa una visión tragicómica del Don Juan moderno. John Malkovich y Tilda Swinton están como siempre, más que bien.

Frances McDormand borda su papel de solterona obsesionada con su físico y con la cirugía estética. Su papel es paradigmático de la sociedad actual, cree que con cambiar su físico encontrará la felicidad y el amor, siendo incapaz de reconocer el amor en alguien muy cercano.

A mí me gustó, pasé un buen rato e incluso me hizo reír varias veces (el golpe de la silla es simplemente genial). Si te gustó Fargo y su desmitificación de los estereotipos norteamericanos, disfrutarás con esta película.

6,5

sábado, 2 de febrero de 2008

No es país para viejos (No country for old men)

Los hermanos Coen tienen su propio universo y en No es país para viejos nos lo muestran una vez más: los personajes van a la deriva intentando no naufragar, te da la sensación de que no hay nada escrito, no existe el destino ni hay moraleja posible. El malvado no es siempre castigado ni el policía caza siempre al ladrón. Esta vez en el universo Coen no hay justicia ni empatía posibles.

La película tiene momentos de auténtico buen cine (persecuciones, el diálogo sobre la moneda), está muy bien dirigida, técnicamente es brillante y las interpretaciones son de lujo: Bardem está realmente feo (más de lo habitual) pero está perfecto en la piel de su personaje (todo un regalo para un actor), Tommy Lee Jones lo borda en su típico papel de poli veterano, mientras que Josh Brolin y Woody Harrelson están realmente bien. Por cierto, como siempre y si es posible, hay que verla en versión original.

La peli se ve con interés creciente durante toda la trama aunque se hace algo pesada al final. Los cambios narrativos propios del universo Coen desconciertan al espectador y al final no entiendes qué te quieren decir.

Quizás los Coen no quieren decir nada, sólo contar una historia.

7,5