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domingo, 11 de septiembre de 2011

Fábrica de espías


¿Se pudo haber evitado el 11-S? ¿Es cierto que los terroristas del 11-S se alojaban muy cerca de la sede de la agencia gubernamental que los investigaba y que ninguno de ellos fue consciente de ello? ¿Es posible que el FBI, la CIA y la NSA estuvieran tan mal coordinados entre sí y no se pasaran información que pudo haber evitado los atentados? ¿Existe realmente privacidad en la red? ¿Es cierto que servicios de inteligencia registran todos nuestros mensajes de texto o e-mails e incluso pueden oír nuestras conversaciones privadas?

Ahora que se cumplen diez años del 11-S, cuelgo este documental que relata el seguimiento que diversos servicios de inteligencia norteamericanos llevaron a cabo sobre los terrorista de Al-Qaeda que acabaron perpetrando los atentados. El documental acaba planteado una dura reflexión sobre la difusa frontera entre libertad y seguridad. Aterrador.

lunes, 2 de mayo de 2011

El terrorismo en el cine


Por mucho que nos pese, Bin Laden ha dejado huella en el cine. Como Hitler o Rasputín, su nombre está ligado en la cultura popular a la más pérfida maldad. Pero no es otro hombre del saco, otro difuso enemigo de la sociedad. Su amenaza era y es real. Su organización terrorista Al Qaeda y sus terribles atentados por todo el mundo han generado en las últimas décadas una ola de terror a la cual el cine no podía ser ajeno. No olvidemos que incluso ha generado varias guerras con cientos de miles de muertos. Obviamente las aproximaciones cinematográficas a la figura de Bin Laden han sido tangenciales, no hay un film sobre su vida (seguro que ya lo están preparando) pero sí hay muchos que tratan temas relacionados con el terrorismo.



Ya antes de los atentados del 11-S el terrorismo ya se había tratado en el cine. Quizás la primera aproximación al tema fuera del maestro Hitchcock con Sabotaje, la mujer solitaria (1936), en la que una mujer sospecha que su marido le es infiel pero acaba descubriendo que es algo mucho peor: un terrorista. El día del Chacal es una novela de Frederick Forsyth en la que se relata el intento de asesinato del entonces presidente de Francia Charles de Gaulle a cargo de un implacable terrorista. El libro tuvo una versión cinematográfica llamada Chacal (o El día del chacal) en 1973 de la mano de Fred Zinnemann. Lo curioso es que el famoso terrorista Carlos tenía una copia del libro entre sus pertenencias al ser detenido y desde entonces se le conoce también como Chacal. La figura del terrorista Carlos (Ilich Ramírez Sánchez ) inspiró el film Caza al terrorista así como una reciente biografía llamada simplemente Carlos. Lo curioso es que el famoso terrorista Carlos tenía una copia del libro de Forsyth entre sus pertenencias al ser detenido y desde entonces se le conoce también como Chacal. Durante décadas Carlos/Chacal fue el terrorista más famoso del mundo.


Antes del 11-S los terroristas eran unos villanos bastante recurrentes para Hollywood, no eran tomados como una amenaza real ni como un problema realmente serio. Eran unos villanos bastante poco probables, como una gran catástrofe o una invasión alienígena. Una excusa para films de acción de Chuck Norris o Steven Seagal. Películas como La jungla de cristal o Regreso al futuro tienen como villanos a terroristas alemanes o libios. En Air force one los villanos son terroristas de una ex república soviética y en Speed un terrorista colocaba una bomba en un autobús que no debía aminorar nunca su velocidad o saltaría por los aires. Otras veces eran vistos como héroes románticos que buscaban la libertad de su oprimido país, incluso tuvieron las guapas caras de Richard Gere o Brad Pitt. Qué demonios, incluso John Rambo (el héroe americano por excelencia de la era Reagan) se alió con los talibanes para expulsar a los rusos de Afganistán en Rambo III. Vista con la perspectiva que da el paso del tiempo, la película viene a justificar que Estados Unidos formara y financiara a los talibanes, algo que, a la larga, resultó ser un gran error. Como vemos, las consecuencias de la Guerra Fría tardarán mucho en desaparecer.


Sólo en Europa se tomaba en serio un problema tan terrible con films como En el nombre del padre, The boxer (ambas de Jim Sheridan), Michael Collins, Juego de lágrimas (ambas de Neil Jordan) o Agenda oculta de Ken Loach. Ken Loach, fiel a sus principios, introdujo con Agenda oculta el peliagudo tema del terrorismo de estado. El estado también ha sido visto por el cine como un terrorista, una amenaza para el pueblo. Ya lo decía Maquiavelo en siglo XVI: para un gobernante es más seguro ser temido que amado. Para el escritor Alan Moore, "los estados deberían temer a sus ciudadanos y no al revés" como se deja claro en su novela gráfica V de vendetta y que también estaba presente
en la aceptable adaptación cinematográfica.

Lamentablemente, el tema del terrorismo ha tenido una especial repercusión en el cine español. En España se han hecho bastantes películas sobre el tema aunque quizás aún falte de hacer la película definitiva sobre ETA y la guerra sucia contra ella. Con la transición política se hicieron bastantes acercamientos al tema, cabe destacar a Inamol Uribe y sus tres películas sobre el tema: El proceso de Burgos, La fuga de Segovia y La muerte de Mikel. Con el tiempo el tema se fue abandonando, supongo que por un hartazgo del espectador ante este tipo de cine o por la aparente ambigüedad moral que muchas películas presentaban. No siempre la condena de la violencia era todo lo explícita que muchos desearían. Un ejemplo, en Días contados, Uribe volvió sobre el tema del terrorismo pero presenta al terrorista como un buen tipo (Carmelo Gómez, nada menos) que tiene un único y pequeño defecto: es terrorista. En el film no hay buenos ni malos. Lo curioso es que en la novela original el personaje protagonista es fotógrafo, Uribe cambió la profesión y todo lo demás sigue igual. Lo siento, pero no es lo mismo hacer fotos que matar gente ni puede tener las mismas repercusiones dedicarse a una cosa u otra. Demasiada ambigüedad moral una vez más. Tampoco Yoyes, ni Lobo, ni GAL me parecen grandes películas. Son buenos intentos de abordar el tema, pero fallidos en su conjunto. Cabe mencionar la patochada que hace Alex de la Iglesia sobre el asesinato de Carrero Blanco a manos de ETA en esa astracanada llamada Balada triste de trompeta.


Volviendo a los USA, en 1999 se estrenan dos películas que se pueden considerar como precursoras de la psicosis que asoló a Estados Unidos y medio mundo tras en 11-S. Por un lado está El club de la lucha (de la cual ya hemos hablado aquí alguna vez) y Arlington Road: Temerás a tu vecino. Arlington Road es un interesante thriller algo olvidado que vale la pena recuperar ya que consigue meter el miedo en el cuerpo del espectador. El film te hace pensar seriamente sobre la psicosis en la que puede caer una persona o todo un país tras un atentado terrorista. En el film, Jeff Bridges es un profesor de universidad especializado en terrorismo que ha perdido recientemente a su mujer, el comportamiento de sus nuevos vecinos le hará sospechar de sus intenciones. Puede que todo sean ilusiones suyas o esté ante un inminente ataque terrorista. Nunca se está realmente a salvo ni sabes quien es tu vecino. Basado en los atentados de Al-Qaeda con coches bomba en 1998 a las embajadas americanas en países africanos, Arlington road se adelantó un par de años a los que ocurrió el 11 de septiembre de 2001 y tiene un final de verdadero infarto.
Quien sabe si Bin Laden no se inspiró en películas como El club de la lucha o Arlington road para sus atentados del 11-S. Puede que las imágenes de monumentos destruidos de las pelis de Hollywood le inspirara alguna idea. Incluso puede que Al-Qaeda guarde alguna similitud con la organización terrorista Spectra de la saga de 007.


Tras los atentados del 11-S el cine de Hollywood tomó conciencia del problema. Ya otras muchas veces Hollywood había servido de propaganda o mero instrumento publicitario (como en Rambo 3), pero esto era distinto. El terrorista ya no es el villano de turno, es una amenaza muy real y necesita un enfoque distinto. Con películas tan dramáticas como United 93 de Paul Greengrass o World Trade Center de Oliver Stone se narraba el heroísmo de personas normales ante los ataques del 11-S, el americano medio se convierte en un héroe cuando la situación lo requiere. Incluso un crítico con el sistema como Oliver Stone olvida sus críticas para narrar un heroico hecho real.
Incluso Spielberg se dejó de invasiones alienígenas y se puso serio con su película Munich (2005) en la cual denuncia el terrorismo de Estado llevado a cabo por Israel tras los atentados llevados a cabo en las olimpiadas de 1972. El mensaje del film es claro: la violencia sólo genera más violencia y no soluciona el problema. ¿Hasta donde estamos dispuestos a llegar para acabar con el terrorismo? ¿Cualquier cosa vale? ¿Hemos de sacrificar nuestra libertad para vivir más seguros?

Las guerras de Irak y Afganistán, la prisión de Guantánamo y la lucha contra el terrorismo iniciada por el Presidente George w. Bush nos han ido dando películas interesantes durante estos últimos años. Podríamos citar Syriana, En tierra hostil, La sombra del reino, Unthinkable, Las tortugas también vuelan, Expediente Anwar o las recientes Caza a la espía o Código fuente.

¿Mi película favorita sobre terrorismo? Cualquiera de las citadas es recomendable, pero me quedo con Paradise now, me parece que ofrece una visión muy interesante.


sábado, 23 de abril de 2011

Caza a la espía (Fair Game)

A estas alturas del partido, todos sabemos que en Irak no había armas de destrucción masiva. Pero hubo personas que lo sabían mucho antes de que Estados Unidos invadiera Irak y, lo que es peor, La Casa Blanca también lo sabía.


Basada en hechos reales Fair game es una interesante película que narra cómo el todopoderoso se gobierno de los Estados Unidos es capaz de complicar la existencia cuando alguién decide llevarles la contraria. Vamos, la película que a Oliver Stone le hubiera gustado dirigir.
En el año 2003 el embajador Joseph Wilson escribió un artículo en el New York Times desenmascarando las mentiras de la administración Bush para justificar la invasión de Irak. A consecuencia de ello, la Casa Blanca filtró la identidad de la mujer de Wilson, Valerie Plame como agente encubierta de la CIA. Una venganza en toda regla que puso en peligro la vida del matrimonio y también a muchas otras personas que dependían del anonimato de la agente. Una apasionante historia real que me parece digna de conocerse. Una historia con múltiples lecturas y que provoca muchas preguntas.

La película narra eficazmente todo lo ocurrido, siendo uno de los mejores dramas políticos de los últimos lustros. Parece que la guerra de Irak nos está dando algunas buenas películas, algo bueno debía salir de tal desastre. Las tortugas también vuelan, En territorio hostil son buenos ejemplos de ello. A parte de un buen guión y un buen ritmo, Fair game se beneficia de dos actores en estado de gracia como son Sean Penn y Naomi Watts. De Penn no voy a decir nada (es el mejor actor de su generación y punto) pero Watts me ha sorprendido gratamente, está mejor que nunca y lleva perfectamente el peso del film.

Puede que Doug Liman dirigiera El caso Bourne (y alguna tontería como Señor y señora Smith o Jumper), pero Caza a la espía no es un film de acción, es un solvente thriller político. Tiene bastante tensión pero no hay tiroteros ni persecuciones en coche. Es un film mucho más centrado en los entresijos de la política que un film de espías.

Recomendable.

7

sábado, 30 de enero de 2010

En tierra hostil (The hurt locker)



Cada 15 minutos estalla una bomba en Bagdad (Iraq), a menos que sea desactivada.

Era inevitable que las guerras en las que el nefasto ex-presidente George w. Bush ha dejado metido a su país crearan un subgénero dentro del cine bélico. Igual que hay films sobre la guerra de Vietnam también acabará habiendo un género sobre Iraq o Afganistán. La temática de la peli se podría comparar con las Black Hawk derribado, La sombra del reino o Jarhead aunque ninguna de ellas se desarrolle en Iraq.

En tierra hostil cuenta el día a día de una unidad de desactivadores de bombas del ejército norteamericano en Iraq. La película nos va narrando las diferentes misiones en las que dicha unidad se ve involucrada (emboscadas, coches bomba, atentados suicidas) mientras se va agotando el tiempo de rotación para volver a casa.

El estilo de la directora Kathryn Bigelow es bastante acertado, muy alejado del estilo de video clip de films como Días extraños, Acero azul o Le llaman Bodhi. Bigelow opta por un tono realista, las situaciones están descritas de forma totalmente cruda, por lo que impresionan más. La cámara al hombro, la música a base de ruidos y los continuos cambios de plano ayudan a crear la tensión y la confusión necesarias. Hay momentos del film muy duros y tensos. La sensación de inseguridad y de extremo peligro que rodea a los soldados inunda el film.


Los personajes intentan cumplir con su deber en un medio totalmente hostil, cualquier ciudadano puede ser un terrorista y cualquier cámara o teléfono móvil puede ser un arma. El continuo stress de los personajes traspasa fácilmente la pantalla y crea en el espectador una sensación de agobio.

Agobio acrecentado por la continua sucesión de escenas de peligro, una tras otra se suceden ante el espectador sin apenas pausa ni respiro posible. Creo que alguna escena sobra (quizás la emboscada es demasiado larga e intensa) y la peli se hace algo pesada, sus 130 minutos me parecen excesivos. El film se convierte en una angustiosa cuenta atrás para volver a casa. A veces el espectador parece necesitar un momento de descanso tras tanta situación al límite. Pero en la guerra no hay descanso, para el espectador tampoco.

Cada uno de los personajes tiene su propia historia y se toma la vida de forma distinta. No son superhéroes de acción a lo Chuck Norris, Stallone o Steven Seagal, tienen miedos y cometen errores, son humanos. Los soldados reflejeados en el film sienten nostalgia de sus casa y sus familias, tienen dudas sobre si vale la pena jugarse la vida en ese país, dudan de sí mismos y de sus reacciones. Las constantes situaciones extremas provocan extrañas reacciones en ellos.

Me gustó mucho el personaje del sargento Will James que arriesga su vida de forma totalmente irresponsable a pesar de tener esposa y un hijo esperándole. Me gustó el contraste entre los distintos caracteres de los soldados y el papel del psicólogo. Me gustó igualmente la interpretación de Jeremy Renner, un actor con mucho carisma, a mí me recuerda bastante a Daniel Craig. Anthony Mackie y Brian Geraghty completan el excelente trío protagonista. Guy Pearce y Ralph Fiennes también aparecen, hasta aquí puedo leer.

Yo pasé un rato muy tenso a la vez que entretenido, aunque hacia el final le sobran algunos minutos.

7,5

lunes, 3 de agosto de 2009

INTO THE WILD (Hacia rutas salvajes)


Al amigo Sean Penn no le basta con ser uno de los mejores actores de su generación y enemigo declarado del nefasto ex-presidente George W. Bush, encima es buen director. No es que haga muchas películas, sólo tiene 4 y la anterior (La promesa) databa de 2001, pero son siempre interesantes y recomendables.



En Into the wild, Penn más que narrar simplemente nos muestra bellas imágenes fusionadas con música. No es que la historia real de Christopher McCandless (o Alex Supertramp) y su periplo vital no fueran de por sí interesantes, sino que Penn nos las muestra de una forma poética: voces en off, música, reflexiones, miradas, flashbacks, música, reflexiones, paisajes, flashbacks, más voces en off, más música y así hasta las dos horas y pico.

¿Somos realmente libres dentro de la familia y la sociedad actuales? Esta pregunta, que muchos no se atreven a plantearse, transformó la vida del protagonista y le hizo buscar la libertad. Penn no intenta que compartas las ideas de su protagonista, pero sí que al menos le comprendas.

Por momentos se te puede hacer bastante cuesta arriba, el rollo contemplativo se puede hacer muy duro, un recorte en el metraje quizás no le hubiera venido mal. Muchos detalles no quedan explicados, Penn sólo muestra las cosas, no las explica. Es tarea del espectador decidir si quiere entrar en el juego de comprender a Alex Supertramp o ver el partido de fútbol de ese día.

Si entras en el juego, te encotrarás un film hermoso, sensible, pausado, con un buen guión, con momentos de gran belleza y mucha más carga filosófica de lo que aparenta a primera vista.

Los actores están muy bien, yo destacaría al protagonista Emile Hirsch (Speed Racer, Mi nombre es Harvey Milk) y al veterano Hal Holbrook que hacen unos papelones tremendos. La fotografía y la música están unidas perfectamente, destacando las maravillosas canciones de Eddie Vedder (Pearl jam).

Quizás sea un hueso demasiado duro de roer para la mayoría de los espectadores, pero vale la pena intentarlo.

7,5

viernes, 1 de mayo de 2009

Sicko


Con dos años de retraso nos lleva el nuevo documental de Michael Moore, autor de Bowling for Columbine y Fahrenheit 9/11. Esta vez se centra en el sistema sanitario norteamericano y sus multiples miserias.


Desde las compañías de seguros americanas y sus trucos para no pagar la implantación de un dedo a un señor que ha perdido 2 en un accidente (le obligan a elegir qué dedo quiere que le reimplanten, el otro va a la basura) hasta los bomberos que ayudaron en el rescate de las torres gemelas. La radiografía que Moore realiza es sensacionalista y demagoga (tengo que reconocerlo) pero totalmente necesaria.
Un sistema sanitario basado exclusivamente en el beneficio económico no me parece ni lo mejor ni lo más avanzado. No creo que se deba hacer negocio puro y duro con la salud de los ciudadanos. En Europa existe eso que se llama estado de bienestar, si bien es cierto que no funciona a la perfección, al menos si te amputas un dedo no te obligan a hipotecar tu casa para pagar la atención médica. Moore compara audazmente el sistema norteamericano con el cubano, el británico o el francés dando un resultado desolador.

El documental que me hizo reír y casi llorar en varias ocasiones a lo largo de sus 2 horas, que se pasan realmente rápido. Moore está acertado y genial en su ácida crítica de los aspectos más deplorables de la principal potencia económica mundial. Pero también está excesivamente centrado en sí mismo y en parecer gracioso. Por momentos parece que su persona es más importante de la denuncia que intenta hacer. Él parece en todos los carteles, todas las escenas del documental y es su mejor agencia publicitaria.

Obviamente a Michael Moore se le ve el plumero anti-Bush. Ahora, dos años después de su estreno, este film ha perdido algo de fuelle: Bush ya no está y Obama va a instaurar la sanidad pública, o lo va a intentar, veremos si le dejan. Pero eso no empaña los terribles testimonios que Moore presenta.

Si piensas que la Seguridad Social de tu país es una porquería, no dejes de ver este mordaz documental.
6,5

jueves, 5 de marzo de 2009

El desafío, Frost contra Nixon (Frost/Nixon)



La controvertida figura de Richard Milhouse Nixon (1913-1994) sigue generando películas. Como ya indiqué al hablar de W. no creo que George w. Bush genere tanta pasión dentro de 30 años (o eso espero).

Realmente la figura de Nixon es interesante, su mandato como presidente fue tan apasionante como la convulsa época con la que le tocó lidiar. También sus desafortunadas decisiones y sus maniobras ilegales contribuyeron a crear su leyenda negra. No olvidemos que ha sido el único presidente de los Estados Unidos en dimitir del cargo.


La película en cuestión se centra en la entrevista que el presentador británico David Frost realizó a Nixon tras su renuncia a la presidencia. La verdad es que aquí la película nos puede parecer falta de interés, muchos no conocerán a Nixon ni tendrán ganas de perder 2 horas viendo una película sobre los preparativos de una entrevista televisiva. Pero a mí me pareció un film interesante (siempre me han gustado las películas políticas y las reconstrucciones de épocas pasadas) y correcto. Sin más.

La figura del periodista Frost se nos muestra casi tan interesante como la del propio Nixon. Frost no era más que un presentador de segunda y esta entrevista podría ser su consagración como periodista serio o su funeral. Por momentos el film se enfoca como si de un combate de boxeo se tratara. Más que una entrevista, el encuentro entre ambos personajes se muestra como una lucha a muerte por demostrar quien es el más listo.


Yo pasé un buen rato, ya he dicho que este tipo de films me gustan, pero entiendo que a muchos espectadores les pueda aburrir algo. Se dan muchos datos sobre el controvertido mandato de Nixon (Corea, Mao, Vietnam, Watergate, las famosas cintas, etc) que por estas latitudes igual no conocemos suficientemente y (probablemente) a muchos no interesen ni lo más mínimo.

Volviendo a El desafío, la dirección de Ron Howard (Apollo 13, El código Da Vinci, Willow, Una mente maravillosa) es correcta pero no apasiona. Es de agradecer que no maree al espectador con saltos en el tiempo, ni voces en off, ni cambios de color. Sólo se permite unos pequeños insertos de declaraciones a modo de falso documental. Pero creo que le falta bastante ritmo en el montaje, a mí no me aburrió (estuvo a punto) pero algo más de dinamismo no le hubiera venido nada mal.


Lo mejor son las interpretaciones, sobretodo la del para mí denostado Frank Langella. Su interpretación / imitación de Nixon es simplemente perfecta. La escena de la llamada telefónica nocturna es escalofriante. Ya sabemos todos lo que les gusta a los de la Academia de Hollywood las interpretaciones de personajes históricos. También el galés Michael Sheen está muy bien, logra hacer crecer a su personaje hasta colocarse a la altura de su contrincante. Kevin Bacon y Sam Rockwell están bastante mejor de lo que viene siendo habitual en ellos. Rebecca Hall (El sueño de Casandra) sale mona.
Así pues, recomendable para aquellos que les interese la anécdota de la entrevista televisiva a Nixon. El resto, abstenerse.
6
Yo recomiendo para entender mejor El desafío visualizar primero otras películas mejores sobre el personaje:




Nixon (de Oliver Stone con Anthony Hopkins)
y
Todos los hombres del presidente (de Alan J. Pakula de 1976 con Robert Redford y Dustin Hoffman).




Por cierto, puestos a contar anécdotas sobre Nixon, mi anécdota favorita de Nixon es la inesperada visita que Elvis le hizo en la Casa Blanca en 1970. Elvis se presentó sin previo aviso y consiguió que le dejaran pasar hasta el despacho oval para regalarle a Nixon dos pistolas ( aunque está prohibido entrar con armas) y ofrecerse como agente secreto para luchar contra la drogadicción juvenil (iba drogado ese día, seguro).

sábado, 28 de febrero de 2009

W.



La historia de cómo George W. Bush llegó a presidente y cómo se convirtió en el presidente peor valorado de la historia.



El 11-S cambió muchas cosas en Estados Unidos y en el mundo entero. Una de las cosas que se derrumbaron junto con las torres gemelas parece ser que fue la ácida crítica de Oliver Stone hacia el gobierno norteamericano.


Tras las duras denuncias de épocas de presidentes anteriores como JFK o Nixon, ahora Oliver Stone se ha atrevido con una película sobre un presidente americano mientras éste aún estaba gobernando. Desde luego, valor no le falta.


El problema es que la película no es todo lo irónica o cínica que cabría pensar viniendo de quien viene. George W. Bush no es presentado ni como un tirano ni como un idiota. Yo, sinceramente, me esperaba una película con mucha más mala uva. Stone parece domesticado y muestra a W. como un niño rico a la sombra de su padre y que no sirve realmente para nada. Pero no lo convierte en una caricatura ni acaba de reírse de él. Más que reírse de Bush, Stone hace una sutil crítica a un sistema y una clase política en la que alguien sin ningún mérito ni talento especial puede llegar a presidente si tiene los contactos necesarios.


Stone no hace leña del árbol caído (quizás hubiera sido demasiado fácil). Puede que W. no haya destacado nunca en nada y que ser hijo de otro presidente le allanara el camino hasta la presidencia pero no toda la culpa es suya. Hay una nación que lo eligió como presidente, dos veces.


El estilo de Stone sigue estando latente: esos continuos saltos temporales, ese montaje endiablado, esos diálogos geniales y esa ironía marca de la casa aparecen en el film, si bien bastante rebajados de tono. La película se deja ver pero no fascina ni de lejos como otras biografías de Stone (Nixon, Alejandro) quizás porque el personaje esta vez no es tan fascinante o porque simplemente nos resulta demasiado cercano.


Nixon tuvo su Vietnam (y su Watergate) y aún hoy genera polémica y films sobre su gestión (El desafío, Frost contra Nixon). Pero Bush no creo que genere muchas películas más allá de las de Oliver Stone o Michael Moore (Fahrenheit 911 o Sicko). Al menos Nixon tuvo que dimitir, Bush se ha ido de rositas. Al menos, las guerras de Irak y Afganistán sí están generando películas interesantes (Hurt Locker).


Volviendo a la peli, Stone se toma su tiempo en mostrarnos los entresijos de la política exterior norteamericana y sus desastrosas consecuencias bajo el mandato de W. La importancia del petróleo queda patente en una de las estupendas escenas del gabinete de gobierno de Bush. Las extensas escenas de dicho gabinete me parecen de lo mejor de la película. En ningún momento se plantean los costes en vidas humanas. Bush hijo se nos presenta obsesionado por acabar con Saddam Hussein (algo que su padre tuvo al alcance de su mano y se negó) aunque hubiera otros países potencialmente mucho más peligrosos.

También ciertas anécdotas de la vida del presidente 43 son narrados de forma bastante franca (las novatadas universitarias, el incidente de la galleta, su alcoholismo, su fe) sin ensañarse con el personaje ni caer en el sarcasmo. Muchos aspectos polémicos de su mandato se han omitido deliveradamente (Guantánamo, torturas, el día del 11-S). Lástima que el incidente del zapatazo en Afganistán se produjera después de estrenarse la peli, hubiera sido un gran final.


Los actores están muy bien, ha predominado la interpretación frente al parecido físico. Josh Brolin compone un George W Bush muy creíble (nada caricaturesco), atormentado por no llegar a la altura de su padre y finalmente exultante al acabar con Saddam, aunque la alegría le durará poco. El resto del reparto está muy bien,yo destacaría a Ellen Burstyn como Barbara Bush, James Cromwell como George H. W. Bush, Richard Dreyfuss como Dick Cheney y Jeffrey Wright como Colin Powel. Me sorprendió la caracterización de Thandie Newton (Misión imposible 2, Rocknrolla) como Condoleezza Rice (apenas tiene frases de diálogo pero el maquillaje logra un parecido asombroso). Elizabeth Banks como Laura Bush aparece poco, la verdad.


Un film valiente y bien hecho pero demasiado condescendiente.
6

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