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martes, 9 de marzo de 2021
Mank
Hubo un tiempo en el que el cine de Hollywood era un arte ejecutado por artesanos de muy distinto pelaje. por increíble que os parezca, hubo un tiempo en el que no había Instragram ni Tik Tok. Un tiempo en el que las películas eran en blanco y negro. Es más, un tiempo en el que no estaban diseñadas por algoritmos destinados a satisfacer brevemente a un público adolescente que las olvidará con el siguiente vídeo de un youtuber que se a fugado a un paraíso fiscal. Eran películas paridas por artistas, pioneros, locos, borrachos y egocéntricos. A veces todos estos adjetivos se podrían aplicar a la misma persona y se quedaban cortos.
sábado, 21 de septiembre de 2013
Lovelace
La historia de Linda Lovelace bien valía una película. Aunque parezca imposible de creer, la vida de la actriz que dejó boquiabierto (nunca mejor dicho) al mundo entero en 1972 con la película Garganta profunda (Deep throat) no fue un camino de rosas plagado de fama y dinero.
Linda Lovelace aparece reflejada en esta película más como una víctima que como una estrella a nivel mundial. Creada en un ambiente bastante conservador, Linda se vio inducida al mundo del porno por su marido y por un sentimiento de culpa que le obligaba a obedecer ciegamente cualquier deseo de éste. Una combinación letal de culpa y obediencia debida que la llevaron al estrellato público y a un terrible calvario en lo personal.
Este tipo de biografías le quedan bien a Scorsese, pero en manos de Rob Epstein y Jeffrey Friedman te deja con la sensación de que podría haber sido algo grande y se ha quedado a medio camino. Le falta ritmo y algo de alma, no pasa del mero biopic sin demasiada personalidad. Quizás le falta al film algo más de incorrección política y mala leche, no se diferencia mucho de cualquier biopic de una estrella del cine convencional. Creo que aciertan al no mostrar escenas de alto voltaje (supongo que para evitar una clasificación R). Pero esa corrección política va de la mano con una falta de ganas de transgredir que yo echo en falta. El problema de este film es que se queda a medias, se deja ver y cuenta muy bien lo que quiere contar pero le falta algo para ser una buena película. El buen trabajo de maquillaje, vestuario y dirección artística no consigue que nos metamos en la incipiente industria del porno de lo primeros años setenta. En ese aspecto, Boogie Nights es muy superior.
La evolución de una joven anónima bastante recatada a la estrella nº1 del porno está bien narrada pero no se hace disfrutable ni engancha lo que debiera. No me gustó la idea de narrar primero la historia que todos conocemos (con estrellato y fama) y dejar para más tarde la narración de la trastienda del éxito. Es una estructura original pero yo hubiera preferido narrar conjuntamente las dos caras del éxito.
Amanda Seyfried está creíble en este contradictorio personaje, es bastante más guapa que la Linda Lovelace real, pero da el pego. Seyfried ha sido muy valiente aceptado este papel (parece ser que incluso Lindsay Lohan estuvo interesada, por suerte no lo consiguió). Peter Sargaard vuelve a dar una lección de interpretación, con esa cara de chico bueno, estos papeles de sinvergüenza son los que mejor le salen. Me sorprendió gratamente Sharon Stone, parece que esta actriz por fin está aceptando el paso del tiempo y está empezando a interpretar papeles distintos y muy alejados de aquel Instinto básico que le dio fama mundial hace más de 20 años.
No me convenció James Franco como Hugh Hefner (el tipo más envidiado del planeta) está un poco pasado de rosca, excesivo, y su relación con Linda Lovelace resulta queda bastante indefinida. Por cierto, ¿para cuándo una película sobre el fundador y dueño de Playboy? Éste sí sería un proyecto interesante.
Una oportunidad perdida, sólo recomendable para los que estén interesados en la biografía de Linda Lovelace. Para los que busquen saber algo más sobre la película que creó el mito y la época, yo recomiendo ver el interesante documental Inside Deep Throat.
5,5
lunes, 21 de enero de 2013
Los miserables (Les Misérables)
La novela de Victor Hugo Los miserables ha tenido múltiples adaptaciones, siendo la más famosa el musical del mismo título con la música de Claude-Michel Schönberg que lleva tres décadas triunfando allá donde va. La adaptación cinematográfica debía estar a la altura, debía tener las dosis necesarias de gran espectáculo y emoción que los aficionados al musical esperaban. Con esta adaptación dirigida por Tom Hooper (El discurso del rey) los seguidores del musical saldrán más que satisfechos.
Vaya por delante que no tengo nada en contra de los musicales, de hecho, muchas de mis películas favoritas son musicales. No me resulta extraño que los personajes se pongan a cantar de vez en cuando o que incluso, como es el caso de Los miserables, toda la película sea catada, sin apenas diálogos. Ésta es mi opinión pero entiendo que a mucha gente le cueste acostumbrarse, sólo os diré que si las canciones son buenas ( y en este caso lo son) la cosa se hace mucho más fácil.
Al lío, Tom Hooper se estrena en el musical de forma más que satisfactoria. Sus escenas vibran y hacen vibrar al espectador. Ya desde la impresionante escena inicial el espectador es consciente de que va a ver un gran espectáculo. Entendamos la palabra espectáculo en todo su significado, no hablamos sólo de grandes decorados y prodigiosos movimientos de cámara o efectos especiales, entendamos espectáculo como algo más, ese algo que consigue emocionar al espectador.
Tom Hooper acierta de lleno al trasladar el complejo montaje teatral a la gran pantalla sin perder un ápice de sentimiento ni espectacularidad. Usa todo tipo de avances técnicos para hacer creíble esta historia. Por suerte, no se pierde en los avances y no se olvida de la historia. Hooper pone la tecnología al servicio de la historia y no al revés. Bravo por Hooper y su forma de rodar. No todo el mérito es suyo: partía de un excelente material y las canciones de Schönberg facilitan mucho el trabajo, pero Hooper no lo estropea y sabe sacarles partido. Los primeros 45 minutos de Los miserables son simplemente fascinantes, yo me quedé clavado en el asiento sin poder apartar los ojos de la pantalla. Me encantaron las canciones, me encantaron las interpretaciones y acabé llorando con la interpretación de Anne Hathaway del clásico I Dreamed a dream. Ese largo plano y la interpretación de Hathaway me parecen inolvidables y lo mejor del film con diferencia. El Oscar a la actriz secundaria de este año ya tiene una clara ganadora.
A mí me encantaron también las interpretaciones de Hugh Jackman y Russel Crowe, ambos están excelentes en sus antagónicos personajes. Su épico enfrentamiento a través de los años creo que está perfectamente plasmado. Ambos actores han tenido experiencia en teatro y en musicales pero nunca habían mostrado esta faceta en el cine. Si bien es verdad que Crowe sale algo peor parado debido a que de voz va algo más limitado, el tipo está sobresaliente en el tema Stars, cantando muy grave. Por su parte Jackman me sigue sorprendiendo: no sólo es un tipo con carisma idóneo para películas de acción además es capaz de meterse en un papel dramático y cantar de forma sobresaliente. La única canción nueva, Suddenly, incluida para ver si se llevan el Oscar a mejor canción, no es gran cosa, Jackman la canta con convicción pero no creo que gane. Jackman es otro firme candidato al Oscar a mejor actor de este año y mi favorito. Su soliloquio en la capilla es apasionante.
No todo iba a ser positivo, cuando ninguno de estos tres atores aparecen en pantalla la cosa decae bastante. Sacha Baron Cohen y Helena Bonham Carter (¿esta chica siempre hace de sí misma?) tienen una divertida y memorable escena en la taberna pero el interés decae algo. Ni el triángulo amoroso entre Cossette (Amanda Seyfried), Marius (Eddie Redmayne) y Éponine (Samantha Barks) nos acaba de atrapar ni los entresijos pre revolucionarios acaban de estar a la altura. Sí sigue habiendo maravillosas canciones y buenas escenas pero el film pierde algo de fuelle. Por suerte el listón vuelve a subir hacia el final y consigue estar a la altura: un final grandioso y emotivo como todo buen musical que se precie.
sábado, 10 de diciembre de 2011
In time

El neozelandés Andrew Niccol es el director de Gattaca o El señor de la guerra (su mejor film hasta la fecha), el tipo no es un genio pero creo que puede dar más de sí. In time es un ejemplo de cómo una premisa interesante se puede echar por tierra debido a un mal desarrollo. Mucho plano bonito y mucha persecución pero poca miga. Yo hubiera preferido algo más de crítica social o de simples aventuras, pero In time opta por la vía del cine palomitero y ni siquiera lo hace decentemente. Al menos Niccol no es Michael Bay y no rellena el metraje a base de escenas de persecuciones imposibles copiadas de otras pelis suyas. Tampoco vale la pena pensar mucho en el guión de este tipo de cine, pero hay cosas que no pude pasar por alto. No es sólo que el guión tenga más agujeros que un colador sino que rellena esos agujeros con descarados plagios/homenajes a la saga de James Bond.
El film empieza bien pero rápidamente vemos que empieza a oler a 007: hoteles lujosos, coches caros, casinos, póker, una partida con el villano, chicas guapas en la mesa de juego y nuestro protagonista diciendo su nombre como si estuviéramos viendo Casino Royale. Demasiadas coincidencias y demasiada falta de imaginación. Luego la peli se convierte en el trillado juego del gato y del ratón acabando como todos suponíamos. Pocas sorpresas. Es cierto que no aburre pero no aporta nada nuevo ni sabe presentar de forma atractiva un argumento tan trillado. Esta historia en manos de Christopher Nolan podría haber sido algo grande.
Una pena. Lo de los traspasos de tiempo podría haber dado mucho juego, siendo las mejores escenas aquellas en las que deben recargar urgentemente. Opino que la analogía entre tiempo y dinero, las diferencias entre clases sociales y el hastío al que pueden llegar las clases privilegiadas son temas que se podrían haber explotado mucho más.
Ni siquiera los villanos dan miedo ni asco, simplemente son los villanos de turno. Sin un buen villano no puede haber peli buena de aventuras y aquí resultan bastante flojitos. Cillian Murphy (Sunshine, El caballero oscuro, Origen) intenta dar el pego como implacable perseguidor (o guardián del tiempo) pero con esa carita de niñato repelente es muy difícil que nos lo creamos. El tipo no es Tommy Lee Jones.

El protagonista es un tal Justin Timberlake que no hace mucho era un cantante de éxito y un fenómeno de fans, incluso creo que salía con la virginal Britney Spears (de eso debe hacer ya unos cuantos años). A mí su música nunca me gustó, lo prefiero como actor, que es malo pero molesta menos. En esta peli el tipo está correcto, es guapetón y el papel tampoco requiere ser Al Pacino. Me gustó mucho más en La red social.
La chica/florero del film no es otra que Amanda Seyfried (Chloe, Jennifer's body) quien sale guapa incluso con unos trajes ridículos y una peluca imposible, lo de interpretar no tocaba en esta peli. También aparece en pantalla brevemente Olivia Wilde.

Lo dicho, fácil de ver y mucho más fácil aun de olvidar. Sólo recomendable para los que necesiten urgentemente su dosis de ciencia ficción para reactivar su reloj y para los enamorados de los enormes ojos verdes de Amanda Seyfried o las fans de Justin Timberlake (si le queda alguna, que creo que ahora las adolescentes se pirran por otro Justin, un tal Bieber).
4,5
p.d. Que sí, que el Timberlake era un tipo que hacía canciones tan bodrio como la que os dejo aquí abajo. Lo único bueno del vídeo es la presencia siempre estimulante de Elena Anaya.
lunes, 30 de mayo de 2011
Caperucita Roja (¿A quién tienes miedo?) (Red riding Hood)

La historia de caperucita roja ha servido de inspiración a varias películas e incluso anuncios. Para mí la más interesante fue En compañía de lobos de Neil Jordan, un film que mostraba el lado más adulto y perverso del famoso cuento infantil. El problema de esta nueva adaptación es que se queda a medio camino, en un film para adolescentes.
Tras el éxito de Crepúsculo, era de esperar que Hollywood explotara otras historias con triángulos amorosos con hombres lobo de por medio y chic@s guap@s. Así pues, no es de extrañar que la directora Catherine Hardwicke haya sido la elegida para esta adaptación del mito de caperucita. Al estar destinada a un público adolescente, la película evita planos escabrosos o sangrientos, decantándose por un meloso tono light que no le sienta nada bien a la historia. Los aficionados al cine de terror se verán bastante decepcionados entre tanto chico guapo, tanto amor descafeinado y tanto lobo hecho por ordenador. Supongo que esta historia en manos de Tim Burton hubiera sido algo más macabra, no es difícil ver las analogías entre esta película y Sleepy Hollow, pero en manos de Hardwicke se ha convertido en un film palomitero adolescente, aunque no llega a la tontería de la saga Crepúsculo.

La verdad es que la historia de caperucita está aquí metida con calzador, es una versión muy libre y no han dejado casi nada del cuento original. Incluso me pareció ridículo cómo se introduce el famoso pasaje de “Abuelita, que ojos más grandes tienes”. El guión es demasiado ingenuo, no define algunos personajes (la abuela, el padre) y tiene algunos giros inverosímiles. Al menos, el adecuado ritmo del film consigue que la peli nunca se haga pesada. Algo es algo.
Personalmente, el espectacular apartado visual (cercano al mejor Burton) y los enormes ojos de Amanda Seyfried consiguieron atraparme. También aparece en escena el gran Gary Oldman en uno de esos personajes gesticulantes y con tendencia al cabreo que parecen escritos para él. Hardwicke cuenta una vez más con Billy Burke para el papel de padre de la protagonista y nos presenta al guapo Shiloh Fernandez en el papel de chico rebelde.
A pesar de su excesiva inclinación al público joven, la peli se deja ver si no le exiges demasiado.
4,5
domingo, 28 de noviembre de 2010
Chloe

Chloe no deja de ser un thriler erótico más, como hemos visto otros muchos, no es nada del otro mundo ni despierta mayor interés aparte de sus actores ( o, mejor dicho, actrices).
El director canadiense de origen armenio Atom Egoyan ha vivido mejores momentos. Suyas son joyas como Exótica o El dulce porvenir, pero lleva un tiempo que parece que no levanta cabeza, no encuentra el proyecto adecuado que le devuelva al olimpo de los directores. La historia de Chloe no es muy original (es un remake del film francés Nathalie X) y el buen saber hacer de Egoyan tras las cámaras tampoco es suficiente para dar vida a un guión demasiado evidente.
Egoyan elabora un film sobre el paso del tiempo dentro de una pareja, cómo la costumbre y las mentiras se van instalando en el seno familiar. Los hijos ya son adultos y la mujer que interpreta Julianne Moore se siente desplazada y mayor. Sospecha que su marido le es infiel y decide salir de dudas de una forma un tanto peculiar. No es un mal inicio pero el guión comete el error de ser demasiado obvio, pronto adivinamos los pasos que van a ir dando cada uno de los personajes y en el desarrollo de la trama no hay casi sorpresas. Al menos, logra entretener lo justo, tiene alguna buena escena, el ritmo es adecuado y no aburre nunca aunque intuyamos lo que a pasar. Algo es algo.

Tampoco se puede decir que sea un digno thriller erótico, le falta tensión sexual a pesar de los esfuerzos de las actrices. No basta con vestir tacones o llevar o no llevar ropa interior. El erotismo es otra cosa, es algo indefinible y subjetivo que en este caso yo apenas he visto. Este género tuvo su época dorada en los años 80 y 90 (Atracción fatal, Instintio básico, Acoso) pero que ahora parece estar definitivamente muerto. En Chloe hay poca pasión y alguna escena de sexo bastante light, nada que pase a los anales del género, una pena.
A mí me recordó a Eyes wide shut, con la que Chloe guarda más de una paralelismo. En ambos films una pareja puede venirse abajo por algo tan simple como una sospecha o una fantasía. Elementos tan etéreos pero tan contundentes que pueden derrumbar una convivencia de bastantes años. En la búsqueda de la anhelada certeza o la venganza de un hecho no comprobado, uno de los cónyuges inicia un peligroso viaje sin retorno. A mí me gustan estos films que tratan de bucear en lo más oscuro de las relaciones de pareja. Lo típico de chico encuentra chica no me motiva.
Por cierto, me irritó que el film se sume a esta nefasta tendencia de que los protagonistas sean millonarios, esta historia hubiera funcionado perfectamente en una familia de clase media, pero la familia del film vive en una casa de diseño y conduce coches de lujo, algo que no aporta nada al film y hace que nos distanciemos algo de los personajes. Al menos, en mi caso.

Una vez más, lo que salva a esta película es Julianne Moore (A ciegas, Un hombre soltero), ella solita es capaz de hacernos creíble su personaje y todas las dudas que le rodean. Cuando hablamos de Jennifer’s body ya comentamos que Amanda Seyfried podría hacerle sombra a Megan Fox en cuanto a belleza (en calidad interpretativa creo que le lleva bastante ventaja) y en Chloe lo demuestra sobradamente. El que no demuestra nada es un Liam Neeson que parece ya totalmente irrecuperable tras tanto Equipo A y tanta Furia de titanes.
Sólo por el recital de Julianne Moore y la perturbadora belleza de Amanda Seyfried le voy a dar un
5,5
domingo, 4 de octubre de 2009
Jennifer's body
Jennifer (Megan Fox) y Needy (Amanda Seyfried) son amigas desde la infancia, pero ahora en el instituto son muy diferentes. Jennifer es la chica más sexy del instituto y Needy es un patito feo.Tras sorprendernos con el guión de Juno, Diablo Cody vuelve a entregarnos una película sobre adolescentes aparentemente sencilla. Juno podía parecer una comedia simplona y Jennifer’s body podría parecer un descerebrado film de terror con adolescentes, pero ninguna son exactamente lo que parecen a primera vista.
Jennifer’s body parece una peli de serie b con asesinatos sangrientos en un instituto, de esas que tanto triunfaron en los ochenta y noventa, llenas de escenas de jóvenes que van cayendo en manos de un peligroso asesino. Pero el guión está escrito con la idea de reírse de los estereotipos creados en estas películas y de la acuciante falta de ideas de las mismas. Cumple todos los requisitos del cine de terror Light para adolescentes y te los devuelve sabiamente transformados en una refrescante sátira.

Jennifer’s body no pretende ser un gran film pero sí que se ve con agrado y no aburre nunca, siempre que te guste este tipo de cine. Puede que la presencia de Megan Fox en ajustadas vestimentas o en ropa interior puede que hiciera que el film se me pasara bastante rápido. También alguna tórrida escena light entre Megan Fox y Amanda Seyfried (a quien le toca hacer de fea aunque no lo sea en absoluto) puede que contribuyera. Pero lo mejor de esta peli es que se ríe de los tópicos que el espectador espera encontrarse (asesinatos y chicas monas principalmente), uno tras uno se los va cargando al igual que Jennifer acaba con sus víctimas.

Por supuesto, vemos al machote del pueblo, al capitán del equipo, las animadoras, la guarrilla del instituto, la modosita, el chico rarito y el profesor que parece que tiene algo que decir en toda esta historia (un J.K. Simmons casi irreconocible). También veremos una biblioteca pública en la que hay libros con soluciones a conjuros y el típico y hortera baile de la rosa de todo instituto norteamericano. Pero la peli muestra todo desde un punto de vista irónico, con más mala leche de lo habitual, riéndose de los propios fans del género y de lo que éstos esperan ver. Me gustó especialmente la saña con la que trata a los grupos de rock para adolescentes (dispuestos a todo para triunfar) y todo el manido tema del satanismo y el rock.
Karyn Kusana dirigió aquella cosa llamada Æon Flux y ahora dirige correctamente este film e incluso brilla en la planificación de algunas escenas (la piscina, el lago, el dormitorio) e introduce algún montaje paralelo bastante logrado. Ni que decir que esta peli no hubiera sido nada sino hubiera contado con el atractivo de Megan Fox, que no es una gran actriz pero en pantalla queda realmente explosiva. Por otro lado Amanda Seyfried me sorprendió gratamente e incluso creo que le roba bastantes planos a la Fox.
Una peli sin más pretensión que hacernos pasar un buen rato y reírse de un género caduco que aún tiene sus adeptos. A mí me entretuvo.
5

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