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viernes, 3 de febrero de 2017

HASTA EL ÚLTIMO HOMBRE (HACKSAW RIDGE

 Mel Gibson es un director de lo más singular. Gibson fue una estrella del cine de acción en los años 80 y 90 con sagas como Mad Max o Arma Letal antes de iniciar una más que interesante carrera como director. El éxito estratosférico de Brave heart le encumbró. Sin embargo su siguiente película fue la excelente La pasión de Cristo, rodada en arameo y latín, nada menos. Gibson es coherente en extremo, algo que aplaudo, y se niega a rodar en inglés una historia que no se desarrolló en ese idioma. También rodó Apocalyto en el idioma original de los indios precolombinos. Gibson puede ser un tipo tradicional y algo reaccionario (esas declaraciones sobre el pueblo judío no le hicieron ningún bien) pero es un gran director.

Si los personajes que le hicieron famoso como actor practicaban el nihilismo más absoluto (tanto el detective Riggs de Arma letal como Max Rockatansky lo han pedido todo y ya no tienen fe en nada) sus personajes como director son todo lo contrario. Tienen algo en lo que creer y ese algo les da la fuerza necesaria para luchar contra viento y marea. Sirva como ejemplo el William Wallace de Brave heart que soporta estoico su final en pos de la libertad de su patria. También su Cristo asume su martirio, incluso Garra de jaguar sufre lo indecible por salvar a su familia en Apocalyto. Sus películas emanan un innegable defensa de los valores más universales: la familia, la religión y la patria. Valores que, según Gibson, hacen al hombre mejor. Todo ello está presente también en Hasta el último hombre. Basada en la historia real de Desmond Doss, este héroe de guerra que no disparó ni un solo tiro sirve perfectamente a los propósitos de Gibson. El Desmond Doss, interpretado acertadamente por Andrew Garfield, es un héroe típico de Gibson. Con una fe y una determinación a prueba de bombas Doss que viene a demostrar que el ser humano es más poderoso cuanto mayor es la fe que lo mueve. Las teorías de Gibson son muy discutibles, quizás más que la fe en una guerra sean determinantes la suerte la preparación y el armamento, pero el film funciona.

Gibson va a lo suyo y no se anda por rodeos. Presenta una familia destrozada por la primera guerra mundial que debe ver cómo sus hijos se alistan para luchar en la segunda. Un drama rodeado de una fuerte creencia religiosa y unos principios irrenunciables que chocarán frontalmente con la disciplina militar. Pero Gibson, como buen creyente, cree en la redención y redime a ese padre brutal y traumatizado por la gran guerra a la vez que demuestra la grandeza de las libertades en los Estados Unidos. Cierto, estamos ante un panfleto algo trasnochado que llega varias décadas tarde, pero funciona perfectamente como gran espectáculo. Vaya si funciona. Gibson sabe que la primera parte de su historia no es novedosa, ni lo pretende, y rueda de forma académica una historia mil veces vista. Nada nuevo bajo el sol. Es en la segunda parte del film cuando Gibson demuestra sus dotes como director y narrador, es en la batalla cuando veos brillar a ese Gibson que nos recuerda por momentos al de Brave heart. La guerra es mostrada de forma cruda y sin contemplaciones, casi rozando el gore. La guerra es el infierno en la tierra (y así es mostrado) en el que el verdadero creyente pone a prueba su fe. Gibson nos brinda las que quizás sean las mejores escenas de guerra desde Salvar al soldado Ryan. Cierto que el retrato de secundarios deja un poco que desear y algún personaje como el hermano del protagonista desaparece sin más, pero el film engancha. Yo pasé un rato de lo más entretenido con esta historia algo rancia a mayor gloria de las personas con fe.

No contento con narrarnos la historia como si de la vida de un santo se tratara (alguna escena parece su ascensión a los cielos), Gibson recurre a entrevistas a los protagonistas reales e imágenes de archivo, como si el espectador necesitara de esas imágenes para acabar de creérsela.  A mí me resultaron redundantes, la verdad.

A pesar de su tono casi pastoral y algo pasado de época, el film está muy bien rodado (en especial las escenas de batalla) y entretiene. 

viernes, 11 de enero de 2013

El atlas de las nubes (Cloud Atlas)



Cada vez tengo más claro que el éxito de los hermanos Wachowski con Matrix fue pura casualidad. Tras la horrible Speed Racer los hermanos Lana (antes Larry) y Andy Wachowski intentan recuperar el prestigio perdido con la adaptación del best-seller de David Mitchell, Cloud Atlas. Para un proyecto así de ambicioso han necesitado la colaboración del director alemán Tom Tykwer (El perfume, The international, Corre, Lola, corre).

 Adaptar este relato era un gran reto, las seis historias del libro ocurren en tiempos y lugares distintos abarcando desde el siglo XIX a un futuro apocalíptico. Cloud Atlas era un proyecto de 100 millones de dólares que sólo podía ser o un gran éxito o una gran decepción, yo apuesto por lo segundo. El problema de la cinta no es que sea pretenciosa (que lo es y mucho) ni su duración de casi tres horas. El problema es que las seis historias que narra no acaban de conectarse nunca entre ellas. Cloud Atlas intenta funcionar con la precisión de un reloj suizo pero apenas logra avanzar a trompicones. Las historias tienen un interés desigual y la relación que las une es tan difusa que el espectador nunca acaba de verle la gracia al asunto, la verdad. Hay quien dice que en un segundo visionado se captan detalles que pasan desapercibidos la primera vez y que la trama  cobra más sentido, es posible, pero dudo que vuelva a invertir tres horas de mi vida otra vez en este film.


El inicio del film es bastante torpe, el acelerado montaje no logra que nos metamos dentro de ninguna historia ni que sintamos la más mínima empatía por ninguno de los personajes. El film presenta demasiados personajes en muy poco tiempo y no les dedica el metraje necesario conformando una desangelada presentación de personajes. Al film le cuesta arrancar y durante los primeros 45 minutos el espectador asiste a un galimatías de historias inconexas que nunca le acaban de interesar. Por suerte, la cosa mejora pasados estos 45 primeros minutos y las historias se hacen algo más interesantes (aunque uno sigue sin ver la verdadera conexión entre ellas). Sólo al final se intuye una cierta relación entre todas las tramas, bastante endeble, para qué vamos a engañarnos.

 
  El film se deja ver, no pasa de curioso, ni apasionan sus historias ni fascina por su apartado visual. De todas las historias yo me quedo con la del editor en el asilo, es en la que el estupendo actor Jim Broadbent tiene más protagonismo y se agradece. Me pareció además la historia más entrañable y divertida. El resto no pasan de lo ameno, como mucho. Los segmentos de aventuras están bien rodados pero no están bien hilvanados. No sé qué partes han sido rodadas por los hermanitos más pretenciosos de la historia del cine o por Tom Tykwer, no se nota que el film haya estado rodado a seis manos. Lo que sí se nota es que no ha habido una cabeza pensante que haya sabido llevar a buen puerto este enorme transatlántico a la deriva. Una pena.

 Por cierto, no me gustó la idea de que los mismos actores repitan personajes en cada una de las historias. Algunas caracterizaciones resultan bastante grotescas e inverosímiles. Las imposibles narices postizas de Susan Sarandon  y Halle Berry no quedan nada naturales. Tampoco son creíbles los cambio de raza, Tom Hanks no queda creíble como escritor de color, ni Halle Berry resulta creíble como mujer blanca o señora oriental de avanzada edad. Pero la palma se la lleva la coreana Du-na Bae cuya caracterización de joven pelirroja (y pecosa) es el colmo de lo inverosímil. Tampoco Hugo Weaving (actor talismán de los Wachowski) se ve natural como enfermera (¡¡¡) ni Hugh Grant puede evitar que se le reconozca incluso como jefe de un clan de salvajes caníbales. ¿Realmente era necesario usar siempre a los mismos actores? ¿Aporta algún sentido a la historia? Pues no, sólo sirve para que el espectador juegue a adivinar qué actor se encuentra debajo de esa cochambrosa caracterización.


 Todo sería perdonable si el film emocionara o tuviera un mensaje interesante, pero no es así. Cloud Atlas es Un enorme y atractivo envoltorio vacío de contenido.
Fallida.

4,5


martes, 8 de enero de 2013

Matrix (The Matrix, 1999)


Estrenada en 1999, Matrix supuso el blockbuster definitivo del fin del siglo XX. Su impacto fue enorme en su día e incluso eclipsó al decepcionante Episodio 1 de Star wars de George Lucas. Matrix  fue un salto cualitativo en cuanto a efectos visuales y fijó una estética que hoy día sigue siendo imitada.

 Los hermanos Larry (ahora Lana) y Andy Wachowski habían debutado como guionistas de la penosa Asesinos (sí, esa mala película con Stallone y nuestro Antonio Banderas fuera de control), parece ser que su guión sufrió muchas modificaciones y no estuvieron nada contentos con el resultado (ni ellos ni el resto del mundo). A pesar del fracaso de Asesinos, el productor Dino De LAurentiis decidió confiar en estos hermanos y les dejó dirigir otro guión escrito por ellos. Así pues, el debut tras las cámaras de los Wachowski se produjo en 1996 con el film Lazos ardientes (Bound), una película de cine negro sobre dos mujeres que se quedan con un botín de la mafia. El mayor atractivo era la estimulante presencia de Jennifer Tilly y Gina Gershon y alguna tórrida escena entre ellas. El resto del film no está mal y se ve sin problemas, pero nada hacía presagiar que estos dos hermanos iban a revolucionar el séptimo arte con su próxima película.

Matrix costó 64 millones de dólares y recaudó más de 450, convirtiéndose en un éxito sin precedentes y un clásico instantáneo del cine de ciencia ficción. Matrix fue considerada por muchos como una obra del calibre de Alien o Blade runner, otros la vieron como una especie de biblia post-moderna, un film de acción lleno de significados ocultos que le daban una complejidad no habitual en este tipo de cine. El enorme éxito de crítica y público fue refrendado con 4 merecidos Oscars técnicos. Pero, ¿realmente era Matrix tan buena?:


 El argumento de Matrix saquea sin piedad la novela Neuromante de William Gibson, publicada en 1984. Neuromante fue la novela que inició el movimiento Cyberpunk, es decir: historias de ciencia ficción en las que la tecnología se ha desarrollado mucho pero la sociedad está en clara descomposición. Los protagonistas suelen ser marginados de una sociedad dominada por la tecnología. Neuromante ganó los premios más prestigiosos de la ciencia ficción como el Nébula, el Hugo o el Philip K. Dick. Neuromante fue pionera a crear una realidad virtual (matriz o matrix en inglés) a la cual los humanos pueden conectarse, un mundo paralelo en el que casi cualquier cosa es posible. La idea y el desarrollo de Neuromante son la base directa de la que bebieron films como el manga Ghost in the shell (1995) o Matrix. Así pues, los Wachowski ni siquiera fueron pioneros en basarse en Neuromante, ya que Ghost in the shell ya lo había hecho 4 años antes. Incluso copiaron hallazgos visuales de Ghost in the shell, valga como ejemplo la famosa lluvia digital. Obviamente los Wachowski no citaron sus fuentes de inspiración ni aparece agradecimiento o mención alguna en su film. Un poco de humildad no les hubiera venido nada mal.
 Pero también incluyeron abundantes referencias al estado opresor de la novela 1984 de Orwell (Neo vive en la habitación 101), Alicia en el país de las maravillas (Neo recibe un mensaje en su ordenador que le invita a seguir al conejo blanco, que esta vez aparece en forma de tatuaje), hay referencias al cristianismo (Neo es el elegido que debe sacrificarse  para salvar a los demás), etc, etc, etc...



Matrix es también una actualización del mito de la caverna de Platón. En el siglo V a.C. Platón elaboró una metáfora sobre la ignorancia del hombre: supongamos que unos hombres viven atados de pies y manos en el interior de una caverna y de espaldas a una hoguera que proyecta sombras en las paredes. Estos hombres sólo conocerían las sombras, nunca ha visto los objetos reales que las provocan, son ideas erróneas que conforman su realidad. Los objetos reales (con su forma y color verdaderos) son desconocidos e impensables para ellos. Si a uno de estos hombres se le sacara de la cueva, probablemente no creería la existencia de una fuente de luz tan radiante como el sol. Pero, una vez acostumbrados sus ojos y asimilada la real naturaleza de las cosas, podría darse el caso de que quisiera volver a contar la verdad a sus compañeros de cautiverio y sacarlos del engaño. En Matrix, Neo decide tomar la pastilla roja y enfrentarse a la verdad, por dolorosa que sea. Neo sale de la cueva, acepta la verdad y decide liberar a sus compañeros. Así pues, la modernidad de Matrix ya la había inventado Platón hace 2.500 años.


Pero Matrix no pasará a la historia por sus connotaciones filosóficas sino por sus espectaculares escenas de acción. La revolución que supuso la combinación de efectos especiales con artes marciales y el bullet time hicieron de Matrix un espectáculo magnífico y un entretenimiento ideal. Yo lo pasé francamente bien en el cine. Escenas como la del entrenamiento entre Neo y Morfeo, el rescate de Morfeo o la lucha final con el agente Smith son clásicos del cine moderno. Obviamente, se nota la influencia del cine de Hong Kong y del maestro John Woo en muchas de sus escenas. Pero es innegable que cogiendo elementos de otros sitios estos hermanos dieron en la diana. Incluso su estética y su fotografía en tonos azules han sido imitadas hasta la saciedad.

Matrix era un entretenimiento perfecto, pero había que convertirlo en trilogía aunque no hubiera ideas para ello.




jueves, 13 de diciembre de 2012

El hobbit: Un viaje inesperado (The hobbit: An unexpected journey)


 El Hobbit, un viaje inesperado parte con un problema que no tenían las adaptaciones de El señor de los anillos. A priori, un libro de apenas 250 hojas no da para una trilogía. ¿Esta vez a Peter Jackson le ha podido la avaricia o ha querido abarcar demasiado?.

 Puede que Peter Jackson  haya sido demasiado avaricioso pero su talento y dominio de la técnica y el entretenimiento siguen intactos. No sólo consigue darle una uniformidad narrativa a este batiburrillo de leyendas, personajes y batallas sino que ha creado un film bastante compacto casi a la altura de sus anteriores incursiones por la Tierra Media, el listón estaba muy alto. Juega en su contra que el libro original está destinado a un público más infantil y que ya conocemos muchos seres de la Tierra Media. El Hobbit no nos impresiona tanto como lo hizo La comunidad del anillo en su día debido a que ya no hay factor sorpresa. Tampoco hay una amenaza inminente ni una cuenta atrás que dé tensión al relato. Todo eso vendría después.


 No sé si el film será del agrado de los fans acérrimos de Tolkien, quizás muchos consideren una aberración o un sacrilegio la inclusión de elementos no presentes en el libro original. El espectador no iniciado, como es mi caso, y que va sólo esperando pasar un buen rato, saldrá plenamente satisfecho. No sé exactamente qué partes se han inventado ni que partes han sido añadidas de otros relatos de Tolkien, pero el film funciona (a trompicones, pero funciona).

 Es cierto que al film le cuesta arrancar y nunca engancha de la misma manera que las tres primeras cintas. También la inclusión de algunos personajes como Frodo (al que le tengo bastante paquete) o Saruman queda un tanto forzada, vale. También hay pasajes que recuerdan irremediablemente a lo ya visto (las batallas, el rescate, la lucha de gigantes, persecuciones en cuevas, los inevitables planos aéreos marca de la casa) pero es algo inevitable y heredado del libro. Algunos podrían decir que Jackson imprime su estilo visual y narrativo a situaciones similares y otros dirán que se copia a sí mismo. Yo opino que Jackson ha pretendido dar continuidad a toda su obra sobre Tolkien rodando y editando de forma muy similar.  Es un estilo que ya todos asociamos a la Tierra Media. Tampoco creo que cualquier innovación hubiera sido bien recibida. Tampoco innova nada Howard Shore, su partitura para esta película se limita a repetir los temas de sobra conocidos sin ser capaz de crear algún pasaje que quede en la memoria del espectador, cayendo en un puro calco.

 No entiendo la obsesión por intentar abarcar todo el universo ideado por Tolkien, es algo casi imposible, ni entiendo el motivo por el cual esta película tenía que durar casi tres horas. Ya he dicho más de una vez que literatura y cine son dos artes totalmente distintos y una adaptación no tiene que ser totalmente fiel ni incluir todos los detalles del original literario. Una película no es buena en función de su duración, sino en función de su ritmo. Por suerte, El Hobbit tiene algunas bajadas de ritmo pero nunca cae en el tedio. Es cierto que no tiene la tensión de La comunidad del anillo ni la épica de El retorno del rey, pero a mí no me aburrió en ningún momento ni vi escenas de escandaloso relleno. Sí hay momentos que se podrían haber acortado como la cena inicial, la cancioncilla delante del fuego (pésimo doblaje) o el excesivo pasaje de los Trolls (carne de escena añadida en la edición extendida que aquí han tenido a bien incluir). Por cierto, la mano de Guillermo del Toro no se nota en nada en la película, mejor.


Obviamente, todo el apartado técnico es sobresaliente y está a la altura de la trilogía original. Quizás algún lobo gigante (o como se llamen) podría haber quedado más natural pero Gollum está especialmente logrado. Que le den un Oscar a la mejor interpretación a los animadores encargados de dar vida a Gollum, ya quisieran muchos actores profesionales (tipo Niclolas Cage) lograr tal cantidad de expresiones faciales. El esquizofrénico Gollum es ya un icono del cine moderno por derecho propio. Igualmente todos los actores reales me parecieron impecables en sus papeles. A destacar el binomio formado por el genial Ian McKellen como Gandalf y Martin Freeman (el Watson de la serie Sherlock) como Bilbo. También aparecen en escena  viejos conocidos de la Tierra Media como Chistopher Lee, Ian Holm, Cate Blanchet o Hugo Weaving.  Por supuesto, los enanos se hacen entrañables aunque fui incapaz de quedarme con el nombre de apenas un par de ellos.

Para concluir, puede que Jackson haya caído bajo el hechizo del anillo único y ha sucumbido a la avaricia alargando innecesariamente una estupenda historia que no daba para tanto. Pero el resultado, sin estar a la altura de la trilogía anterior, es un entretenimiento más que digno.

Por cierto, esta película tiene el mejor 3D que he visto en mi vida. Lo mejor en este terreno desde Avatar, a la que supera con creces. Recomiendo encarecidamente su visionado en este formato. Simplemente espectacular.

sábado, 6 de agosto de 2011

Capitán América: El primer vengador (Captain America: The First Avenger)


Nacido en 1941 de la mano de Joe Simon y Jack Kirby y con una clara función propagandística, El capitán América ha logrado sobrevivir durante 70 años defendiendo la libertad made in America. No hay más que ver su traje para darse cuenta del innegable mensaje propagandístico del personaje.


La verdad es que en la Segunda Guerra Mundial las cosas estaban bastante claras en cuanto a quienes eran los malos, en décadas posteriores la cosa no estuvo tan fácil y el Capitán América no fue a Corea (estaba congelado) o Vietnam, aunque creo que sí se ha enfrentado a Al Queda.

El film que nos ocupa es un intento de rememorar los films clásicos de aventuras de los años 40, esos que protagonizaba el capitán América. Es un ameno film de aventuras con un correcto guión y un buen ritmo. No aporta nada nuevo que no esté más visto que el tebeo, pero no aburre en ningún momento ni trata al espectador de idiota. Sigiendo los pasos de X-men, Iron man o Thor, los de Marvel nos entregan una decente adaptación de su personaje. La formula no es perfecta pero da a los fans lo que pide y es capaz de enganchar a las nuevas generaciones. Esta vez tiene el aliciente de ambientar el film en la segunda guerra mundial, lo que le da un toque retro no sólo en la estética.

Se agradece que hayan cuidado bastante el guión con constantes guiños al universo marvel: el padre de Tony Stark, el cubo cósmico, etc. Incluso se ríe con ironía del ridículo traje de El Capitán América y su labor propagandística. En un momento dado hasta se le llama "payaso con escudo". Aún así, uno no puede evitar sentir cierta vengüenza ajena en la inevitable escena de las masas vitoreando al héroe que tanto les gusta a los de Hollywood.

No podemos obviar que un superhéroe vestido de esa guisa puede quedar realmente irrisorio en pantalla pero, al igual que en Thor o Spider-man, han sabido resolver el problema evitando caer en un ridículo que hubiera arruinado el film. Es que un héroe con alitas en la cabeza queda muy mal en pantalla. Por cierto, me gustó cómo introducen lo del escudo haciendo que Steve Rogers se proteja previamente con la tapa de un contenedor de basura o la puerta de un taxi.

El director Joe Johston (Oceanos de fuego, Jumanji, Parque jurásico 3) demuestra una vez más que es un hábil narrador de películas de aventuras y entrega un film entretenido.Creo que el tono elegido por Johnston es muy acertado, sabe que el personaje no debe ser tomado en serio y entrega un buen film de aventuras para pasar el rato, sin más aspiraciones y evitando los excesos patrióticos en todo lo posible (la cosa estaba difícil). Un blockbuster veraniego bastante correcto.
Esta peli en manos de Michael Bay huiera sido terrible. Básicamente la diferencia entreTransformers 3 y El capitán América es que la segunda no está rodada como un video clip, hay una historia que contar, un cierto desarrollo de los personajes, no abusa de los planos de la bandera y las batallas no se hacen eternas.

Supongo que buena parte del éxito del film están en las convincentes interpretaciones de todo el elenco. Chris Evans está correcto en el papel de Steve Rogers tanto antes como después de tomar el suero del super soldado. Por cierto, ¿este chico no hizo ya de La antorcha humana? Dos héroes Marvel interpretados por el mismo actor, curioso. Hugo Weaving está bien, me gusta en este tipo de papeles de tipos raritos tipo Matrix o V de vendetta. También se puede decir que Tommy Lee Jones cumple y da credibilidad a su personaje. Yo me quedo con Hayley Atwell (Los pilares de la tierra, El sueño de Casandra) que parece que por fin va a tener el reconocimiento que se merece.

Hay cosas que no me acaban de gustar, como que Cráneo rojo no lleve máscara sino que su propia cara sea de color rojo o la muerte de ciertos personajes que no coincide exactamente con los cómics. En mi opinión, son licencias sin demasiada importancia. Como los famosos lanza redes de Spider-man, variaciones que no traicionan la esencia del personaje.

Lo dicho, una peli entretenida que prepara el terreno para Los vengadores. Habrá que ver cómo queda el personaje en el presente.

5,5