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martes, 9 de marzo de 2021

Mank


  Hubo un tiempo en el que el cine de Hollywood era un arte ejecutado por artesanos de muy distinto pelaje. por increíble que os parezca, hubo un tiempo en el que no había Instragram ni Tik Tok. Un tiempo en el que las películas eran en blanco y negro. Es más, un tiempo en el que no estaban diseñadas por algoritmos destinados a satisfacer brevemente a un público adolescente que las olvidará con el siguiente vídeo de un youtuber que se a fugado a un paraíso fiscal. Eran películas paridas por artistas, pioneros, locos, borrachos y egocéntricos. A veces todos estos adjetivos se podrían aplicar a la misma persona y se quedaban cortos. 

martes, 18 de septiembre de 2018

Ready player one


  Ready player one es la prueba de que la cada vez más tenue barrera entre cine y vídeo juego ha caído definitivamente. Y ha sido un director de la reputación y prestigio de Steven Spielberg quien ha osado derribar finalmente tan débil frontera.

martes, 21 de febrero de 2017

Lion



Como casi todo en la vida, esto del cine es totalmente subjetivo y no hay dogmas que valgan.  Da igual lo mucho que creas saber, los miles de películas que hayas visto o los centenares de libros sobre cine que hayas leído. Lo que a una persona le emociona puede causarle urticaria a otra. De ahí la dificultad de comentar una película, todo es opinable. Personalmente, intento ser lo más objetivo posible en cuanto al apartado técnico y cosas más o menos cuantificables, pero no hay normas sobre las emociones. Si te entusiasmó Escuadrón suicida o lloraste a moco tendido con Transformers 3, pues muy bien, nada que objetar.
Dicho esto, debo dejar constancia de que Lion me gustó a a pesar de sus deficiencias. No me parece una gran película pero funciona. Es un eficiente drama en su primera parte (la de Saroo en la India) para flirtear con el tedio y la indefinición en su segunda parte. Sin embargo, no pude evitarlo. Lion me atrapó desde el principio y me exprimió el lacrimal a base de bien en su tramo final. Quizás se deba a que soy padre y estoy muy sensible con el tema de los niños. Reconozco que la parte del film que transcurre en la India me resultó muy estimulante. El film huye de los tópicos y los paisajes de postal para adentrarnos en lo más terrible de este inmenso y complejo país. Al igual que Slumdog millionaire (en la que también estaba Dev Patel), Lion funciona perfectamente como retrato de las miserias de los países en desarrollo. Sufrimos con el personaje, sentimos su desesperación y su nostalgia a través de los ojos del niño Sunny Pawar, simplemente arrebatador.  Reconozco que la historia real de Saroo me atrapó y me tuvo con el corazón en un puño. Ni siquiera la aparición de Nicole Kidman (disfrazada de persona normal sin bótox) consiguió romper el hechizo.

Es en la segunda parte cuando la emoción deja paso a la reflexión y el film pierde algo de fuelle. Cierto que la manera de buscar su hogar a través de la memoria y el tiempo gracias a Google Earth no deja de ser una interesante metáfora de cómo la tecnología puede ayudarnos a encontrarnos a nosotros mismos aunque la mayoría de las veces sirva para todo lo contrario. La historia no carece de interés, sigue siendo un drama aceptable  pero se pierde un poco por las ramas. El contraste entre la opulencia de los países ricos con la miseria de los emergentes se podría haber explotado más. Viendo el film uno se da cuenta de la suerte que tiene de vivir en esta parte del mundo. A pesar de las crisis de todo tipo, estamos a años luz del Tercer Mundo. Sin embargo, el drama de este joven en busca de sus orígenes se torna algo repetitivo y confuso. El tono del film muta hacia lo sentimental y sensiblero pero al menos no se recrea en vacuas escenas en busca de la lágrima fácil. Tampoco colabora demasiado a la historia la hierática actuación de Rooney Mara, esta chica me resulta inexpresiva casi siempre, la verdad. Ella solita se cargó a un personaje tan jugoso como Lisbeth Salander en Millenium: Los hombres que no amaban a las mujeres.



Lion no es un film perfecto, tiene fallos y carencias evidentes pero consigue su objetivo de emocionarnos. Al menos, a mí me emocionó y acabé en un mar de lágrimas.




miércoles, 10 de agosto de 2016

Stranger things


 Stranger things  es la nueva propuesta del canal Netflix. Como ya viene siendo habitual, los estrenos de esta cadena (que estrena simultáneamente todos los episodios de una temporada) son más que recomendables. Tras la sensacional Jessica Jones, ahora Netflix nos ha vuelto a sorprender gratamente con Stranger things.

jueves, 28 de julio de 2016

13 HORAS: LOS SOLDADOS SECRETOS DE BENGASI


Odio el cine de Michael Bay y todo lo que significa. Para mí sus películas (por llamarlas de alguna manera) son el paradigma de lo que nunca debió de ser el cine. Bay es un peligro público que, ironías crueles del destino, ha tenido grandes éxitos de taquilla como Bad boys, The rock, Armagedon, Pearl Harbor o ese elogio a la estupidez que es la saga Transformers. Su estridente cine se basa únicamente en los efectos especiales sin tener el más mínimo interés en la trama (ridícula cuando no inexistente en todos sus films) ni en el desarrollo de personajes (planos y patriotas). Su cine para memos parece tener como único objetivo glorificar a las fuerzas armadas estadounidenses. No se sabe si Bay ha leído un libro alguna vez o si ha salido de su país, pero creo que cualquiera de las dos cosas le vendría muy bien. Igual descubre algo. Tampoco podemos decir que su estilo haya evolucionado en estos 20 años de carrera. No solo es un director anclado en su propio estilo visual sino que se dedica a producir abundante basura que recae en manos de otros directores más negados que él, cosa difícil de creer. Así ha producido innecesarios remakes de films de terror como La matanza de Texas, Viernes 13 oAmytiville. Como era de esperar, todas ellas muy inferiores a las originales. Las filmografías de Michael Bay y Roland Emmerich son al cine lo que una hamburguesa de McDonald’s a la cocina internacional: pura basura consumida diariamente por millones de personas que, quizás, no conozcan nada mejor. Así nos va.

Todo este largo párrafo glosando los motivos por los que odio el cine de Michael Bay sirve de introducción para que entendáis mis reservas hacia la última película de este tipo. Parece que ha abandonado parcialmente la ciencia ficción más descabezada (ya sabes: miles de hierros cambiando de forma vertiginosamente ante los ojos del mareado espectador) para adaptar una historia real. Pero no una historia real cualquiera. La historia de unos americanos atrapados en la embajada norteamericana de Bengasi, Libia, en 2012. Una historia que le permite a Bay avisarnos del peligro que corren la civilización occidental, la democracia y la libertad. Menos mal que están los norteamericanos por el mundo. Que aunque sean soldados a sueldo, los protagonistas de este film son norteamericanos y ellos sí que saben mantener a raya a los insurgentes islamistas. A veces pienso si Bay no estará a sueldo de la CIA.
No esperéis de Michael Bay una somera aproximación a lo que supuso la malograda primavera árabe ni una detallada descripción de la situación en Oriente Medio. Tampoco se explica quien fue Gadafi a pesar de que su cara aparece bastante en el film, únicamente se explica que fue un dictador y que tenía una guardia personal formada por mujeres. Todo lo demás le importa muy poco a Michael Bay y a su público ávido de acción. Con unos breves textos explicativos (apenas 25 segundos), Bay nos mete en faena. Una pena que Bay se dedique tanto tiempo y dinero a las escenas de acción y no pierda un segundo en meternos en el contexto histórico de su film. En ese aspecto me han gustado mucho más films recientes como Argo, La noche más oscura o Único superviviente. Pero Bay va a lo que va. Su film emparenta más con Blak Hawk derrivado. Tiroteos a mansalva para demostrarnos lo bravos que son los yanquis aunque estén en inferioridad numérica. Que para algo creen firmemente en la familia y la camaradería. No pueden faltar esos planos de la bandera yanqui, ni el publi reportaje de las fuerzas aéreas norteamericanas, ni esos planos a cámara lenta marca de la casa. Incluso se plagia a sí mismo mostrando el recorrido de una bomba que cae al suelo que ya usó en Pearl Harbor.
Si uno consigue apartar a un lado el patriotismo y las manidas alabanzas a la familia y la camaradería, nos encontramos ante un film efectivo que cumple su misión de entretener. No me duelen prendas en reconocer que es su mejor película hasta la fecha, tampoco era tan difícil, y que pasé un rato agradable durante buena parte del metraje. Al menos esta vez, el film se hace ameno aunque sus dos horas y media de tiroteos y asaltos acaben resultando excesivas. Esta historia (que tampoco hay mucha) se podría haber contado en hora y media sin problemas. Las escenas de acción están conseguidas, para eso son lo único que importan a Bay, y poco más se puede decir.
 Esta vez Bay está algo más comedido, es cierto, no hay tanto efecto digital que marea al espectador ni chicas monas metidas con calzador. Pero sigue siendo el maldito Michael Bay.


lunes, 4 de mayo de 2015

Vengadores: La era de Ultrón


 La verdad es que sólo con ironía y nostalgia se puede enfrentar el espectador adulto a estas películas de super héroes en mallas. El cine comercial ha comenzado hace décadas un viaje sin retorno hacia el espectáculo total desprovisto de alma. ¿Llegaremos a un punto en el que una aplicación generará una película digital a medida de los gustos del espectador? ¿Quedará hueco para la sorpresa? ¿Tiene alma el cine del estudio Marvel? No lo sé, pero nosotros tenemos (todavía) nuestro corazoncito.

 Ya tenemos aquí al esperada segunda parte de Los Vengadores. Visto lo bien que han funcionado las últimas entregas de los estudios Marvel, era de esperar que esta nueva entrega no se moviera ni un ápice de la fómula del éxito. Así ha sido. Los vengadores 2 no aporta nada nuevo que no hayamos visto ya, es más de lo mismo pero ampliado. Los fans de los superhéroes Marvel y los fans de este cine de acción saldrán más que satisfechos. No procede pedirles nada más a estas películas. Leñe, que muchos crecimos con estos personajes y hay que reconocer que estas adaptaciones son muy entretenidas. No filosofemos más, por favor.

 Hagamos un poco de historia. La bancarrota a la que parecía destinada la editorial Marvel a mediados de los años 90 le obligó a vender los derechos de algunos de sus personajes a los grandes estudios cinematográficos para su explotación. Así, Fox compró los derechos de los mutantes (X-men) y los 4 Fantásticos.  Por su parte, Sony compró los derechos de Spider-man. Sin embargo, el éxito de las adaptaciones realizadas por los grandes estudios hizo que Marvel (una vez saneadas sus cuentas) se lanzara a la explotación del catálogo de personajes que aún retenía. Todo ello nos lleva a que hoy Sony sigue explotando Spider-man de forma rastrera y Fox ataca una vez más con otro film sobre los 4 Fantásticos. Finalmente, Marvel ha decidido cancelar la publicación de los cómics de los 4 Fantásticos tras más de 50 años, parece que la bajada de ventas y la imposibilidad de rentabilizar la serie en futuras películas han sido decisivas. Amén que hacerle publicidad a otro estudio no debía hacerles mucha gracia. Seamos francos, ya antes de caer en manos de Disney, Marvel se ha convertido en un estudio de cine para el cual la publicación de cómics es un negocio secundario.
 Sin embargo, lo más sangrante y llamativo para el espectador es que algunos personajes tienen los derechos compartidos entre Fox y Marvel. Así, Quicksilver apareció en X-men Días del futuro pasado (siendo lo más divertido del film) y también aparece en esta Los Vengadores 2. Como Fox tiene el derecho de explotación de todos los mutantes, Quicksilver no es un mutante sino un mejorado (ojito a la artimaña). Lo mismo ocurre con su hermana Wanda (La bruja escarlata), aquí ambos no son mutantes ni hijos de Magneto (ya que éste también es un mutante y no se le puede ni nombrar en una peli Marvel).
 El guión de La era de Ultrón no es gran cosa pero tiene los suficientes elementos de humor, ironía e incluso emoción como para hacernos sentir otra vez como cuando leíamos las historias de estos personajes siendo unos críos. De hecho, el público infantil y juvenil es el target mayoritario de Marvel y su mayor logro es que los adultos también podamos disfrutar de sus películas. Hay mucha pelea, mucho ego y algo de sensiblería para que los héroes no parezcan meras máquinas de luchar. Tony Stark sigue siendo el pilar angular del grupo pero el resto de personajes gana protagonismo haciendo que el conjunto resulte bastante equilibrado. Todos tienen su momento para lucirse y me gustó el trato que se dispensa a secundarios como La viuda negra, Ojo de Halcón o el doctor Banner.
Lamentablemente, el villano de la fución no está a la altura de lo esperado. Más allá de su primera aparición, Ultrón resulta un villano un tanto endeble y poco terrorífico. Su amenaza sobre el planeta tierra no hay quien se la tome en serio, la verdad. Una lástima. Ya sabemos que el villano es fundamental en este tipo de cine y aquí no ha estado a la altura. Tampoco entiendí la necesidad que tiene Ultrón de mover los labios para hablar (¿no era un robot?). Me pareció mucho más atractivo el personaje de Wanda, por sus poderes y su apariencia, que el de Ultrón. Me gustó también el tratamiento del personaje de Visión, la verdad es que Paul Bettany es clavadito al personaje.

  La era de Ultrón funciona a las mil maravillas si lo que buscas es acción a raudales. Los vengadores 2 es una montaña rusa que una vez que no deja ni un segundo de respiro al espectador. Por momentos me recordó a Transformers (esa lucha entre Iron man y Hulk parece rodada por un Michael Bay hasta arriba de ácido) y a Fast & the furious. Estas tres sagas son claros exponentes del cine de acción moderno, un cine al que no hay que exigirle nada más allá de la acción sin freno. Nada de filosofar sobre el origen y la deriva del ser humano, no procede. Esto es cine de consumo inmediato. Obviamente, yo prefiero Los vengadores aunque sólo sea por el cariño que les tengo a los personajes.
Esta vez no había que contar cómo se forma el grupo y el guión se permite desarrollar las relaciones interpersonales entre los vengadores. Sigue habiendo piques y peleas entre ellos que harán las delicias de los espectadores. Nos se traiciona nada de lo mostrado en las anteriores películas de Marvel y las tramas están bien integradas. Se habla de personajes ya vistos en las películas de Thor, Iron Man o El capitán América dando la sensación de que estamos realmente en un universo cohesionado.
El film sufre un claro parón pasada la mitad del metraje (la granja) pero creo que le viene bien para que el espectador recupere el aliento y los personajes puedan reflexionar. La cosa no es grave, es un paso atrás para coger carrerilla hacia un final simplemente tan absurdo como grandioso y estridente.

  El director Joss Whedon cumple una vez más y ofrece un espectáculo vibrante  y apabullante. Su estilo narrativo no presenta aquí ninguna novedad. El tipo no ha inventado nada pero al menos no estropea la historia que tiene entre manos. La peli se ve sin problemas y sus 142 minutos no se me hicieron pesados en ningún momento, tampoco las batallas me parecieron eternas ni difíciles. El apartado técnico tiene el mérito de incorporar a decenas de personajes interactuando con miles de efectos especiales y que la cosa no quede incomprensible. Obviamente se han gastado mucho más dinero en efectos que en un buen guión. Sí me molestaron un poco el abuso de la cámara lenta y alguna fantasmada pero sin llegar nunca a lastrar el film.

Reconozco que quizás me estoy haciendo mayor para este tipo de cine tan frenético, salí de la sala de cine aturdido pero satisfecho. No me esperaba nada más ni nada menos de lo que esta película me ha dado. Un film ideal para desconectar y volver a sentirnos como un niño.

lunes, 19 de enero de 2015

Birdman (o La inesperada virtud de la ignorancia)



 Cuenta la leyenda que Johnny Weissmüller murió creyéndose Tarzán y que Bela Lugosi se creía realmente un vampiro hacia el final de sus días (las drogas son muy malas, amigos). A veces se produce una identificación tal del actor con su personaje que es realmente difícil distinguirlos. Esperemos que tal cosa no le acabe ocurriendo a Michael Keaton y su Birdman.

 La identificación de Keaton con su personaje no puede ser mayor. Keaton fue el Batman de Tim Burton en sus dos películas sobre el personaje. Nunca me gustó Keaton como Batman, sólo a Burton se le ocurriría hacer un Batman canijo y un Joker gordo. Pero Keaton no supo aprovechar la fama que le dio el hombre murciélago y su carrera se hundió. Igualmente su personaje en Birdman, Rigan Thompson, rechazó seguir interpretando al superhéroe Birdman y su carrera se fue al traste. Ambos (Keaton y Thomson) acabaron siendo adictos al alcohol y a los peluquines. Ahora Michael Keaton/Riggan Thomson intenta demostrar que no están acabado. Así pues, ambos (actor y personaje) se lo juegan todo a una carta que los situará en la cresta de la ola o los sepultará definitivamente en el olvido. No voy a contaros lo que ocurre con Riggan Thomson pero Keaton está magnífico en su última oportunidad.

 No olvidemos que los actores de cine comercial son despreciados por sus compañeros del teatro. Generan millones de dólares pero no tienen prestigio, prostituyen su talento (en el hipotético e improbable caso de tenerlo) por unos efímeros fama y dinero. Es por ello que estrellas del cine comercial se refugian en el cine independiente o el teatro en busca de reconocimiento y prestigio. Parece ser que, ironías del destino, la jugada le ha salido bien a Michael Keaton, está en el mejor personaje de su carera y ya le ha valido el globo de oro. Incluso Birdman es firme candidata a los Oscars de este año con nueve nominaciones.  Ya sabemos lo que les gusta a los de Hollywood mirarse el ombligo y divagar sobre sí mismos. Les fascina ver el mundillo del cine y el teatro retratados en la pantalla, da igual que los pongan a parir. Casi les gusta tanto como relanzar las carreras de actores olvidados. Sirva como ejemplo Michael Keaton.


 ¿Qué ha movido al director mejicano Alejandro Gonzáles Iñárritu a escribir y dirigir Birdman?  ¿Estaba cansado de ver cómo películas infames son las más taquilleras y cómo penosos actores son considerados estrellas? Yo diría que sí. El cine es (o debería ser) un arte además de una industria.
  Iñárritu ha sido valiente (osado más bien) y ha hecho un film visceral que se nota que le ha salido de las tripas (o más abajo), ha cargado contra todo aquello que le ha dado la gana: actores, críticos, industria, público, etc. Bravo por él, necesitamos más directores así. Se ha quedado tan ancho y encima parece que su película está gustando mucho a la crítica (contra la que lanza unas cuantas puyas) y los académicos. Por primera vez Iñárritu introduce la ironía y el humor negro en su cine, algo que le era muy necesario a su mortecina filmografía. Al menos, nadie puede negarle a Iñárritu que no haya intentado ser original y romper su propio estilo. Birdman es una negrísima autoparodia del mundo del espectáculo.

 Iñarritu arremete violentamente contra el cine comercial, personificado en Spider-man y Transformers. Ya sabemos que Hollywood es una industria que vomita siempre la misma basura para un público idiotizado a cambio de grandes beneficios. Todo pasa tan rápido hoy en día que dejas de ser una estrella cuando aún eres joven, imposible mantenerse siendo (casi) imposible volver a reflotar tu carrera. Cuando dejas de ser trending topic eres olvidado. Los quince minutos de fama de Warhol nos parecen mucho hoy en día.


  Birdman está lleno personajes que parlotean sin parar en ese microuniverso de camerinos y pasillos del teatro. Al espectador le cuesta entrar en la película, una vez que entras la cosa mejora y se disfruta pero AVISO: no es un cine para todo tipo de paladares. Que nadie piense que va a reírse con esta ácida comedia o que va a ver un film de superhéroes al uso.
Birdman adolece de demasiada cháchara y algunos bajones de ritmo. Tampoco esa especie de realismo mágico creo que sea del agrado de muchos espectadores. Yo pasé un buen rato pero acabé algo aturdido, se me hizo algo dura por momentos, sus dos horas de intensos diálogos me dejaron casi exhausto. Por cierto, yo acabé harto de la percusión de Antonio Sánchez, menudo peñazo de música. Quizás la intención era que el espectador se sintiera tan aturdido y confuso como el personaje principal, en ese caso es un éxito. La fotografía de Lubezki me pareció muy acertada a pesar de la complejidad que representaba la forma de rodar las escenas.


 En el irregular y caótico guión casi todos los actores tienes momentos en los que te ponen los pelos de punta. A parte de Michael Keaton, están sobresalientes Emma Stone (Amazing Spider-man), Naomi Watts (King Kong) y Edward Norton (El increíble Hulk). Como vemos, todos ellos tienen culpas que expiar por haber participado en el cine comercial y de súper héroes. Una vez más, Birdman nos ofrece una identificación entre actores y sus personajes.

 La forma de Birdman va unida de forma indivisible con lo narrado. Esta historia no tendría sentido de no estar contada en un único (y falso) plano secuencia. Ya en 1948 Alfred Hitchcock intentó rodar La soga en un único plano secuencia, como si de una obra de teatro se tratara. Las limitaciones técnicas se lo impidieron, parece ser que los rollos de las cámaras no duraban más de 10 minutos, por lo que La soga tiene varios cortes hábilmente disimulados por el mago del suspense. Casi 70 años después Iñárritu lo vuelve a intentar con un falso plano secuencia lleno de trucos digitales. Su plano secuencia tiene momentos realmente sublimes y escenas que se hacen demasiado largas, estupendos momentos de gran intensidad que contrastan con salidas de tono del tamaño del Empire State.
 Viendo Birdman no sólo me acordé de La soga, también me vinieron a la mente películas de grandes maestros como John Cassavetes (Opening night), Peter Bogdanovich (¡Qué ruina de función!), Woody Allen (Balas sobre Broadway) o Bob Fosse (All that jazz). En todas ellas asistimos a los miedos, miserias y dudas de los actores antes de una función. Así pues, la propuesta de Iñárritu no es totalmente novedosa ni en su temática ni en su forma de narrarla. Su innegable mérito reside en su mala leche y en su valentía.

 Iñárritu ha cuadrado el círculo, ha atacado al sistema y a éste le ha encantado. Sólo por ello vale la pena echarle un vistazo a Birdman.

7



miércoles, 13 de agosto de 2014

Noé


 La hasta ahora impecable trayectoria de Darren Aronofsky se ha topado con una epopeya de dimensiones bíblicas que, si bien no es un gran fracaso, sí supone la cota más baja de su filmografía.

 Lo cual, tampoco quiere decir que estemos ante una mala película, ni mucho menos. Ocurre con este Noé lo mismo que le pasó a su director con La fuente de la vida, son films eclécticos que pecan de indefinición al intentar conjugar gran espectáculo visual con un mensaje excesivamente profundo. Cosa que no es mala de por sí, pero que no está del todo bien resuelta.

 Noé narra el famoso pasaje bíblico del Antiguo Testamento y lo hace aunando gran espectáculo y la profundidad habitual en el cine de Aronofsky.  De origen judío, Aronofsky narra esta historia con su buen hacer habitual y le imprime un acertado ritmo, es respetuosos con los creyentes y no se toma excesivas licencias que levanten ampollas (excepto en algunos países musulmanes para los que está prohibido hacer representación alguna de los profetas del Corán, entre los que se encuentra Noé). Sin embargo, por momentos parece que estamos viendo una superproducción de catástrofes más al uso, un blockbuster de esos que podrían estar firmados por Roland Emmerich. Noé es cine de catástrofes y grandes efectos especiales antes que una sesuda reflexión sobre la historia de Noé. La balanza de decanta por la espectacularidad (incluso hay unos gigantes de piedra que parecen Transformers de piedra) frente a los significados de la historia.


 A pesar de la espectacularidad de sus imágenes, esta versión de Noé no está exenta de múltiples interpretaciones. Entiendo que Aronofsky haya querido hacernos ver la escasa diferencia que existe entre un verdadero profeta y un loco. Su Noé (perfectamente encarnado por Russell Crowe) es un fundamentalista religiosos que sigue ciegamente los designios que recibe de Dios a través de sus visiones (en las que sí vemos el sello Aronofsky). Pero Noé puede ser visto como un fundamentalista peligroso como un auténtico profeta elegido por Dios. Aronofsky juega hábilmente con la idea de los peligros de la fe y la determinación. Su Noé es un ecologista convencido que vive en armonía con la naturaleza, no mata animales sin motivo ni come carne. Sin embargo, deja que mueran miles de personas en el diluvio universal y está dispuesto a matar a sus nietas sólo para cumplir el mandato divino. Algunos podrían tildarlo de psicópata terrorista ecológico. La Biblia vista con ojos actuales adquiere significados que probablemente ni los que la escribieron podían imaginar.

 Creo que Aronosky triunfa  a la hora de hacernos ver cuánto ha cambiado la sociedad desde que se escribió el Antiguo Testamento, pero fracasa al disfrazar su película de blockbuster. Incluso hay una pelea final con un villano y cambios de bando en el último momento. Yo de Aronofsky me esperaba algo más original. Supongo que para narrar la historia de Noé se vio atrapado entre la necesidad de un gran presupuesto y las exigencias de la productora. Quiero creer que este no es el Noé que realmente Aronofsky quería hacer y que las concesiones al gran público fueron impuestas por el estudio.

 Lo que da cohesión al film son la acertadas interpretaciones de Russell Crowe, Jennifer Connelly y Emma Watson. Todos ellos están francamente bien y dan la necesaria credibilidad a esta historia. También Anthony Hopkins aporta su buen oficio como el abuelo de Noé, Matusalén.

 Lo dicho, irregular, me gustaron las connotaciones morales del film pero no me gustaron las aspiraciones de blockbuster.

6


lunes, 16 de diciembre de 2013

Lobezno inmortal (X-Men: Wolverine 2)


Lo siento mucho pero esta película me pareció un horror de cuidado. Mala hasta decir basta. Ni el carisma de Hugh Jackman ni los efectos especiales ni las espadas japonesas consiguieron sacarme del tedio en el que me sumergió este pésimo film desde su inicio.

El problema fundamental deriva de una trama que no consigue interesar al espectador, en ningún momento nos importa un bledo lo que ocurre en la pantalla.
 EL nefasto James Mangold sustituyó a Darren Aronovsky en la dirección de este proyecto y me alegro de que el autor de Réquiem por un sueño decidiera no verse implicado en esta chapuza. Intentar hacer una película de superhéroes que no sea  infantil es un intento muy loable que pocas veces sale bien. El Batman de Nolan es un ejemplo a seguir, pero Lobezno no es Batman, no tiene esa carga dramática. Aquí se nos presenta un Logan traumatizado y con persistentes pesadillas con Jean Grey (Famke Janssen), la sombra alargada de Nolan se extendió a Superman y ahora alcanza a Lobezno. Sinceramente, creo que el tono a seguir con los superhéroes Marvel debería ser el de Los vengadores o Iron man y no el de este ladrillo. Se puede optar por el enfoque serio, pero hay que tener talento para hacerlo. Lamentablemente, en Lobezno inmortal el talento brilla por su ausencia.


Yo aún sigo sorprendido de que me haya aburrido tanto viendo un film de superhéroes. Lobezno inmortal tarda mucho en arrancar y cuando lo hace no interesa. Todas las disputas familiares de los personajes me parecieron un rollo tremendo, leñe, estamos ante un film de aventuras. No me gusta el cine de entretenimiento que toma al espectador por idiota (Transformers, Resident evil, 2012, etc) pero casi es peor pensar que el espectador tiene una paciencia infinita. La trama de Lobezno inmortal va dando bandazos sin sentido y tiene unos parones inexplicables. El público de Lobezno quiere verlo en acción, por supuesto, pero se puede revestir la acción de una trama mínimamente interesante. Sin embargo, aquí parece que el guión lo han ido redactando sobre la marcha. El resultado es un film muy irregular y aburrido que sólo levanta vuelo en su último tramo cuando ya el espectador hace bastante rato que mira el reloj. Parecía difícil de lograr, pero es incluso peor que la primera película de Lobezno.

Ni el viejo amigo de Logan convertido en gran empresario, ni la chica que puede ver el futuro, ni la heredera del imperio, ni el padre de la anterior, ni la pérfida doctora que cuida al patriarca, ni el novio ninja de la chica, ni el prometido oficial de la chica consiguen otra cosa que aburrir al espectador ávido de aventuras. Un lío de personajes que no aportan nada. Por momentos me pareció estar viendo un episodio de Falcon Crest con actores japoneses en un decorado de cartón piedra, al menos Angela Channing tenía carisma.
 Todo ese rollo a lo Rey Lear no funciona, podría haberlo hecho en otras manos más hábiles pero aquí hunde al film en la miseria. los personajes cambian de bando sin sentido alguno e incluso se han sacado de la manga una forzada historia de amor que no hay por donde cogerla. Por cierto, no entiendo la manía de hablar tanto que tienen los personajes de este film ¿Nadie se dio cuenta que Lobezno es un personaje al que el público quiere ver cabreado y destrozándolo todo? Aquí Lobezno parece una hermanita de la caridad, sólo en un par de ocasiones saca realmente a relucir su famoso mal carácter (y lo arruina una piscina). De hecho, Lobezno es casi una comparsa en toda esta zafia intriga de poder y sucesiones a la japonesa.

 Otro factor que estropea el film es la falta de originalidad con la que están rodadas las escenas de acción, no pueden ser más insulsas y carentes de ritmo. Desaprovechar de esta manera las peleas de ninjas contra Lobezno es casi un pecado. Pues James Mangold lo hace. Definitivamente, este señor que empezó su carrera de forma muy prometedora debería retirarse a un monasterio a meditar sobre sus pecados en forma de película. Noche y día (sí, esa basura en la que los San Fermines se celebran en Sevilla) y Lobezno inmortal son dos claros ejemplos de mal cine de aventuras actual.

 Una pena, Lobezno y los espectadores se merecen algo mejor.

3,5

lunes, 14 de octubre de 2013

GRAVITY



 Alfonso Cuarón es todo un valor a tener en cuenta. Tras unos inicios un tanto dubitativos, el film Y tú mamá también fue una agradable sorpresa que nos indicaba que bajo su dirección había un diamante en bruto. Con Harry Potter y El prisionero de Azkaban dio el salto a las grandes producciones y nos entregó una de las mejores películas de la saga del joven mago. Luego se embarcó en un proyecto personal como Hijos de los hombres cuyos resultados fueron más que satisfactorios, dando una de las mejores películas de ciencia ficción de los últimos años. Cada proyecto de Cuarón es totalmente distinto del anterior y nada parece presagiar cuál será su próximo paso.



Gravity es una cinta sobre unos astronautas en el espacio, se puede decir que es una de las mejores películas del espacio gracias a la sensación de verosimilitud. No hay grandes fantasmadas ni cosas inverosímiles, quizás sea una de las visiones del espacio más realistas nunca vistas en el cine. Quizás junto con Apollo XIII me parece una de las más veraces aproximaciones al espacio. Alfonso Cuarón (acompañado en el guión por su hermano) nos propone una gran aventura acompañada de un gran espectáculo visual. No le hace falta irse al género de la ciencia ficción, en las manos adecuadas el espacio ya es en sí mismo una gran aventura y un gran espectáculo.

Por suerte, Cuarón no ha intentado hacer su particular 2001. No ha sido tan pretencioso pero sí que no se ha limitado sólo a ofrecernos un film de aventuras. Cuarón evita triunfalismos y patrioterismos vacuos (no hay planos aplastantes de la bandera norteamericana) demostrando que se puede hacer una historia universal partiendo de un país concreto sin que el resto del mundo se sienta ridículo. A ver si aprenden de una vez estos gringos, ha tenido que venir un mejicano a darles una lección. Tampoco hay aquí ni un solo efecto especial que sea superfluo ni gratuito, cada efecto tiene un sentido y está al servicio de la historia (no como ocurre habitualmente en el cine actual). 


 Ocurre que Gravity tiene mucha más miga de la que puede parecer en principio. Más allá de los soberbios efectos visuales y un 3D realmente asombroso, el film tiene su punto fuerte en el personaje de Sandra Bullock. Ella es el verdadero motor de la historia. Un personaje que no es sólo un ser humano intentando sobrevivir en un medio tan hostil como el espacio. Más allá de ser una versión moderna de la teniente Ripley de Alien, su heroína se podría ver como una parábola del ser humano moderno. No tiene creencias religiosas, es una científica que arrastra un enorme dolor. Ha perdido toda la fe y las ganas de vivir. En su periplo en busca de la supervivencia deberá encontrar las fuerzas para querer vivir de nuevo, el enfrentarse a la muerte le hace volver a sentirse vida y encontrarle sentido a su existencia. Es destacable el hecho de que las imágenes del santo y del buda que están en las estaciones espaciales sirven para indicar cómo el ser humano busca respuestas en las distintas religiones incluso en un ambiente tan tecnológico como el espacio. Al final, todos necesitamos creer en algo, aunque sea en nosotros mismos.

 Hay quien acusa al guión de simple, yo no puedo decir tal cosa ya que acabé emocionado y con los ojos arrasados. No puedo pedirle más a una película que me lo ha hecho pasar francamente bien y encima ha logrado tocarme la fibra sensible. ¿Acaso no es simple y efectiva la historia de cualquier película de Indiana Jones? ¿Alguien se ha parado a pensar en la tontería de guiones de Transformers o decenas de ridículos blockbusters para lelos que nos asaltan cada año? Sinceramente, no procede decir que Gravity es simple. 

 George Clonney está correcto en su habitual personaje de simpático bravucón pero Sandra Bullock le roba la función. Tengo que reconocer, por mucho que me duela, que Sandra Bullock me gustó. Si le regalaron el Oscar hace unos años, creo que ahora sí se lo merece. A mí me emocionaron las ingrávidas lágrimas de la Bullock (¿Quién me lo iba a decir a mí que esta chica y yo acabaríamos compartiendo lágrimas en una sala de cine). Bullock está en el mejor papel de toda su carrera (realmente no era tan difícil), a mucha distancia de todo lo que había hecho hasta ahora.
Gravity es una auténtica montaña rusa de la cual este espectador que os escribe bajó emocionado. No es sólo una cinta de aventuras, es toda una experiencia (sobre todo en 3D). No os la perdáis.

8


domingo, 6 de mayo de 2012

Los vengadores (The avengers)



Para que luego digan que comento películas muy raras que no conoce nadie. Hoy toca hablar de Los vengadores. Los vengadores te da justo lo que promete, ni más ni menos. Si no te gustan las películas de superhéroes de la Marvel, pues no le verás la gracia. Si te criaste leyendo los cómics de Los vengadores (como es mi caso) probablemente saldrás encantado. Incluso opino que los no iniciados en los cómics pueden salir más que contentos si no le exigen nada a la película.

Los vengadores es puro entretenimiento pirotécnico a base de efectos especiales, es cierto, pero lo mejor de la peli (lo que la separa de basuras tipo Transformers o G.I Joe) es que consigue que cada personaje mantenga su propia personalidad (ya presentada en película anteriores) logrando que los piques entre los héroes sea lo más destacado del film. A parte de espectaculares efectos especiales y alucinantes escenas de acción como la de el ataque al portaaviones volante o la batalla final en la destrozan medio Nueva York, esta película consigue entretener a base mezclar con cierta habilidad a personajes tan opuestos que las chispas saltan inevitablemente. Más que el enfrentamiento con los villanos, en mi retina se quedaron las peleas entre Thor y Hulk o entre Iron Man y El capitán América. Por cierto, me gustaron mucho las referencias al traje desfasado y hortera del Capitán. Es esa ironía y esa auto parodia lo que salva de la quema a esta serie de películas sobre personajes Marvel. No procede ponernos puristas con el guión (una chorrada bastante grande que no hay por donde cogerla) ni debemos pedirle fidelidad a unos cómics que empezaron a publicarse en 1963. Pero sí hemos de agradecerle ciertos golpes de humor y que no trate al espectador adulto de idiota.



El director Joss Whedon (Serenity, Buffy la cazavampiros) se limita a narrar lo que pone en el guión y a cumplir con su función de asalariado. Al menos consigue que las peleas se entiendan y no marea al espectador. No es esta una película de autor, es una película de estudio dedicada a gustar al mayor número posible de espectadores. Visto lo visto, el objetivo se ha cumplido, los niños que había en  la sala se lo pasaron en grande y yo salí con la cabeza y los oídos aturdidos pero satisfecho. Tenía mucho miedo a esta película pero creo que la esencia de los personajes se ha respetado y el espectáculo es más que digno.

¿Los actores? Pues están correctitos en sus papeles, me sigue gustanto mucho el irónico y macarra Tony Stark de Robert Downey Jr (impagable esa camiseta de Black Sabbath) y a Scarlett Johansson le siguen quedando muy bien las mallas negras. Yo hubiera optado por unos trajes femeninos más escuetos o menos resistentes a los fragores de la batalla, pero es una opinión personal. Del resto del reparto me quedo con Tom Hiddleston y su Loki manchando de baba el cristal que le separa de la Viuda negra. A destacar el inevitable cameo de Stan Lee (que para algo es el creador de todo este tinglado) y la divertida aparición de Harry Dean Stanton.

 Los Vengadores es un film palomitero casi perfecto para pasar al rato y que dejará más que satisfechos a los aficionados al cómic.


P.S.1 : ¿Habrá Los Vengadores 2? Me apuesto mi colección de tebeos de Los vengadores de ediciones Fórum a que sí. Por cierto, no os levantéis de asiento nada más empezar los títulos finales, como viene siendo habitual, os espera una sorpresa.

P.S. 2: Pero qué ojo tienen los de Marvel que hasta han incluido un temazo nuevo de Soundgarden (uno de mis grupos favoritos de los 90) tras 15 años de inactividad discográfica. Otro punto más a favor de esta peli.