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sábado, 9 de julio de 2011

Transformers: El lado oscuro de la Luna (Transformers 3)



Aburrida, líosa, ridícula, estridente, vacía, infantil y un insulto a la inteligencia y la paciencia del espectador.



En transformers 3 Michael Bay ha llevado su estilo al paroxismo: todo está elevado a la enésima potencia en este videojuego disfrazado de película. Hay más chicas florero que nunca, más planos aéreos, más planos a cámara lenta, más explosiones, más elogios del ejército americano, más diálogos ridículos e incoherencias en el guión que en toda la filmografía de este experto en hacer taquillazos a base de vender basura. Transformers 3 es su gran obra maestra.

La peli es tan rematadamente mala como lo suelen ser todas de su autor, pero aquí la cosa ha ido a peor debido a su excesiva duración: 157 minutos son demasiado para una película que no cuenta nada. La primera hora es bastante aburrida ya que los chistes no tienen gracia y no pasa realmente nada destacable. Luego la cosa se desmadra y asistimos a unas interminables batallas que hacen que acabes con dolor de cabeza y mareado. La orgía de efectos especiales se me hizo eterna, la verdad. Sólo me parece salvable lo del edificio partido en dos, todo lo demás está muy visto. El problema es que con batallas tan largas la atención del espectador decae y aparece un aburrimiento descomunal. Un horror. A esta peli le sobra casi una hora, menudo ladrillo. Con la pasta que se han gastado y no se han dado cuenta que a las batallas les falta emoción. No es suficiente con unos efectos especiales apabullantes, hay que entretener al espectador.
Hay quien dice que el cine de Bay es como una película porno: ya sabes lo que te vas a encontrar y no hay que pedirle una buena historia. No es un mal argumento, pero ningún film porno dura dos horas y media, ni conozco a nadie que se vea una peli porno hasta el final para ver si los protagonistas se casan. Si Transformers 3 fuera un corto de 15 minutos le hubiera dado un 8.

Tampoco las frases lapidarias del guión (Ja ja ja, es que me da risa llamar guión a esto) son para echar cohetes, son de los más tópico que te puedas imaginar. Del estilo de: "No me traicionaste a mí, sino a ti mismo". Jua jua jua, sólo Stallone dice ya chorradas así. Tampoco faltan las arengas en pos de la libertad y la destrucción de monumentos (esta vez le toca al pobre de Lincoln). Los guionistas siguen escribiendo fumaos.

Esta imagen no es de un anuncio, sale en la peli, os lo juro.
Como siempre, hay buenos actores en horas bajas en busca de un cheque para ir tirando una temporada. Por aquí veremos a John Malkovich y Frances McDormand haciendo el ridículo junto al veterano John Turturro. Por cierto, sus personajes quedan totalmente desdibujados y desaparecen de la trama sin dejar rastro, cosas de un guión escrito bajo los efectos de las drogas. También aparece el guapetón Patrick Dempsey haciendo de malo, flojito.
Por cierto, si pensábamos que Megan Fox era sólo un florero, su sustituta de última hora es la supermodelo Rosie Huntington-Whiteley quien lo hace aún peor. No es culpa suya, es modelo de Victoria's secret y con esos labios tan hinchados, el wonderbra y los vaqueros tan apretados apenas puede articular palabra. Puede que sea igual de guapa que la Fox (que todo depende de los gustos de cada uno) pero interpreta aún peor. Su personaje no hay por donde cogerlo, no pinta nada en toda la peli, sólo estorba y sirve de reclamo publicitario.
Esta imagen no sale en la peli, espero que no os importe.

¿Que si Michael Bay es un autor a tener en cuenta? Claro que sí, hombre, es un autor a tener en cuenta y a evitar en la medida de lo posible.

Patética.
3

jueves, 30 de julio de 2009

Transformers 2: La venganza de los caídos



Los transformers deben luchar contra las renovadas fuerzas del mal ayudados una vez más por Sam Witwicky (Shia LaBeouf) y su novia Mikaela (Megan Fox).


Ya comenté en su día al hablar de Transformers que Michael Bay es un peligro para el cine comercial. El tipo se cree que el cine sólo debe impresionar (a base de planos aéreos, cámaras lentas y explosiones sin sentido) olvidándose de contar historias o emocionar lo más mínimo.

Transformers 2 es igual de mala que su predecesora. Ambas películas cuentan con una premisa realmente estúpida y un desarrollo penoso. Ahora resulta que un trozo de la dichosa caja de la primera parte (el MacGuffin, vamos) se quedó en la chaqueta del chico y nadie se ha dado cuenta hasta hoy (ni el gobierno, ni los robots, ni el CSI, ni el chico, ni la guarra de su madre que guarda la ropa durante dos años sin lavar). Vaya excusa más cogida por los pelos.


Cierto que parece que el film va a ser algo mejor debido a unos primeros 20 minutos bastante correctitos (sólo correctitos) como film de acción o comedia de adolescentes. La escena en Shangai me gustó, impacta y es un buen inicio para un film de acción. Pero las escenas en la casa familiar y en la universidad provocan vergüenza ajena. El personaje de la madre (Julie White) me pareció especialmente patético como secundario gracioso.

Hay otros personajes insufribles como el robot anciano (con barba, achaques y bastón), el malo con acento rarito, el tándem formado por Turturro y el compañero de cuarto o el de los dos robots gemelos con pinta de duendes. Tanto personaje supuestamente graciosillo acaban por hacernos desear que los malos acaben con todos ellos de una maldita vez. Tampoco entiendo la cantidad de chistes que hay en el guión a costa de los genitales masculinos, apuesto a que el guión lo escribieron dos chicos de 13 años bajo los efectos de alguna sustancia prohibida.
No se vayan todavía, aún hay más. El estúpido sentido patriótico y familiar de Bay inunda la peli de un hedor difícil de soportar. Por momentos me daban ganas de hacerme marine norteamericano e ir a invadir Egipto o China. Todo por la bandera de las barras y estrellas, verdadero y único adalid de la libertad. Me muero de risa con la ideología fascistoide que despide esta peli (como todas de su autor). Sólo los militares norteamericanos y la sacrificada familia tradicional pueden salvar al mundo.
Parece que aún se piensan en Hollywood que con una chica mona y buenos efectos especiales ya tienes un film para jóvenes, se piensan que son/somos tontos (uppss!!! quizás tengan razón si echamos un vistazo a la recaudación).
Bay sigue sin innovar nada en su estilo, sigue usando los planos aéreos de forma publicitaria y cambia de plano cada 2 segundos. La escena de la batalla final podría haber estado bien, pero es demasiado larga y acaba aburriendo ya que no se entiende nada entre tanto amasijo de hierros. Su estilo vídeo-clipero llega aquí a un paroxismo cercano al mareo. Hasta se empeña en que la prehistoria sea tan cool que parece un anuncio de Coca-Cola. Terrible y cansina la forma de rodar de este tipo desde aquella basura que era La Roca.
¿Seguro que esta chica no está generada por ordenador?
 Lo mejor de esta penosa película son los descarados planos del escote de Megan Fox (otra cosa no, pero sexy es un rato esta chica) y el empeño de Shia Labeouf por hacer creíble a su personaje entre tanto robot y tanto idiota. A mí me sigue pareciendo un buen actor, incluso creo que da el pego como pardillo que acaba siendo un héroe.

Un espectáculo vacío que sólo gustará a los espectadores menos exigentes que huyan del calor pero que igual acaban calentándose con Megan Fox. La película es muy mala, no sé si ha quedado claro.

3

jueves, 7 de julio de 2011

Copia y pega, que no se enteran.

Ya sabéis el poco cariño que le tengo a Michael Bay y toda su penosa filmografía. Si alguién ha sentido una extraña sensación de deja vu (o ya visto) viendo Transformers 3: El lado oscuro de la luna no es que se haya vuelto loco con tanta persecución caótica y tanto movimiento de cámara, no. El amigo Bay copia y pega planos de otras películas. En el vídeo siguiente podéis ver cómo en Transformers 3 usa descaradamente planos de otra película, concretamente de La isla (otro bodrio del mismo director). Una cosa es ser muy malo y otra tomarle el pelo a la gente.
Por cierto, Bay merece ir derechito al infierno por usar el título de un gran disco de Pink Floyd para su última idiotez. Otro motivo para odiarle.

domingo, 29 de julio de 2007

TRANSFORMERS

Las pelis de Michael Bay están dentro de las peores de la historia (Armagedon, La roca, Pearl Harbour, 2 polis rebeldes) por ser meros fuegos artificiales vacíos de todo contenido. El único mensaje que sus pelis parecen querer transmitir es el patriotismo americano más rancio.
El amigo Bay empezó rodando videos de chicas para Playboy y videos musicales, debería haberse quedado ahí. Algún idiota (Buckheimer el productor de Piratas del Caribe y CSI) le dejó dirigir películas y el pavo no sabe hacer otra cosa que clips musicales de 2 horas: fotografía muy cuidada, cámara siempre en movimiento, chicas tremendas, un plano cada 0,2 segundos, violencia coreografiada y bonitos planos de la bandera americana. Un horror.
La de Transformers no es ni mejor ni peor que los bodrios antes comentados, es la misma basura. El argumento es lo más tonto que se ha visto nunca. OJO: unos robots vienen a la tierra a por un objeto que un gili ha ofertado en e-bay, JA JA JA!! Y yo me pregunto: ¿Porqué no pujan y se lo quedan? Entonces no sería una peli de Michael Bay, tienen que destrozar medio planeta o no hay peli. Si el argumento es ridículo, no hablemos del desarrollo: un mal plagio de Terminator lleno de guiños estúpidos a Armagedon y Kill Bill.

En cuanto a los personajes, los protagonistas son el típico pardillo (Shia Labeouf) que le quita la novia (Megan Fox) al capitán del equipo del instituto mientras salva al mundo, se realiza como persona y consigue ganarse el respeto y la admiración de todos. Qué original. Los personajes de los robots no me han atraído lo más mínimo, ni los buenos ni los malos. Me han parecido bastante insulsos.

Hay que sumar además un montón de agentes del gobierno y militares que son de lo más americano que te puedes imaginar. Las interpretaciones en general son inexistentes (¿qué pintan aquí John Turturro y Jon Voight? Poderoso caballero es don Dinero) a lo que ayuda un guión de lo más ridículo. Ni siquiera los supuestos chistes hacen gracia (esa niña que le pregunta a un robot de 7 metros si es el ratoncito Pérez... PATETICO).

En cuanto al apartado técnico, ni que decir que los robots están hechos de coña, todos los efectos especiales y el sonido están genial. Pero la efectista forma de rodar de Bay lo echa todo a perder: con tanto movimiento de cámara, tanto plano aéreo y tanto amasijo de hierros no te enteras de casi nada y acabas mareado o dormido.

¿Puntuación?
Pues un 2,
1 punto por Megan Fox y otro por los efectos especiales.

sábado, 13 de junio de 2009

TERMINATOR SALVATION

En un futuro se libra una guerra a muerte entre las máquinas y el hombre. John Connor es el líder de la resistencia humana contra Skynet.

Vayamos por partes, el Terminator de James Cameron no era ninguna maravilla (vista hoy se queda algo pobre) pero fue un mito de nuestra infancia, era entretenida y sembraba el germen de una interesante saga de ciencia ficción. Germen que Cameron supo exprimir al máximo en Terminator 2:un film de aventuras modélico, lleno de ritmo, con grandes escenas de acción y un villano antológico. Qué decir de Arnold Schwarzenegger, un muro de piedra tan inexpresivo que es ideal para interpretar a un frío robot.

La cosa dio un giro a peor en una tercera entrega que no aportaba nada nuevo. Ahora nos llega esta cuarta parte que, por fin, se sitúa en el futuro. Por fin vemos el apocalíptico fututo que Cameron sólo nos dejó intuir en las 2 primeras entregas.

El principal problema de Terminator Salvation es que James Cameron ya no está a los mandos. El guión está lleno de trepidantes escenas de acción pero muy poca imaginación. Algunos elementos característicos de la saga están presentes (las frases lapidarias, el Terminator aplastando un cráneo humano, las cintas de Sarah Connor, etc) pero bastante desaprovechados.
Lo fundamental de una peli de aventuras es el villano, el mal debe estar personificado en alguien. Pero en esta película no hay villano, gran error. Sólo al final aparece algo que se podría identificar con un villano al uso, pero aparece demasiado tarde.


Además el guión cae en ciertos absurdos que no hay por donde cogerlos (¿Qué pinta una embarazada en una batalla?) o están copiados de entregas anteriores (el camión con la bola, la fundición). Igualmente hay personajes que no aportan nada a la historia (Kate Connor, la abuela, la niña, los personajes de color para rellenar la cuota) y escenas que son un mero relleno entre escenas de acción (te suena Transformers?).

Otro fallo primordial es encargar esta película a un tipo tan negado como McG (director de esa basura que son las dos pelis de Los Ángeles de Charlie). La imposibilidad de hacer creíble cualquier situación o de lograr un mínimo de profundidad en las interpretaciones es propia de un mal director. Aunque que los actores sean malos también ayuda.

A mí Christian Bale me ha demostrado que es muy poco expresivo, su John Connor es bastante plano (como el resto de los personajes). Sam Worthington, Anton Yelchin, Bryce Dallas Howard (La chica del agua, Spider-man 3) o la guapa Moon Bloodgood (florero al canto) están bastante también bastante flojos. También aparecen Helena Bonham Carter y Michael Ironside para dar algo de dignidad al reparto, pero ni por ésas.


Si a una mala dirección, actores flojitos y un guión falto de ideas le sumamos un montaje absurdo que cae en el ridículo más propio de la serie B (la escena del ataque nocturno a la chica está metida a machetazos) la cosa puede ser de juzgado de guardia. Han recortado escenas de forma chapucera, pues hay momentos en los que te das cuenta que de pronto es de noche o que un personaje sale de la nada sin saber por qué. No hay escenas de unión ni de transición que den un ritmo o una continuidad narrativa mínimamente coherente al film (quizás tampoco sea necesario en un blockbuster pero es de agradecer).

A pesar de todo, hay que reconocer que la película entretiene y funciona bastante bien al principio con las trepidantes escenas de batallas y espectaculares persecuciones (a pesar de los movimientos de cámara) pero pronto te das cuenta que no han sabido qué hacer con la franquicia y la cosa decae mucho.

Al contrario que Star trek, la franquicia Terminator ha caído en las manos inadecuadas e igual que le pasó a la saga de Alien, puede acabar convertida en una parodia. Probablemente veamos dentro de no mucho un Terminator contra depredador o un Terminator contra Alien o un Alien y Depredador contra Terminator. Tiempo al tiempo.

Los amantes del cine de ciencia ficción o de acción no sólo quieren efectos especiales, un poco de calidad no está mal, tampoco hace falta mucha. Con que los tijeretazos del montaje no se noten y echarle un poco de imaginación al asunto sería suficiente.Vamos, que esta franquicia se merece algo mucho mejor que estos guionistas y este director.


Qué mala es y qué bien me lo pasé en las escenas de acción con el asiento vibratorio y el volumen a todo trapo en el cine. Pues le doy un

4


martes, 9 de marzo de 2021

Mank


  Hubo un tiempo en el que el cine de Hollywood era un arte ejecutado por artesanos de muy distinto pelaje. por increíble que os parezca, hubo un tiempo en el que no había Instragram ni Tik Tok. Un tiempo en el que las películas eran en blanco y negro. Es más, un tiempo en el que no estaban diseñadas por algoritmos destinados a satisfacer brevemente a un público adolescente que las olvidará con el siguiente vídeo de un youtuber que se a fugado a un paraíso fiscal. Eran películas paridas por artistas, pioneros, locos, borrachos y egocéntricos. A veces todos estos adjetivos se podrían aplicar a la misma persona y se quedaban cortos. 

domingo, 28 de agosto de 2011

Piratas del Caribe: En mareas misteriosas (Piratas del Caribe 4)


Si las películas basadas en videojuegos son siempre malas, las basadas en atracciones de un parque de Disney pueden ser casi peores. Aunque la primera entrega era bastante divertida, las dos secuelas eran un despropósito terrible. Ahora nos llega la cuarta entrega, más de lo mismo.


Aunque Gore Verbinski ya no está al timón en esta nueva entrega, tampoco se le echa de menos. La mano de Rob Marshall (Nine, Chicago, Memorias de una Geisha) tampoco se nota en nada. La franquicia pirata navega sola y a la deriva gracias a los ejecutivos de Disney y el inconsciente de Jerry Bruckheimer. Todo por la pasta. Al abordaje.
La peli naufraga básicamente por que es una repetición de clichés de las entregas anteriores sin aportar nada digno de mención. Incluso se me hizo aburrida. La sola presencia de Depp como capitán Jack Sparrow no es suficiente cuando su personaje ya cansa con tanto ademán y tanta situación inverosímil. Tiene cosillas interesantes al principio con las persecuciones en Londres que parecen querer imitar el buen cine de aventuras de Errol Flynn pero la cosa dura poco. Por cierto, hacía muchos años que no veía unos casacas rojas tan torpes. Luego la peli cae en repeticiones absurdas que ya hundieron a la segunda y tercera entrega (cambios de bando sin sentido y cosas inverosímiles por el estilo). Tal es la falta de ideas que durante varios momentos me recordó a Indiana Jones y la última cruzada.
En cuanto las actuaciones, Johnny Depp está como siempre, excesivo, amanerado y gesticulante. Lo que su personaje requiere. Me veo en la obligación de destacar que estamos ante una de las peores interpretaciones de Penélope Cruz ( y hay donde elegir), no está creíble en ningún momento y su química con Depp se parece mucho a la del aceite y el agua, se repelen. Un error grave. No es el único error grave achacable a alguien de origen español, el bochornoso papel de Óscar Jaenada provoca auténtica vergüenza ajena en una interpretación tan breve como lamentable, por suerte sólo dice dos frases. A este chico el tema de los piratas no se le da nada bien. Tampoco la modelo Àstrid Bergès-Frisbey está muy creíble en su papel de sirena, pero es preciosa, eso sí.
Mucho mejor están los secundarios de lujo como Ian McShane o Geoffrey Rush. Me parecieron simpáticos los cameos de Keith Richards y Judi Dench.
Lo peor de esta película es que nos deja abiertas las puertas a futuras entregas, esperemos que no sean tan aburridas.
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Primicia mundial. Gracias a nuestro servicio de espionaje, podemos reproducir la conversación entre ejecutivos de Disney que dio origen a esta película:
- Lo de Tron: Legacy no ha funcionado tan bien como esperábamos. Hagamos otra entrega de Piratas del Caribe.
- ¿Otra? La franquicia está más que agotada.
-La presencia de Johnny Depp bastará para llevar al público adolescente a las salas.
-¿Y el guión?
-Da lo mismo, con cualquier excusa ponemos la cosa a funcionar otra vez.
-Podría ser algo así: El capitán Jack Sparrow surca los océanos una vez más en busca de la fuente de la eterna juventud en mortal competición con el pérfido capitán Barbossa. Por el camino se enfrentará al imperio español, al pirata Barba Negra y a su hermosa hija. ¿Qué os parece?
- Ridículo. Será un éxito.
- Podríamos incluir a una súper modelo, he visto a una chica guapísima llamada Àstrid Bergès-Frisbey que parece una sirena.
- Orlando Bloom y Keira Knightley no querrán participar.
-Mejor, así nos ahorramos varios millones, ponemos a Penélope Cruz que está de moda y así atraemos al público latino.
-Pero Pe va estar embarazada durante el rodaje.
-Mejor, así le aumentarán de tamaño ciertos atributos y la vestimos con ropas que disimulen el resto de cambios en su silueta.
-Puede que la química entre Pe y Depp sea nula, ya nos pasó en Blow.
-Da lo mismo, el público adolescente no se entera de estas cosas. Fíjate en blockbusters como Crepúsculos, Transformers o similares. Ponemos cuatro explosiones y no se enteran. Que Bogart y Bacall hace mucho que no hacen películas. Además, como el cine va muy caro sería bueno que la peli dure más de 2 horas. Así la gente amortiza la entrada.
-Venga, la hacemos.

miércoles, 10 de marzo de 2010

El lado oscuro de George Lucas


Ya sé que hay miles, cientos de miles o casi millones de páginas dedicadas parcial o totalmente a Star wars. La saga galáctica creada por George Lucas es un hito dentro del cine del siglo XX. Varias generaciones hemos crecido al abrigo de los caballeros Jedi y sus andanzas. Es obvio que ha sido una influencia innegable en muchos cineastas actuales y en muchos de los que actualmente disfrutamos viendo cine. Pero quizás no vendría mal dejarnos de tantas alabanzas y ver el lado oscuro de dicha saga. Que lo tiene, no lo dudes.


1. Influencia:
Primeramente hay que situarse en el contexto de su estreno, 1977. Hay que citar que el cine sufrió un fuerte revés en los años 50 y 60 con la llegada y proliferación de la televisión. Muchos jóvenes descubrieron que se podían ver series y películas cómodamente en casa, sin ir al cine y sin pagar una entrada (vamos, como ahora con internet). Los grandes estudios de Hollywood contraatacaron con inventos técnicos como el cinemascope intentado dar unos colores y unas sensaciones que la pequeña televisión en blanco y negro no era capaz de producir.

Si además sumamos problemas socioculturales como la guerra de Vietnam o la revolución del 68 tenemos un caldo de cultivo ideal para que en los setenta los jóvenes se alejaran del cine comercial y se volvieran hacia un cine más social y combativo. Incluso la ciencia ficción dio un vuelco casi filosófico con 2001: Una odisea del espacio.

Los jóvenes dejaron de ir al cine para divertirse. Las salas de cine se vaciaron del público más joven. El cine tomó un giro en los años sesenta y setenta hacia unas temáticas mucho más maduras. Pelis como Alguien voló sobre el nido del cuco, Danzad, danzad malditos, El graduado o los Westerns crepusculares eran una evolución del cine hacia algo más que el puro divertimento. Era tiempo para contar otras historias. Los héroes y los finales felices ya no estaban de moda.

Pero fue George Lucas quien hizo que el público juvenil volviera a ir en masa a las salas de cine. Con Star wars Lucas devolvió la diversión y la aventura que toda una generación estaba esperando. Y de qué manera.

El problema fue que en los años ochenta se produjo un fenómeno que a la larga sería muy perjudicial: el blockbuster, la peli rompe taquillas, el proyecto de un gran estudio para triunfar en taquilla a toda costa. Preferentemente dirigida a un público muy joven ávido de aventuras y efectos especiales (hasta aquí nada que recriminar) pero cuyos guiones se fueron haciendo cada vez más pobres. Ya en los ochenta tuvimos blockbusters bastante decentes como Cazafantasmas, Willow, Regreso al futuro, Batman o la saga de Indiana Jones. Pero en los noventa y décadas posteriores los avances técnicos se comieron a las historias. Gente como Michael Bay o Roland Emmerich (puag!!) se hicieron de oro con pelis bastante infumables pero que recaudaron lo indecible: La roca, Independence Day, 10000 o Transformers son claros ejemplos. Ahora el cine de aventuras parece casi dirigido por y para idiotas. No hay historias, ni ganas de innovar si exceptuamos en los efectos especiales. No es culpa de Lucas sino de los que siguieron el camino que él abrió.

2. ¿Plagio u homenaje?:
Realmente Star Wars no es una historia muy original. Lo de una princesa secuestrada en un castillo y un joven caballero dispuesto a rescatarla no es nada nuevo (muchos ven también la alargada sombra de Tolkien). Si cambias los caballos de cualquier relato medieval por naves espaciales, ya casi tienes el guión de Star Wars.
De hecho, Star wars (la original, lo que luego se llamó Episodio 4, Una nueva esperanza) se podría considerar como una versión espacial del film japonés La fortaleza escondida de Akira Kurosawa. Incluso usa las mismas transiciones (cortinillas) entre escenas. Lucas reconoce ser un rendido fan de Kurosawa.
3. Influjo oriental:
Los Jedis recuerdan a monjes budistas, su orden pseudo-religiosa y su concepción de la energía (fuerza) recuerdan a una orden budista. Sus vestimentas son una prueba inequívoca. Por otro lado, la máscara de Darth Vader recuerda a la de un guerrero samurái. Así mismo las empuñaduras de las espadas laser son muy semejantes a las de las espadas japonesas. Incluso el nombre de ciertos personajes no deja de recordarnos a oriente: Obi-wan, Qui-Gon Jinn. Y la prueba definitiva es que Toshiro Mifune (quien actuaba en La fortaleza escondida) fue la primera opción de Lucas para encarnar a Obi-Wan.

4. ¿Plagio Músical?:
En vez de usan una banda sonora fundada en sonidos electrónicos o sintetizadores (ya usados con éxito en las pelis de ciencia ficción de los años 50), Lucas le encargó a John Williams una banda sonora tradicional. Es decir, con toda la fanfarria de una gran orquesta. Los efectos especiales pueden ser innovadores pero la emoción que se logra con una gran orquesta es difícil de imitar. Pero el score de Williams se parece peligrosamente en sonoridad y notas al compuesto por el desconocido compositor Erich Wolfgang Korngold para el desconocido film King's row de 1942. Lucas y Williams reconocen que escucharon esa banda sonora y se basaron en ella para crear la de Star Wars.


5. Fallos de guión.
No me refiero a fallos de racord que todas las películas suelen tener a cientos. Me refiero a que Lucas ha vendido la moto de que tenía desde el principio pensadas (y casi escritas) 9 películas divididas en 3 trilogías. Yo no me lo creo.
Pensemos en ciertos detalles:

-La estrella de la muerte se destruye en el episodio 4, pero en el episodio 6 el imperio está construyendo una idéntica con prácticamente el mismo fallo de seguridad, fallo que vuelven a aprovechar los rebeldes para destruirla otra vez. ¿No resulta demasiado simple volver a caer en el mismo error? ¿A nadie se le ocurrió pensar en cambiarle el aspecto? La podían haber hecho con forma de estrella esta vez, o cuadrada. Un fallo garrafal. Por no mencionar a los inocentes obreros que perecen en su destrucción ¿O los rebeldes atacan en día festivo?.
- Lucas hizo que el constructor de C3PO fuera Darth Vader de niño, pero es un dato que no aporta nada a la trama. Por cierto, Obi-wan no reconoce a R2D2 en la trilogía original aunque según Lucas hace años fueron grandes compañeros y le salvó la vida varias veces. A C3PO le borraron la memoria en el episodio 3 (hecho metido con calzador), pero... y a R2D2???

-No olvidemos que en El retorno del Jedi (episodio 6, vaya lío) Luke le pregunte a Leia por su madre y ésta responde que la recuerda como una mujer muy triste. OK, pero… su madre muere nada más dar a luz y no viven con ella ni un minuto, los apartan de ella casi sin tiempo ni para ponerles el nombre. Imposble que Leia tuviera esos recuerdos de su madre.

-Otro ejemplo, pensemos cuando se enfrentan Obi-wan y Darth Vader en el episodio 4, Vader le dice eso de “cuando nos separamos tú eras el maestro y yo el aprendiz, pero ahora el maestro soy yo.” Muy dramático, pero no cuadra, en el episodio 3 Anakin ya no es el aprendiz de Obi-Wan, ya es caballero Jedi. No se hacen reproches relativos a Mace Windu ni al senador Palpatine, simplemente porque Lucas aún no los había imaginado ni desarrollado. La saga se ha ido escribiendo sobre la marcha y a veces se contradice.

6.¿Innumerables ediciones y retoques?
Dice Lucas que un director nunca termina una película, sólo la abandona por falta de tiempo. Siempre hay detalles que le gustaría perfeccionar. No le falta razón, pero Lucas lleva 30 años retocando Star wars. Sus películas sufren retoques en cada nueva edición y remasterización que cada cierto tiempo el amigo se saca de la manga. No sólo cambia planos y mejora los efectos especiales. Incluye escenas que no aportan nada (la de la ridícula actuación musical en la guarida de Jabba the Hutt o la escena de Jabba en el puerto espacial de Mo Saisley) e introduce efectos y retoques digitales.
Al actor que puso cara a Darth Vader le borraron las cejas digitalmente en la última edición de El retorno del Jedi ya que en el episodio 3 todos vimos como se quemó cuando aún era Anakin Skywalker. En las anteriores ediciones estaban las cejas. Igualmente dicho actor fue sustituido digitalmente por Hayden Christensen en la escena en la que Luke ve a su padre junto a Yoda y Obi Wan. Retoques a posteriori que evidencian que la trama se ha ido improvisando sobre la marcha.

Yo espero que incluya de una vez (en la reedición espacial superdeluxe 3D en super blu-ray) algunas escenas de La guerra de las galaxias como la del grupo de amigos que tiene Luke en Tatooine en la que se ve a una pareja retozando en un sofá o la de la chica con la que se está besando Han Solo en la cantina. Son un par de ligeras referencias sexuales que a Lucas no debieron parecerle adecuadas. Yo creo que no desentona nada que un contrabandista tenga un ligue en un bar ni que unos jovenzanos se diviertan de acuerdo a su edad, por muy lejana de la nuestra que sea su galaxia.

7. Que la pasta te acompañe
Lucas ha sido siempre un hábil hombre de negocios más que un gran director, se quedó con los derechos y beneficios de todo el merchandising de la franquicia y ya te puedes imaginar la de millones de posters, muñecos, juegos de ordenador, mochilas, baberos, pijamas y camisetas que se han vendido con el logo de Star Wars. A veces da la sensación de que ciertos escenarios y personajes de la segunda trilogía hansido creados únicamente para venderlos como muñequitos o escenas para el videojuego.
Lucas hizo el ridículo al infantilizar demasiado su episodio 1: cierto personaje de grandes orejas (cuyo nombre no voy a mencionar para no provocar una perturbación en la fuerza) es irritante para todo espectador mayor de 4 años. Igualmente el personaje de Anakin de niño no es nada interesante, evidenciando que Lucas intentaba atraer a cualquier precio al público infantil. El público que más consume. Igualmente, posteriores acercamientos al universo Star Wars han sido siempre bastante infantiles con esas series animadas para niños.

Por cierto, yo sigo sin entender los 16 años que pasaron entre El retorno del Jedi (1983) y La amenaza fantasma (1999). Dice Lucas que esperaba hasta que los efectos digitales evolucionaran lo suficiente, yo pienso que tuvo otros motivos. Su divorcio le salió muy caro, se dice que en el acuerdo extra judicial su ex mujer se llevaba la mitad de todos los beneficios que generaran Star Wars e Indiana Jones hasta 1998, qué causalidad.
Además, los fans de la saga original ya eran muy mayores y estaban bajando las ventas de merchandising. Era ya hora de buscar un nuevo público/mercado. Que es lo que somos al fin y al cabo.




lunes, 19 de enero de 2015

Birdman (o La inesperada virtud de la ignorancia)



 Cuenta la leyenda que Johnny Weissmüller murió creyéndose Tarzán y que Bela Lugosi se creía realmente un vampiro hacia el final de sus días (las drogas son muy malas, amigos). A veces se produce una identificación tal del actor con su personaje que es realmente difícil distinguirlos. Esperemos que tal cosa no le acabe ocurriendo a Michael Keaton y su Birdman.

 La identificación de Keaton con su personaje no puede ser mayor. Keaton fue el Batman de Tim Burton en sus dos películas sobre el personaje. Nunca me gustó Keaton como Batman, sólo a Burton se le ocurriría hacer un Batman canijo y un Joker gordo. Pero Keaton no supo aprovechar la fama que le dio el hombre murciélago y su carrera se hundió. Igualmente su personaje en Birdman, Rigan Thompson, rechazó seguir interpretando al superhéroe Birdman y su carrera se fue al traste. Ambos (Keaton y Thomson) acabaron siendo adictos al alcohol y a los peluquines. Ahora Michael Keaton/Riggan Thomson intenta demostrar que no están acabado. Así pues, ambos (actor y personaje) se lo juegan todo a una carta que los situará en la cresta de la ola o los sepultará definitivamente en el olvido. No voy a contaros lo que ocurre con Riggan Thomson pero Keaton está magnífico en su última oportunidad.

 No olvidemos que los actores de cine comercial son despreciados por sus compañeros del teatro. Generan millones de dólares pero no tienen prestigio, prostituyen su talento (en el hipotético e improbable caso de tenerlo) por unos efímeros fama y dinero. Es por ello que estrellas del cine comercial se refugian en el cine independiente o el teatro en busca de reconocimiento y prestigio. Parece ser que, ironías del destino, la jugada le ha salido bien a Michael Keaton, está en el mejor personaje de su carera y ya le ha valido el globo de oro. Incluso Birdman es firme candidata a los Oscars de este año con nueve nominaciones.  Ya sabemos lo que les gusta a los de Hollywood mirarse el ombligo y divagar sobre sí mismos. Les fascina ver el mundillo del cine y el teatro retratados en la pantalla, da igual que los pongan a parir. Casi les gusta tanto como relanzar las carreras de actores olvidados. Sirva como ejemplo Michael Keaton.


 ¿Qué ha movido al director mejicano Alejandro Gonzáles Iñárritu a escribir y dirigir Birdman?  ¿Estaba cansado de ver cómo películas infames son las más taquilleras y cómo penosos actores son considerados estrellas? Yo diría que sí. El cine es (o debería ser) un arte además de una industria.
  Iñárritu ha sido valiente (osado más bien) y ha hecho un film visceral que se nota que le ha salido de las tripas (o más abajo), ha cargado contra todo aquello que le ha dado la gana: actores, críticos, industria, público, etc. Bravo por él, necesitamos más directores así. Se ha quedado tan ancho y encima parece que su película está gustando mucho a la crítica (contra la que lanza unas cuantas puyas) y los académicos. Por primera vez Iñárritu introduce la ironía y el humor negro en su cine, algo que le era muy necesario a su mortecina filmografía. Al menos, nadie puede negarle a Iñárritu que no haya intentado ser original y romper su propio estilo. Birdman es una negrísima autoparodia del mundo del espectáculo.

 Iñarritu arremete violentamente contra el cine comercial, personificado en Spider-man y Transformers. Ya sabemos que Hollywood es una industria que vomita siempre la misma basura para un público idiotizado a cambio de grandes beneficios. Todo pasa tan rápido hoy en día que dejas de ser una estrella cuando aún eres joven, imposible mantenerse siendo (casi) imposible volver a reflotar tu carrera. Cuando dejas de ser trending topic eres olvidado. Los quince minutos de fama de Warhol nos parecen mucho hoy en día.


  Birdman está lleno personajes que parlotean sin parar en ese microuniverso de camerinos y pasillos del teatro. Al espectador le cuesta entrar en la película, una vez que entras la cosa mejora y se disfruta pero AVISO: no es un cine para todo tipo de paladares. Que nadie piense que va a reírse con esta ácida comedia o que va a ver un film de superhéroes al uso.
Birdman adolece de demasiada cháchara y algunos bajones de ritmo. Tampoco esa especie de realismo mágico creo que sea del agrado de muchos espectadores. Yo pasé un buen rato pero acabé algo aturdido, se me hizo algo dura por momentos, sus dos horas de intensos diálogos me dejaron casi exhausto. Por cierto, yo acabé harto de la percusión de Antonio Sánchez, menudo peñazo de música. Quizás la intención era que el espectador se sintiera tan aturdido y confuso como el personaje principal, en ese caso es un éxito. La fotografía de Lubezki me pareció muy acertada a pesar de la complejidad que representaba la forma de rodar las escenas.


 En el irregular y caótico guión casi todos los actores tienes momentos en los que te ponen los pelos de punta. A parte de Michael Keaton, están sobresalientes Emma Stone (Amazing Spider-man), Naomi Watts (King Kong) y Edward Norton (El increíble Hulk). Como vemos, todos ellos tienen culpas que expiar por haber participado en el cine comercial y de súper héroes. Una vez más, Birdman nos ofrece una identificación entre actores y sus personajes.

 La forma de Birdman va unida de forma indivisible con lo narrado. Esta historia no tendría sentido de no estar contada en un único (y falso) plano secuencia. Ya en 1948 Alfred Hitchcock intentó rodar La soga en un único plano secuencia, como si de una obra de teatro se tratara. Las limitaciones técnicas se lo impidieron, parece ser que los rollos de las cámaras no duraban más de 10 minutos, por lo que La soga tiene varios cortes hábilmente disimulados por el mago del suspense. Casi 70 años después Iñárritu lo vuelve a intentar con un falso plano secuencia lleno de trucos digitales. Su plano secuencia tiene momentos realmente sublimes y escenas que se hacen demasiado largas, estupendos momentos de gran intensidad que contrastan con salidas de tono del tamaño del Empire State.
 Viendo Birdman no sólo me acordé de La soga, también me vinieron a la mente películas de grandes maestros como John Cassavetes (Opening night), Peter Bogdanovich (¡Qué ruina de función!), Woody Allen (Balas sobre Broadway) o Bob Fosse (All that jazz). En todas ellas asistimos a los miedos, miserias y dudas de los actores antes de una función. Así pues, la propuesta de Iñárritu no es totalmente novedosa ni en su temática ni en su forma de narrarla. Su innegable mérito reside en su mala leche y en su valentía.

 Iñárritu ha cuadrado el círculo, ha atacado al sistema y a éste le ha encantado. Sólo por ello vale la pena echarle un vistazo a Birdman.

7



miércoles, 10 de agosto de 2016

Stranger things


 Stranger things  es la nueva propuesta del canal Netflix. Como ya viene siendo habitual, los estrenos de esta cadena (que estrena simultáneamente todos los episodios de una temporada) son más que recomendables. Tras la sensacional Jessica Jones, ahora Netflix nos ha vuelto a sorprender gratamente con Stranger things.

martes, 18 de septiembre de 2018

Ready player one


  Ready player one es la prueba de que la cada vez más tenue barrera entre cine y vídeo juego ha caído definitivamente. Y ha sido un director de la reputación y prestigio de Steven Spielberg quien ha osado derribar finalmente tan débil frontera.

miércoles, 13 de agosto de 2014

Noé


 La hasta ahora impecable trayectoria de Darren Aronofsky se ha topado con una epopeya de dimensiones bíblicas que, si bien no es un gran fracaso, sí supone la cota más baja de su filmografía.

 Lo cual, tampoco quiere decir que estemos ante una mala película, ni mucho menos. Ocurre con este Noé lo mismo que le pasó a su director con La fuente de la vida, son films eclécticos que pecan de indefinición al intentar conjugar gran espectáculo visual con un mensaje excesivamente profundo. Cosa que no es mala de por sí, pero que no está del todo bien resuelta.

 Noé narra el famoso pasaje bíblico del Antiguo Testamento y lo hace aunando gran espectáculo y la profundidad habitual en el cine de Aronofsky.  De origen judío, Aronofsky narra esta historia con su buen hacer habitual y le imprime un acertado ritmo, es respetuosos con los creyentes y no se toma excesivas licencias que levanten ampollas (excepto en algunos países musulmanes para los que está prohibido hacer representación alguna de los profetas del Corán, entre los que se encuentra Noé). Sin embargo, por momentos parece que estamos viendo una superproducción de catástrofes más al uso, un blockbuster de esos que podrían estar firmados por Roland Emmerich. Noé es cine de catástrofes y grandes efectos especiales antes que una sesuda reflexión sobre la historia de Noé. La balanza de decanta por la espectacularidad (incluso hay unos gigantes de piedra que parecen Transformers de piedra) frente a los significados de la historia.


 A pesar de la espectacularidad de sus imágenes, esta versión de Noé no está exenta de múltiples interpretaciones. Entiendo que Aronofsky haya querido hacernos ver la escasa diferencia que existe entre un verdadero profeta y un loco. Su Noé (perfectamente encarnado por Russell Crowe) es un fundamentalista religiosos que sigue ciegamente los designios que recibe de Dios a través de sus visiones (en las que sí vemos el sello Aronofsky). Pero Noé puede ser visto como un fundamentalista peligroso como un auténtico profeta elegido por Dios. Aronofsky juega hábilmente con la idea de los peligros de la fe y la determinación. Su Noé es un ecologista convencido que vive en armonía con la naturaleza, no mata animales sin motivo ni come carne. Sin embargo, deja que mueran miles de personas en el diluvio universal y está dispuesto a matar a sus nietas sólo para cumplir el mandato divino. Algunos podrían tildarlo de psicópata terrorista ecológico. La Biblia vista con ojos actuales adquiere significados que probablemente ni los que la escribieron podían imaginar.

 Creo que Aronosky triunfa  a la hora de hacernos ver cuánto ha cambiado la sociedad desde que se escribió el Antiguo Testamento, pero fracasa al disfrazar su película de blockbuster. Incluso hay una pelea final con un villano y cambios de bando en el último momento. Yo de Aronofsky me esperaba algo más original. Supongo que para narrar la historia de Noé se vio atrapado entre la necesidad de un gran presupuesto y las exigencias de la productora. Quiero creer que este no es el Noé que realmente Aronofsky quería hacer y que las concesiones al gran público fueron impuestas por el estudio.

 Lo que da cohesión al film son la acertadas interpretaciones de Russell Crowe, Jennifer Connelly y Emma Watson. Todos ellos están francamente bien y dan la necesaria credibilidad a esta historia. También Anthony Hopkins aporta su buen oficio como el abuelo de Noé, Matusalén.

 Lo dicho, irregular, me gustaron las connotaciones morales del film pero no me gustaron las aspiraciones de blockbuster.

6


martes, 15 de septiembre de 2009

DISTRITO 9


Hace 20 años que una gran nave espacial se posó sobre Johannesburgo (Sudáfrica). Hoy sus tripulantes viven hacinados en un gueto a punto de explotar, el distrito 9.

Dentro de la crisis creativa que padecen los grandes estudios (empeñados en repetir fórmulas) el género de la ciencia ficción es uno de los más afectados. Entre remakes (Ultimátum a la tierra) y tonterías varias (Transformers, GI Joe) cuando llega un film que se toma la cosa en serio se produce una expectación inusitada.

La verdad es que Distrito 9 es un buen film de ciencia ficción, no creo que sea una obra maestra como apuntan algunos, pero es un film digno y no toma al espectador por idiota. Además cuenta con una interesante premisa argumental, lo de la nave / patera no deja de ser un hallazgo.
El film tiene un arranque realmente poderoso. Como si de un documental se tratase, recorre los testimonios de las personas implicadas en los hechos que vamos a ver. Mediante un montaje vertiginoso y cámara en mano nos sitúa en mitad del gueto alienígena sin darnos cuenta. Allí nos abandona a nuestra suerte, con un protagonista poco fiable, en un vertedero infecto lleno de bichos y humanos de la peor calaña.

Las metáforas que se plantean son obvias pero efectivas: inmigración ilegal, apartheid, los campos de refugiados, los intereses de las grandes empresas armamentísticas, drogas, tráfico de armas... El distrito 9 es toda una metáfora de lo peor de nuestro mundo. Un microcosmos de pesadilla.

Luego el film va por caminos bastante más trillados dentro del género. Al menos la historia logra mantener el interés. El debutante Neill Blomkamp se muestra bastante hábil en las escenas de acción y con los impresionantes efectos especiales. Es cierto que los villanos están un poco estereotipados y que los secundarios extraterrestres daban para bastante más juego, apenas se nos cuenta nada sobre ellos. Quizás también sobre algún tiroteo pero creo estos puntos negativos no acaban por estropear el conjunto.

Por suerte no han querido hacer un film de ciencia ficción más. Ni el protagonista es un machote (o el típico jovenzuelo inexperto), ni hay chicas monas gritando, ni historias de amor forzadas, ni tan siquiera secundarios graciosos. No han querido hacer una peli para todos los públicos y es algo que se agradece.

Al final me dio la impresión de que el film de Blomkamp se podría ver como una adaptación de La metamorfosis de Kafka en un suburbio tercermundista. Me gustó la idea. Peter Jackson ha invertido 30 millones de dólares en esta historia, le alabo el gusto, una vez más Jackson consigue aunar diversión y calidad.

Un film curioso y superior a la media.

7

lunes, 14 de octubre de 2013

GRAVITY



 Alfonso Cuarón es todo un valor a tener en cuenta. Tras unos inicios un tanto dubitativos, el film Y tú mamá también fue una agradable sorpresa que nos indicaba que bajo su dirección había un diamante en bruto. Con Harry Potter y El prisionero de Azkaban dio el salto a las grandes producciones y nos entregó una de las mejores películas de la saga del joven mago. Luego se embarcó en un proyecto personal como Hijos de los hombres cuyos resultados fueron más que satisfactorios, dando una de las mejores películas de ciencia ficción de los últimos años. Cada proyecto de Cuarón es totalmente distinto del anterior y nada parece presagiar cuál será su próximo paso.



Gravity es una cinta sobre unos astronautas en el espacio, se puede decir que es una de las mejores películas del espacio gracias a la sensación de verosimilitud. No hay grandes fantasmadas ni cosas inverosímiles, quizás sea una de las visiones del espacio más realistas nunca vistas en el cine. Quizás junto con Apollo XIII me parece una de las más veraces aproximaciones al espacio. Alfonso Cuarón (acompañado en el guión por su hermano) nos propone una gran aventura acompañada de un gran espectáculo visual. No le hace falta irse al género de la ciencia ficción, en las manos adecuadas el espacio ya es en sí mismo una gran aventura y un gran espectáculo.

Por suerte, Cuarón no ha intentado hacer su particular 2001. No ha sido tan pretencioso pero sí que no se ha limitado sólo a ofrecernos un film de aventuras. Cuarón evita triunfalismos y patrioterismos vacuos (no hay planos aplastantes de la bandera norteamericana) demostrando que se puede hacer una historia universal partiendo de un país concreto sin que el resto del mundo se sienta ridículo. A ver si aprenden de una vez estos gringos, ha tenido que venir un mejicano a darles una lección. Tampoco hay aquí ni un solo efecto especial que sea superfluo ni gratuito, cada efecto tiene un sentido y está al servicio de la historia (no como ocurre habitualmente en el cine actual). 


 Ocurre que Gravity tiene mucha más miga de la que puede parecer en principio. Más allá de los soberbios efectos visuales y un 3D realmente asombroso, el film tiene su punto fuerte en el personaje de Sandra Bullock. Ella es el verdadero motor de la historia. Un personaje que no es sólo un ser humano intentando sobrevivir en un medio tan hostil como el espacio. Más allá de ser una versión moderna de la teniente Ripley de Alien, su heroína se podría ver como una parábola del ser humano moderno. No tiene creencias religiosas, es una científica que arrastra un enorme dolor. Ha perdido toda la fe y las ganas de vivir. En su periplo en busca de la supervivencia deberá encontrar las fuerzas para querer vivir de nuevo, el enfrentarse a la muerte le hace volver a sentirse vida y encontrarle sentido a su existencia. Es destacable el hecho de que las imágenes del santo y del buda que están en las estaciones espaciales sirven para indicar cómo el ser humano busca respuestas en las distintas religiones incluso en un ambiente tan tecnológico como el espacio. Al final, todos necesitamos creer en algo, aunque sea en nosotros mismos.

 Hay quien acusa al guión de simple, yo no puedo decir tal cosa ya que acabé emocionado y con los ojos arrasados. No puedo pedirle más a una película que me lo ha hecho pasar francamente bien y encima ha logrado tocarme la fibra sensible. ¿Acaso no es simple y efectiva la historia de cualquier película de Indiana Jones? ¿Alguien se ha parado a pensar en la tontería de guiones de Transformers o decenas de ridículos blockbusters para lelos que nos asaltan cada año? Sinceramente, no procede decir que Gravity es simple. 

 George Clonney está correcto en su habitual personaje de simpático bravucón pero Sandra Bullock le roba la función. Tengo que reconocer, por mucho que me duela, que Sandra Bullock me gustó. Si le regalaron el Oscar hace unos años, creo que ahora sí se lo merece. A mí me emocionaron las ingrávidas lágrimas de la Bullock (¿Quién me lo iba a decir a mí que esta chica y yo acabaríamos compartiendo lágrimas en una sala de cine). Bullock está en el mejor papel de toda su carrera (realmente no era tan difícil), a mucha distancia de todo lo que había hecho hasta ahora.
Gravity es una auténtica montaña rusa de la cual este espectador que os escribe bajó emocionado. No es sólo una cinta de aventuras, es toda una experiencia (sobre todo en 3D). No os la perdáis.

8


miércoles, 25 de marzo de 2009

LA CONSPIRACIÓN DEL PÁNICO (Eagle Eye)


Dos jóvenes se ven envueltos en una trama de espionaje y terrorismo.


Vayamos por partes: primero lo bueno. La película te hace pasar un muy buen rato. De eso se trata. Si quieres ver un buen film de aventuras para olvidarte de todo durante 2 horas: esta es tu peli.
La acción está conseguida y no te aburre en ningún momento. La principal baza y el principal problema está en el guión, la historia no es nada del otro mundo (luego me centro en ello) pero está bien desarrollada y consigue que el espectador no se despegue del asiento en ningún momento.
La idea de no ver al enemigo me pareció bastante bien llevada. En un mundo tan controlado por programas de ordenador y cámaras de vigilancia no es de extrañar que alguien pudiera saberlo todo sobre cualquiera de nosotros y, además, controlar y destruir nuestras vidas.

Hasta aquí todo lo bueno, ahora viene lo malo. No quiero chafar nada de la trama, pero ya en 1968 el maestro Stanley Kubrik dirigió 2001, Una odisea del espacio. En la cual (entre muchas otras cosas) un superordenador (HAL 9000) decide ir acabando con los tripulantes de la nave que gobierna. Si no has visto 2001, La conspiración del pánico te puede parecer original. En mi opinión el personaje de Aria está calcado del HAL de 2001, incluso es idéntica físicamente. No le resta diversión al film, pero sí le resta mucho mérito.

La escena en la que intenta leer los labios a los humanos cuando se encierran en una sala que no tiene controlada es idéntica a la del film de Kubrick. No entiendo cómo se puede estropear así un film que iba por un camino muy bueno. La falta de imaginación es la verdadera crisis de Hollywood.

No sólo podemos ver referencias a Kubrick, el clímax del film me recordó al de El hombre que sabía demasiado (cualquiera de las 2 versiones que Hitchcock dirigió en 1934 y 1956). Igual se pensaban que como son películas viejas, nadie las habría visto y nunca nadie se daría cuenta. Lamentable.

En cuanto a los actores, Shia LaBeouf se está convirtiendo en toda una estrella tras su éxitos de taquilla en Transformers e Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal. No me parece un genio pero los papeles de chico normal metido en líos los hace bastante bien, no tiene un físico espectacular y eso le ayuda a parecer una persona corriente.
Lo mismo le ocurre a Michelle Monaghan, que no es un bellezón (aunque tampoco es nada fea) y eso le da cierta credibilidad.

La que sí me parece mona es Rosario Dawson (7 vidas, Sin city, Clerks 2, Kids, Death proof) que aquí hace de militar concienzuda y la verdad es que está correcta. El amigo Billy Bob Thornton realiza una interpretación más esforzada que otras veces cuando actúa en pelis de acción haciendo del típico agente del gobierno.


Pues eso: divertida, correcta y un plagio a 2001.

5,5




jueves, 28 de julio de 2016

13 HORAS: LOS SOLDADOS SECRETOS DE BENGASI


Odio el cine de Michael Bay y todo lo que significa. Para mí sus películas (por llamarlas de alguna manera) son el paradigma de lo que nunca debió de ser el cine. Bay es un peligro público que, ironías crueles del destino, ha tenido grandes éxitos de taquilla como Bad boys, The rock, Armagedon, Pearl Harbor o ese elogio a la estupidez que es la saga Transformers. Su estridente cine se basa únicamente en los efectos especiales sin tener el más mínimo interés en la trama (ridícula cuando no inexistente en todos sus films) ni en el desarrollo de personajes (planos y patriotas). Su cine para memos parece tener como único objetivo glorificar a las fuerzas armadas estadounidenses. No se sabe si Bay ha leído un libro alguna vez o si ha salido de su país, pero creo que cualquiera de las dos cosas le vendría muy bien. Igual descubre algo. Tampoco podemos decir que su estilo haya evolucionado en estos 20 años de carrera. No solo es un director anclado en su propio estilo visual sino que se dedica a producir abundante basura que recae en manos de otros directores más negados que él, cosa difícil de creer. Así ha producido innecesarios remakes de films de terror como La matanza de Texas, Viernes 13 oAmytiville. Como era de esperar, todas ellas muy inferiores a las originales. Las filmografías de Michael Bay y Roland Emmerich son al cine lo que una hamburguesa de McDonald’s a la cocina internacional: pura basura consumida diariamente por millones de personas que, quizás, no conozcan nada mejor. Así nos va.

Todo este largo párrafo glosando los motivos por los que odio el cine de Michael Bay sirve de introducción para que entendáis mis reservas hacia la última película de este tipo. Parece que ha abandonado parcialmente la ciencia ficción más descabezada (ya sabes: miles de hierros cambiando de forma vertiginosamente ante los ojos del mareado espectador) para adaptar una historia real. Pero no una historia real cualquiera. La historia de unos americanos atrapados en la embajada norteamericana de Bengasi, Libia, en 2012. Una historia que le permite a Bay avisarnos del peligro que corren la civilización occidental, la democracia y la libertad. Menos mal que están los norteamericanos por el mundo. Que aunque sean soldados a sueldo, los protagonistas de este film son norteamericanos y ellos sí que saben mantener a raya a los insurgentes islamistas. A veces pienso si Bay no estará a sueldo de la CIA.
No esperéis de Michael Bay una somera aproximación a lo que supuso la malograda primavera árabe ni una detallada descripción de la situación en Oriente Medio. Tampoco se explica quien fue Gadafi a pesar de que su cara aparece bastante en el film, únicamente se explica que fue un dictador y que tenía una guardia personal formada por mujeres. Todo lo demás le importa muy poco a Michael Bay y a su público ávido de acción. Con unos breves textos explicativos (apenas 25 segundos), Bay nos mete en faena. Una pena que Bay se dedique tanto tiempo y dinero a las escenas de acción y no pierda un segundo en meternos en el contexto histórico de su film. En ese aspecto me han gustado mucho más films recientes como Argo, La noche más oscura o Único superviviente. Pero Bay va a lo que va. Su film emparenta más con Blak Hawk derrivado. Tiroteos a mansalva para demostrarnos lo bravos que son los yanquis aunque estén en inferioridad numérica. Que para algo creen firmemente en la familia y la camaradería. No pueden faltar esos planos de la bandera yanqui, ni el publi reportaje de las fuerzas aéreas norteamericanas, ni esos planos a cámara lenta marca de la casa. Incluso se plagia a sí mismo mostrando el recorrido de una bomba que cae al suelo que ya usó en Pearl Harbor.
Si uno consigue apartar a un lado el patriotismo y las manidas alabanzas a la familia y la camaradería, nos encontramos ante un film efectivo que cumple su misión de entretener. No me duelen prendas en reconocer que es su mejor película hasta la fecha, tampoco era tan difícil, y que pasé un rato agradable durante buena parte del metraje. Al menos esta vez, el film se hace ameno aunque sus dos horas y media de tiroteos y asaltos acaben resultando excesivas. Esta historia (que tampoco hay mucha) se podría haber contado en hora y media sin problemas. Las escenas de acción están conseguidas, para eso son lo único que importan a Bay, y poco más se puede decir.
 Esta vez Bay está algo más comedido, es cierto, no hay tanto efecto digital que marea al espectador ni chicas monas metidas con calzador. Pero sigue siendo el maldito Michael Bay.